“Somos la sociedad de la acción”

El consultor Javier Creus llega a Euskadi con Lan Irekia, una plataforma de apoyo a iniciativas ciudadanas que busca potenciar este tipo de proyectos

El consultor catalán Javier Creus, en Bilbao.
El consultor catalán Javier Creus, en Bilbao.FERNANDO DOMINGO-ALDAMA

“Hemos pasado de la sociedad de la reivindicación a la sociedad de la acción”. Javier Creus (Barcelona, 1963) cree firmemente en la capacidad de los ciudadanos para cambiar las cosas. Este consultor de marketing y comunicación, optimista por convicción, es también el director de Lan Irekia, una plataforma lanzada por el Gobierno Vasco y algunas empresas privadas para ayudar a crecer a aquellas iniciativas ciudadanas que hagan uso de las nuevas tecnologías.

Lan Irekia es un proyecto de eso que ha venido en llamarse innovación social, aunque Creus prefiere hablar de “innovación ciudadana”. Según él, los ciudadanos siempre se han organizado de forma paralela a las instituciones para resolver sus problemas. La diferencia radica en que ahora, con las nuevas tecnologías “el potencial de impacto es mucho mayor”, y también permite muchas más interacciones, de manera que, “combinando ideas”, surgen cosas nuevas y “potentes”.

La idea de Lan Irekia es localizar este tipo de iniciativas ciudadanas y servir de “enlace” entre éstas y las instituciones y empresas del entorno, ayudándoles en su presente y su futuro. Creus ya dirigió una experiencia similar en Cataluña, Ciutadania 4.0., con una valoración que califica de “muy satisfactoria”.

Ciutadania 4.0. desencadenó una fuerte colaboración entre distintos proyectos y sirvió para que las empresas “abrieran los ojos”. Muchas repararon en que les compensaba cambiar sus agendas de innovación y apoyar a estas iniciativas. “Es más fácil hacer crecer algo que existe y tiene sentido, que inventarse un producto para unos consumidores que igual nunca llegan”.

“Hay muchas más iniciativas de las que la gente piensa, algunas preciosas”

De la misma manera que en Cataluña, Lan Irekia viene a ofrecer tres cosas a las iniciativas ciudadanas: “Promoción, recursos y proyección”. Este programa de apoyo, según Creus, ayudará a situar los proyectos en el mapa, y les dará notoriedad. Además, pondrá a su disposición unos orientadores, “de muchísimo nivel”, que harán las veces de “traductores” entre las empresas y los ciudadanos para llevarles a colaborar, compartir recursos y financiación... Además, los orientadores intentarán que el entusiasmo no decaiga, y que las iniciativas puedan elaborar un plan de futuro.

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A Creus se le ilumina la cara cuando habla de estos proyectos. Confiesa tener grandes expectativas con Lan Irekia. “Hay cosas preciosas. Muchas más de las que la gente piensa”, comenta, antes de lanzarse a poner ejemplos de las iniciativas ciudadanas que han detectado en Euskadi. “Hay una gente —Babelium— que hace vídeos para aprender idiomas y los comparte, otros —Llévame al huerto— que, también con vídeos, enseñan a cuidar una huerta, hay un grupo que está diseñando una tablet para la tercera edad...”. Creus va pasando páginas de su cuaderno con entusiasmo mientras sigue enumerando iniciativas. “Tenemos ingredientes de mucha calidad, así que sería extraño no producir resultados”, señala.

“Los ciudadanos tenemos mucho que decir en el mundo que viene”

El coautor de No somos hormigas está convencido de que los ciudadanos están en marcha. Por eso, entiende que iniciativas como esta pueden ser una receta para levantar el ánimo en tiempos de crisis. “Ante lo negativo de lo macro, el optimismo de lo micro tiene mucho sentido”. De hecho, “cuando entras en una depresión, lo que te recomiendan es hacer cosas” recuerda Creus. Por eso, sostiene que las iniciativas ciudadanas, además de conseguir muchas cosas, pueden servir de reactivación social. Y más ahora, cuando las nuevas tecnologías pueden llevar a cualquiera a tener “un impacto brutal”.

Este tiempo de crisis es, para Creus, un momento en el que este tipo de iniciativas son más necesarias que nunca. “Ahora mismo todo el mundo va a empatar, así que, o los ciudadanos tomamos la delantera, o el progreso social se ralentizará”. Y se reafirma en su idea de que no somos hormigas: “Los ciudadanos tenemos mucho que decir en el mundo que viene”.

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