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La fuerza del nuevo independentismo

Los partidarios de la independencia han pasado del 17% al 34% en cinco años y son mayoritariamente de izquierdas

La última encuesta del Centro de Estudios de Opinión (CEO) indica claramente un incremento de catalanes partidarios de la independencia de Cataluña. Concretamente, cuando se pregunta si Cataluña debería ser una región de España, una comunidad autónoma, un Estado de una España federal o un Estado independiente, esta última respuesta no solo es la que ha subido más en los últimos cinco años, sino que en este tiempo se ha multiplicado por dos (del 17%, en julio de 2007, al actual 34%) y ha pasado a ser de la tercera a la primera opción. En cambio, la apuesta por seguir siendo una comunidad autónoma ha bajado más de 10 puntos (del 37% al 25%) y la opción federalista se mantiene estable alrededor del 30%.

En las cuatro últimas encuestas también se preguntó explícitamente por el voto de los catalanes ante un hipotético referéndum sobre la independencia de Cataluña y la mayoría siempre se ha inclinado por el voto afirmativo, aunque en esta última encuesta se supera, por primera vez, el relevante porcentaje del 50%.

Paralelamente, el número de partidos políticos independentistas también ha aumentado desde las últimas elecciones autonómicas. ERC, SI y Democràcia Catalana tienen representación parlamentaria (con 10, 3 y 1 diputados, respectivamente), pero hay que sumar los 40.000 votos que consiguió Reagrupament y los que habría obtenido la CUP, que no se presentó en las autonómicas pero que consiguió 65.000 votos en las municipales de 2011. No hay que olvidar, además, que el principal partido del Gobierno, CDC, aprobó en su último congreso el objetivo político de conseguir un Estado propio para Cataluña y que su presidente fundador, Jordi Pujol, se ha mostrado partidario de la independencia de Cataluña y acaba de afirmar que “conseguir la independencia es difícil, pero no más que la supervivencia de Cataluña dentro de la España contemporánea”.

El número de partidos políticos independentistas también ha aumentado desde las últimas elecciones autonómicas

Pero hay otro dato relevante que curiosamente pasa desapercibido: el independentismo catalán es mayoritariamente de izquierdas. La recién encuesta del CEO indica que más del 70% de los que afirman que Cataluña debería ser independiente y de los que aseguran que votarían a favor de la independencia si mañana hubiera un referéndum son de izquierdas. Así, los votantes de CiU que se declaran independentistas son los que más arrastran a la federación hacia posiciones ideológicas progresistas. Y en cuanto a los partidos de izquierdas federalistas, PSC e ICV-EUiA, el 30% y más de la mitad de su electorado, respectivamente, votaría a favor de la independencia de Cataluña.

Por su parte, los votantes del PSC de las últimas elecciones autonómicas son los que porcentualmente más han evolucionado hacia posiciones favorables a que las Administraciones catalanas tengan plena capacidad de recaudar y distribuir todos los impuestos (el 73% de los votantes socialistas se muestra a favor).

Estos datos deberían hacer reflexionar a todo el espectro político. El nacionalismo conservador debería ser consciente de que se ha ido alimentando de una eficaz pedagogía independentista de la izquierda ideológica. Por su parte, la izquierda de tradición federalista debería abandonar su percepción del independentismo como una opción de antaño visceral y frívola, reconocer que el nuevo independentismo aporta un inventario de argumentos políticos de gran calado y empezar a estudiar cómo hacer compatible los valores del federalismo con el reconocimiento del derecho a decidir y el avance del independentismo ciudadano.

Los múltiples partidos independentistas deberían valorar positivamente la transversalidad partidista del actual independentismo y observar que los defensores de una Cataluña independiente siguen siendo fieles a los valores más genuinos de la izquierda. Finalmente, el Gobierno de Cataluña tendría que estar preparado para dar respuesta a una voluntad popular cada vez más favorable a la independencia de Cataluña y, en lugar de desmantelar el Estado de bienestar, debería empezar a trazar una hoja de ruta democrática, rigurosa, precisa, negociada y consensuada, política y socialmente, para conseguir este objetivo social.

Jordi Matas Dalmases es catedrático de Ciencia Política de la UB. jmatas@ub.edu