Los expertos celebran los cambios en el modelo de educación trilingüe

Los profesionales alertan del riesgo que supone enterrar un sistema que ha funcionado bien La consulta a las familias sobre la lengua de cada curso, genera el mayor rechazo

“Nos gusta el reto, esto no es lo que decía Font de Mora, ni Camps”, resumía ayer gráficamente Josep Forcadell, director del servicio de Política Lingüística de la Universidad de Alicante, en una primera valoración del borrador de decreto que ultima la consejería de Educación para implantar a partir del próximo curso un sistema educativo trilingüe en todos los centros públicos y en los privados concertados de Educación Primaria y Secundaria, cuya aplicación concluirá en el curso 2020-21. La primera impresión de la comunidad educativa es “positiva”, aunque, los expertos consultados alertan del “riesgo y el peligro” que supone enterrar el actual sistema que ha dado buenos resultados pedagógicos y académicos.

El punto que genera mayor rechazo entre los expertos es la convocatoria de “una consulta a los padres, madres y representantes legales de los alumnos sobre la preferencia del programara que aplicarán en cada centro, previa a la campaña informativa de la consejería sobre la consecución de los programas plurilingüe”. Jaume Fullana, de Escola Valenciana, en una primera valoración previa a la reunión que tendrán el viernes, consideró que “la participación de las familias debe ir más allá de una simple consulta a principio de curso sobre en qué lengua estudiarán sus hijos”.

Forcadell: "Nos gusta el reto, esto no es lo que decía Font de Mora"

Josep Maria Baldaquí, profesor de la Universidad de Alicante, alertó de que esto supondrá “una batalla lingüística en cada aula”. “Esta consulta puede ser caótica, como si los directores no tuviéramos bastante trabajo como para dedicarnos a organizar referendos”, ironizaba un director, que prefiere mantenerse en el anonimato. Forcadell consideró que los centros deberán diseñar “unas potentes campañas informativas en las que quede claro que la única opción que garantiza el dominio de tres lenguas es la de estudiar en valenciano”. El decreto fija que con “anterioridad a la matrícula” la dirección informará a las familias de los programas plurilingües aprobados y su proyecto lingüístico.

La principal virtud del nuevo sistema es su “flexibilidad”, ya que concede cierta autonomía a las direcciones de cada centro para confeccionar su propio programa plurilingüe y poder decidir qué se imparte en castellano, valenciano o inglés. “Ha mejorado en algunos aspectos, el decreto no es ideal pero tiene potencialidades”, valoró Vicent Brotons, miembro de la Unitat per l'Ensenyament Multilingüe de l campus de Alicante. Brotons también reconoció “el esfuerzo de aproximación” de la consejería.

 Brotons: "Que esté  la inmersión lingüística es algo positivo"

El decreto, al que ha tenido acceso EL PAÍS, confirma que los actuales programas PEV (Programa d'Ensenyament en Valencia), PIL (Programa de Immersió Lingüística) y PIP (Programa d'Incorporació Progressiva) se reconvierten en dos únicos itinerarios. Uno en valenciano, que se llamará Programa Plurilingüe d'Ensenyament en Valencià (PPEV) y el otro en castellano Programa Plurilingüe de Enseñanza en Castellano (PPEC). La novedad, respeto a borradores anteriores, es que el PEV y el PIL “se asimilarán” en el programa en valenciano, y el PIP en el castellano, lo que permitirá incrementar la docencia en valenciano en los institutos que lo consideren. “La inmersión lingüística no desaparece, y eso es positivo”, reconoció Brotons, quien alertó, no obstante, de que la línea en castellano será “casi monolingüe”.

Una de las reivindicaciones de Escola Valenciana y otros colectivos, recogida en el nuevo borrador, hace referencia a la asignatura de Coneixement del Medi, que se dará en valenciano, aunque el programa curricular sea en castellano, en aquellos términos municipales de predominio lingüístico valenciano, y será en castellano en el resto. No obstante, deja la puerta abierta a que esa asignatura “se imparta en una lengua distinta dentro del marco de iniciativas pedagógicas del proyecto lingüístico que diseñará cada centro”, es decir, que la dirección podría decidir que fuera en castellano o en inglés si lo estiman conveniente.

El objetivo del nuevo modelo es que los alumnos adquieran “una competencia lingüística igual en valenciano que en castellano, y un dominio funcional del inglés”. Para lograrlo en Primaria habrá la asignatura de inglés y otra más que se impartirá en este idioma, pero ajena al área lingüística, y en Secundaria se dará en inglés “como mínimo una materia o módulo no lingüístico”. El borrador pide a los centros que “organicen medidas adicionales” de coordinación del profesorado para “elaborar los contenidos específicos” de las nuevas asignaturas que se impartirán en inglés. Una medida que los expertos advierten que requiere “recursos económicos y personal”. Algo muy difícil en época de recortes.

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