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El legado de un profesor de valencianismo

El biógrafo de Josep Lluís Bausset recorre la vida del gran activista fallecido el domingo y enterrado hoy

Josep Lluís Bausset, con Francisco Tomás, Jordi Pujol, y Robert Martínez, alcalde L'Alcúdia, en un homenaje que le rindió el Centre Octubre el 27 de febrero de 2010
Josep Lluís Bausset, con Francisco Tomás, Jordi Pujol, y Robert Martínez, alcalde L'Alcúdia, en un homenaje que le rindió el Centre Octubre el 27 de febrero de 2010

Farmacéutico, químico, profesor, corresponsal de prensa, político, agitador cultural, bibliófilo y, por encima de todo, defensor de la lengua y de la identidad de los valencianos. Son algunos de los calificativos con los que podríamos definir la rica y compleja personalidad del hombre polifacético y comprometido que fue en vida Josep Lluís Bausset. Un hombre de ciencia que, a sus 101 años, se ha convertido ya en un símbolo de la defensa de la lengua y la cultura como dos formas inequívocas de un compromiso identitario insoslayable.

Educado en la rígida disciplina de la escuela tradicional, Bausset es un depositario elegante del krausismo y del ideario de la Institución Libre de Enseñanza que impregnó la España republicana, y que siempre ha llevado a la práctica durante el ejercicio de su magisterio como profesor de Bachillerato. Su participación en las revueltas estudiantiles en el Madrid de la dictadura primoriverista; su vinculación con las campañas pro Estatuto en República y su firme convicción valencianista fueron en los años 1920 y 1930 la base de un compromiso que, cuarenta años después, Bausset reeditaría de la mano de la generación del mayo del 68. Aquella generación de jóvenes historiadores, abogados, periodistas y aspirantes de políticos que en el País Valenciano propiciaron el movimiento identitario que acabaría desembocando en la mítica manifestación a favor del Estatuto de 1977.

Josep Lluís Bausset.
Josep Lluís Bausset.

De la mano de Vicent Ventura, Bausset fue uno de los activistas políticos y culturales que con más empuje y determinación contribuyeron a hacer posible la que pasa por ser la etapa más fecunda del valencianismo desde los tiempos de la II República. Siguiendo los pasos de Ventura, su gran amigo, Bausset participó de todo tipo de actos nacionalistas y de actividades de partido como la que le llevó a la creación del PSPV a l’Alcúdia y a fomentar la proliferación de otros partidos valencianistas como el PNPV, el partido de Francesc de Paula Burguera, que contó con el apoyo y militancia de su hijo y hoy monje de Montserrat, Josep Miquel Bausset. Esa era también una dimensión de su personalidad, la del Bausset tolerante y demócrata para el que el compromiso identitario era prácticamente un compromiso de Estado.

Tal vez por ello en el año 2000 fue distinguido con el Premi Vicent Ventura al Compromiso Cívico de la Universitat de València. El galardón con el que la Universidad y la Unió de Periodistes Valencians quisieron honrar la trayectoria política y periodística del profesor “amb cor de maulet”.

Siguiendo la referencia intelectual de Joan Fuster, emulando a Vicent Ventura en su activismo político y persiguiendo con el mismo empeño los objetivos de un compromiso valencianista que le unía a Sanchis Guarner desde antes de la Guerra Civil, Bausset ha ido forjando con el paso de los años el bagaje de una actuación que, sin ser tan pública, se ha convertido en indispensable para la consecución de los ideales valencianistas.

A ellos consagró toda su vida y todo su esfuerzo. Como una metáfora de su dilatada vida, Josep Lluís Bausset encarna el papel del corredor de fondo, la tenacidad de quien convencido de sus posibilidades no ha dudado ni un instante en ponerse al servicio de unos ideales progresistas y unos valores democráticos que son indisociables de su condición de patriota. Y es que si algo no fue Bausset fue un relativista en lo que respecta a la defensa de las libertades y la reivindicación de la identidad de los valencianos. Para Bausset se trata se dos caras de una misma moneda, dos facetas de un mismo ideario ético y ciudadano. La herencia de un humanismo en mayúsculas tan acendrado como su irredenta modestia.

Contrariamente al maniqueísmo y la demagogia con que a menudo se pretende descalificar el compromiso nacionalista, por excluyente o sectario, el ejemplo de Bausset es el mejor antídoto para combatir este prejuicio. Y eso, porque si por algo se ha caracterizado Bausset ha sido precisamente por su altura de miras, por su carácter aglutinador, por su afán europeísta, por disposición al diálogo y por un comportamiento éticamente irreprochable.

Santí Vallés es escritor y biógrafo de José Lluís Bausset