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El Prat crece un 4% pese a la caída generalizada en los aeropuertos

Las instalaciones van camino de récord tras superar los 20 millones de pasajeros hasta julio

Singapore Airlines y Delta cancelarán conexiones a partir de otoño

La T-1 del aeropuerto del Prat, llena de pasajeros, el pasado martes.
La T-1 del aeropuerto del Prat, llena de pasajeros, el pasado martes.

El Prat se ha erigido en una suerte de oasis en el mapa de los grandes aeropuertos de Europa. A la sombra del tirón turístico de Barcelona, sus instalaciones resisten como pocas la difícil situación económica por la que atraviesa el Viejo Continente. Si el año pasado se situó en cifras históricas con 34,4 millones de pasajeros, este va de nuevo camino de batirlas. No se ha notado el cierre, en enero, de la que hasta entonces era su primera aerolínea: Spanair. Vueling y Ryanair ocuparon rápido el vacío. Estos días sus dos terminales son un hormiguero de viajeros.

No en vano, en julio El Prat marcó su récord al registrar 3,8 millones de pasajeros, superando los 3,6 millones de agosto del año pasado. En lo que va de año han pasado por el aeropuerto 20,2 millones de pasajeros, el 3,9% más que en el mismo periodo de 2011.

No se trata del 17% de crecimiento que el aeropuerto barcelonés logró en 2011, pero, dado el contexto económico, la alegría que muestran las instituciones tiene argumentos. Es el único de los diez mayores aeropuertos españoles —con la única excepción del de Tenerife Sur— que en el mismo periodo ha conseguido ganar pasajeros. Y lo ha hecho a un ritmo superior al del conjunto de las instalaciones europeas, cuyo tráfico creció apenas un 2,3% en el primer semestre, según los datos de la división europea del Consejo Internacional de Aeropuertos (ACI, por sus siglas en inglés). El aeropuerto de Barajas, con el que poder político y económico anhela poder comparar al de Barcelona, ha perdido un 7,3% de pasajeros en lo que va de año, en una regresión que ya inició en 2011.

“La ventaja de El Prat es que casi se ha convertido en un duopolio controlado por Vueling y Ryanair, dos compañías que, teniendo en cuenta el contexto europeo, tienen unos resultados financieros positivos”, señala Xavier Fageda, profesor del Departamento de Política Económica de la Universidad de Barcelona especializado en infraestructuras y aviación. Desde el fin de Spanair, esas aerolíneas han ganado 2,67 millones de pasajeros y copan ya cerca del 40% del pasaje que pasa por el principal aeropuerto catalán.

La proyección del aeropuerto barcelonés contrasta con la de Barajas e Iberia, aerolínea lastrada por su fusión con British Airways, la llegada de competidores para su mercado tradicional, el latinoamericano, y los problemas que han conllevado la creación de su nueva filial de bajo coste, Iberia Express, lanzada en marzo pasado.

El crecimiento de las compañías de bajo coste —Easyjet les acompaña en la tercera posición— no aporta únicamente bondades. El alcance del aeropuerto del Prat continúa restringiéndose sobre todo al mercado europeo, en las rutas que cubren estas aerolíneas. Las conexiones intercontinentales siguen teniendo un papel secundario, pese a que van creciendo poco a poco. Las aerolíneas de Oriente Próximo se están posicionando en Europa y Barcelona cuenta con la ventaja de que tiene más recorrido para crecer que otros aeropuertos más consolidados.

El nuevo vuelo diario de Emirates Airlines a Dubai acompaña en ese sentido, como igualmente sucede con los de Qatar Airways a Doha, que crecerán de siete semanales hasta diez en la campaña de invierno. Pero no todo son buenas noticias. A partir de octubre Singapore Airlines reducirá a la mitad —de cuatro a dos— sus vuelos entre Barcelona y Singapur, con escala técnica en Milán, y la estadounidense Delta cancelará también sus cuatro conexiones semanales con Atlanta.

Fageda destaca que, más allá de los números, se debe analizar el crecimiento del Prat en función de la calidad de sus vuelos y sus conexiones internacionales e intercontinentales. Y pone como ejemplo el aeropuerto de Munich: muchos menos pasajeros que el de Barcelona pero con una cantidad de conexiones que no tienen nada que envidiar al Prat.

Otra de las consecuencias que puede conllevar el gran peso de las compañías de bajo coste en la operativa de El Prat es la subida de las tasas aeroportuarias que aprobó el Gobierno y que entró en vigor el pasado mes de julio. Como más baratos sean los billetes, más se notará una subida que algunas compañías han fijado, de promedio, en unos diez euros por persona y vuelo. Ryanair, muy crítica a este tipo de subidas, ya ha anunciado que cerrará cuatro rutas desde el aeropuerto barcelonés por ese motivo, pese al crecimiento que ha mantenido en éste desde su desembarco en 2011.

Aunque hay dudas sobre la afectación real que pueda tener ese incremento, la patronal europea de aeropuertos da por hecho que esas subidas sufridas están también detrás de la caída de vuelos que sufre el tráfico europeo. “La lógica dice que El Prat será especialmente sensible a ese encarecimiento de las tasas”, apunta Fageda, quien las considera lógicas por el gran endeudamiento con el que carga el aeropuerto tras la construcción de su Terminal 1. En cualquier caso, las consecuencias se harán esperar más allá de la temporada estival.