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los recortes en la comunidad de madrid

El Gobierno de Aguirre estudia una rebaja del sueldo de los funcionarios

Manglano presenta hoy las medidas para cumplir con el déficit del 1,5%

Aguirre, ayer en la sede del PP de la calle Génova. Ampliar foto
Aguirre, ayer en la sede del PP de la calle Génova. EFE

La Consejería de Economía y Hacienda era ayer un hervidero de propuestas con las que contraer el déficit y nervios, muchos nervios. El responsable del ramo, Percival Manglano, tenía un encargo que cumplir: presentar hoy mismo al Consejo de Gobierno un borrador con todas las partidas “maravillosas” con posibilidades de ser recortadas, según las definió recientemente Esperanza Aguirre.

La gran novedad es que el documento no se queda solo en las partidas. Va más allá. El texto que Manglano presentará en la Real Casa de Correos es una baraja de alternativas con los suficientes comodines con los que dibujar las líneas maestras del proyecto de ley de modificación de los presupuestos de este año; es decir, de los segundos presupuestos con los que contará la Comunidad de Madrid este año. Un hecho insólito que, dada la gravedad de la situación, forzó al consejero a ignorar límites hasta ahora infranqueables. Tocar el sueldo de los funcionarios de Madrid ya no es un tabú. Seguir el mismo camino que Cataluña y Andalucía, que bajarán los salarios de los empleados públicos de su órbita un 5%, es una opción.

“Yo tengo pensado poner en duda todos aquellos gastos que viene haciendo la Comunidad Autónoma de Madrid… Como Sócrates, vamos a plantearnos todo”, dijo Aguirre de la posibilidad de rebajar el salario de los trabajadores públicos bajo su competencia, y que se añadiría al ajuste del 5% que el Gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero dictaminó en mayo de 2010. Desde entonces los trabajadores de la Administración central tienen el sueldo congelado. “¿Esta partida es necesaria? ¿Es imprescindible? ¿Podemos reducirla? ¿Podemos suprimirla?”, prosiguió Aguirre tras mentar al maestro de Platón y autor de la célebre frase: “Solo sé que no sé nada”.

De las palabras de Aguirre, más que una posibilidad, se adivina casi una certeza. En realidad varias, ya que la dirigente se mostró abierta a todos los recortes posibles, “empezando por los propios sueldos de los cargos políticos, que ya han bajado muchísimo... El mío es un 17% más bajo que en 2008”, refirió mientras insistía en ahorrar “de donde la Comunidad de Madrid pueda”. “Trabajamos en un conjunto de medidas ambiciosas en las que se incluyen las inversiones, las subvenciones... En realidad está todo en evaluación. Trabajamos en la elaboración de un abanico de propuestas, pero la decisión es exclusiva del Consejo de Gobierno”, exponían ayer desde la Consejería. Las apreturas son de tal calibre que el borrador que Manglano presentó la semana pasada al Consejo no hablaba ni de las tasas ni de los sueldos de los funcionarios.

Conscientes de la seriedad de la desviación presupuestaria, de cerca de 2.000 millones de euros —Aguirre advirtió a finales de febrero que seguramente tendrían que revisar el déficit de 2011 al alza, tras no ingresarse en el último trimestre del año 1.000 millones por la caída en picado de los tributos directos, y finalmente se disparó desde el 1,13% al 2,2%—, el interrogante está en el porcentaje de recorte que se podría aplicar a los salarios de los funcionarios. Un drama acrecentado por los 1.400 millones que el Estado no transferirá a la región.

Para ajustar la balanza presupuestaria, el Gobierno regional dispone además de 82 tasas con las que incrementar sus ingresos. Todo vale salvo aumentar la presión fiscal. Subir los impuestos parece la última frontera. Iría en contra del discurso ideológico de Aguirre.

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