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La aeronave que se alimenta del Sol

El primer avión tripulado capaz de volar con energía solar parte hoy rumbo a Marruecos

¿Es un planeador? No. ¿Un helicóptero? Tampoco. Simplemente, el Solar Impulse es un avión que no necesita carburante alguno para volar. La noche del pasado 24 de mayo aterrizó en Barajas, procedente de Suiza, la primera aeronave tripulada capaz de volar durante 26 horas seguidas con energía solar, y la próxima madrugada, el aeroplano despegará rumbo a Rabat (Marruecos) para concluir su aventura. Todo ello gracias a las 12.000 placas fotovoltaicas que recubren sus inmensas alas, cuya envergadura alcanza los 63 metros (equivalente a un Airbus A340). Al caer el sol, la aeronave se mantiene en el aire gracias a la energía acumulada en sus cuatro baterías de litio.

Unos 1.500 kilómetros separan a Payerne (Suiza) de Madrid. El Solar voló por el Macizo Central francés y los Pirineos hasta llegar a la capital a 9.000 metros de altura y a 50 kilómetros por hora. Tardó aproximadamente 15 horas. Con la potencia de una Vespa y con el peso de un coche familiar (alrededor de 1.600 kilos), la aeronave, de fibra de carbono especial, pasó la primera prueba de su primer vuelo de larga distancia. André Borschberg, de 58 años, fue el encargado de tripular el aparato durante el primer trayecto. “Ha sido muy emocionante. Cuando pilotas el Solar todo es posible; pueden surgir imprevistos o puede que todo vaya bien”, explicaba el pasado 24 de mayo este piloto militar en el aeropuerto de Barajas. Junto a él se encontraba Bertrand Piccard, fundador del proyecto.

Los operarios reponen el avión solar tras su llegada a Barajas. ampliar foto
Los operarios reponen el avión solar tras su llegada a Barajas.

En la cabina solo cabe un aviador, por lo que se han tenido que turnar. Piccard, de 54 años, pilotará el Solar hasta Marruecos. La cabina está despresurizada, por lo que tienen que ponerse una máscara para respirar durante todo el viaje y vestirse con un traje especial para resistir el frío. Borscherg, piloto militar, reconoce no haberse sentido solo en las alturas gracias a los mensajes de apoyo que recibía de todo el mundo por las redes sociales.

Con esta iniciativa, Piccard quiere contribuir a reducir la contaminación producida por el dióxido de carbono en el mundo. “El objetivo de este proyecto es demostrar que otro mundo es posible; lo más importante es cambiar las mentes de las personas con nuevos desafíos”, explicaba este intrépido piloto. A Piccard le encantaría que dentro de unos años este tipo de aviones sustituyan a los actuales. Piccard inició este proyecto junto a Borschberg hace siete años con la ayuda de una treintena de expertos en aeronáutica.

La iniciativa tiene un coste de 80 millones de euros para un proyecto de diez años y cuenta, con financiación pública y privada. En 2010 el avión superó su primera prueba: durante 26 horas seguidas surcó los cielos de Suiza sin ningún problema. Uno de los principales obstáculos de este peculiar avión son las inclemencias meteorológicas. Por el mal tiempo en Marruecos, el Solar ha tenido que permanecer en Madrid una semana más de lo previsto. A las siete y media de la próxima madrugada, si el tiempo no lo impide, partirá al país vecino donde llegará a la una de la madrugada del próximo miércoles. Una vez en Rabat, el equipo del Solar Impulse participará en la ceremonia de inauguración de las operaciones para la construcción de la planta termo solar que será la más grande del mundo, con una capacidad de 160 megavatios en la región de Ourzazate.

No es la primera vez que a este aventurero suizo se le ocurre una genial locura. En 1999, Piccard dio la primera vuelta al mundo en globo sin escalas. Y es que le viene de familia. Su abuelo, el célebre inventor Auguste Piccard, fue el primero en ascender en globo a la estratosfera (15.787 metros) en 1931. Su padre, Jacques Piccard, fue el primero en descender al punto más profundo de la corteza terreste, la fosa de las islas Marianas, (10.916 metros de profundidad), situadas en el Pacífico occidental, en 1960. El nieto del inventor que sirvió de inspiración al autor francés, Hergé, para la creación del profesor Tornasol en Las Aventuras de Tintín (aquel científico distraído con gabardina verde que asesoraba al reportero), desafía al mundo con una nueva hazaña: en 2014 el Solar Impulse se ha propuesto dar la vuelta al mundo.

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