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CiU aparca ahora el independentismo y asegura que su apuesta es el pacto fiscal

La federación aplaza el debate sobre la secesión hasta que haya elecciones

Los dirigentes más soberanistas de CDC aceptan centrarse en la financiación

Artrur Mas, ayer en la presentación del atlas de la industria catalana en el Cercle d'Economia.
Artrur Mas, ayer en la presentación del atlas de la industria catalana en el Cercle d'Economia.

Convergència i Unió hace subir el souflé y días después lo rebaja. Tras pasarse cinco días respondiendo a la manifestación independentista de la Diada de Cataluña con alegatos secesionistas liderados por el presidente de la Generalitat, Artur Mas —que planteó en Madrid el inicio de un proceso para convertir la comunidad en un Estado—, la federación nacionalista acordó este lunes aparcar esas proclamas y centrarse en el pacto fiscal.

Mas planteará el próximo jueves al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, la demanda de un nuevo modelo de financiación en Cataluña, análogo al concierto económico vasco, tras pactar una resolución en el Parlamento autónomo con Esquerra e Iniciativa. A pesar de haber prometido que aunque logre la financiación, la apuesta nacionalista seguirá siendo la independencia, en la reunión de este lunes de los dos partidos de la federación decidieron centrarse en lo más urgente: “El interés de CiU, de ahora al día 20, no es otro que poner el acento al pacto fiscal”, aseguró tras el encuentro el líder de Unió, Josep Antoni Duran Lleida, que se encargó de recordar que con el pacto fiscal “no peligra la cohesión social” y lo respaldan el 75% de los catalanes.

El órdago independentista de Mas responde a los objetivos de Convergència, pero no a los de Unió. Y ambos partidos han decidido aparcar cualquier discusión sobre el tema para evitar tensiones internas. Artur Mas y los dirigentes más soberanistas de CDC, encabezados por su secretario general, Oriol Pujol, estuvieron de acuerdo en centrarse ahora en el pacto fiscal, según explicaron algunos presentes en la reunión.

Duran quiso dejar claro que la federación todavía no ha hablado del programa electoral. Lo dijo tras las palabras del secretario de organización de CDC, Josep Rull, que el domingo aseveró en una entrevista a La Xarxa Ràdio que “por coherencia” la demanda de un Estado propio debería figurar en el programa de CiU. “Tenemos que pensarlo. Lo que no podemos hacer en 24 horas es definir el programa de las siguientes elecciones. De ninguna manera se ha hecho planteamiento de cara a los comicios”, dijo Duran.

Mas aconseja a los empresarios que vendan fuera de España

La federación nacionalista aparca, pues, un grave problema de cohesión interna: cómo responder a la manifestación del 11 de septiembre. Unió apuesta por una confederación con España, y Convergència, por un Estado independiente, horizontes difíciles de conjugar en un único programa electoral. Con todo, los dirigentes de Unió y CDC confían en poder encontrar una solución satisfactoria: “Habremos de buscar el mínimo común múltiplo”, confesó Duran, que se mostró de acuerdo con la petición de Mas de tener “estructuras de Estado”. Ello no significa que el democristiano sea independentista: “Yo soy confederalista, de toda la vida”, afirmó. Duran ejerció ayer una vez más de moderador de CiU, un papel clave para que la federación siga manteniendo el juego de equilibrios que la ha caracterizado.

El presidente catalán, sin embargo, no olvida la reivindicación de “instrumentos de Estado” que hizo el jueves en Madrid. Este lunes, en una conferencia sobre industria, apuntó que de haber tenido dichos instrumentos, la industria catalana estaría muy cerca del modelo alemán. Y concluyó recomendando a los empresarios que, ante el escenario abierto, vendan fuera de España. “Por primera vez en muchos años las ventas de la industria catalana en el exterior fueron superiores que las ventas catalanas a España. Para los tiempos que vienen, es importante que continúe de esta manera”, aconsejó. Horas antes había hecho una petición similar a entidades del tercer sector: “Cataluña deberá acostumbrarse a contar básicamente con sus propios recursos, energías y activos”.

Mas moderó el tono en el Círculo de Economía, donde hubo ausencias destacadas de las caras más conocidas del empresariado catalán. Incluso el presidente del Círculo, Josep Piqué, se ausentó del discurso del presidente: lo recibió en la sede, pero luego se fue aludiendo problemas de agenda. En su lugar, presentó el acto el presidente del consejo asesor económico de Mas, el presidente de Abertis Salvador Alemany. El Círculo de Economía ha avalado el pacto fiscal en un documento, aunque Piqué recela del modelo. El empresariado catalán quiere que el presidente catalán olvide su proceso secesionista y se centre en el pacto fiscal.

"Cataluña deberá acostumbrarse a contar con sus propios recursos", dice el presidente

Para Convergència, centrarse en la financiación no es incompatible con seguir reclamando el Estado: “Hay dos mandatos: uno es el del Parlament por el pacto fiscal, y el otro el de la calle”, según un dirigente nacionalista.

Pero hasta el día 20, la única prioridad de CiU será el pacto fiscal: Mas se reunirá con Rajoy el jueves con la intención de priorizar el modelo de financiación, aunque sobre la mesa también esté su desafío independentista. Los dirigentes de CiU tienen muy pocas esperanzas de lograr una mejora en la financiación. Como mucho, confían en que el PP acepte entablar un diálogo. No obstante, todos creen que el resultado final será una negativa. Será entonces cuando Mas decida el camino que seguir. Uno de los más plausibles es la convocatoria de elecciones anticipadas. Incluso, apuntó Duran ayer, el presidente podría convocar comicios si no lograra aprobar los presupuestos de 2013. Será entonces cuando Unió y Convergència no podrán aparcar más el debate y deberán decidir si apuestan por un acuerdo con España o se lanzan a un proceso independentista.

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