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El reportero social más solicitado

El Centro Andaluz de la Fotografía ofrece una retrospectiva de Larry Fink

'Pat Sabatine's 8th birthday party' (1977). Ampliar foto
'Pat Sabatine's 8th birthday party' (1977).

Larry Fink (Nueva York, 1941) es una de las mayores figuras del reportaje social con más de 45 años de trayectoria profesional en la fotografía, con colecciones en los más prestigiosos centros de arte y publicaciones para Vanity Fair, Detour, Rolling Stone, The New York Times Magazine y The New Yorker, entre otros medios. A lo largo de cerca de medio siglo su interés artístico ha sido el mismo: captar al ser humano en su contexto.

Desde las clases sociales más bajas, modestas, rurales, a la clase alta neoyorquina, sus fiestas, derroches y el mundo de la moda y de las estrellas de Hollywood. A todos ellos y a sus hábitos concede la misma importancia, aunque no puede evitar transmitir la empatía que siente con la gente más humilde. El Centro Andaluz de la Fotografía (CAF) rinde homenaje a este artista y muestra una retrospectiva de su obra en la sede de Almería hasta el 15 de julio.

La colección, titulada Body and soul es exclusiva en Europa y comprende 115 instantáneas, todas en blanco y negro, con el indiscutible sello de Fink. Su técnica de flash dirigido, que le permite dar luz a lo que pretende mostrar, y la profundidad de las imágenes tras un largo espacio de exposición del objetivo consiguen captar hasta el más ínfimo detalle del momento, de ese segundo.

La exposición reúne en Almería 115 instantáneas del artista americano

La exposición se divide en varias series. En sus primeras obras, de los años sesenta, el neoyorquino muestra su trabajo más social. Retrata cuerpos, grupos, habitaciones en las que sus inquilinos realizan su vida cotidiana, y también a la clase adinerada, como Mujer en la Quinta Avenida (1961), que capta a una señora detenida frente a un escaparate con similar gesto al utilizado por Audrey Hepburn frente a Tiffany en la famosa película Desayuno con diamantes.

De la década de los setenta son sus series sobre una modesta familia de Pensilvania con la que comparte sus momentos más felices, como los cumpleaños de algunos de sus miembros o la Navidad que celebran hasta tres generaciones bajo un mismo techo.

Larry Fink también siente atracción por las personas que utilizan su cuerpo como instrumento de vida, explicó en Almería el comisario de Body and soul, Alain D´Hooghe, de la Box Galerie de Bruselas. De ahí sus series sobre boxeadores, trabajadores agrícolas, modelos o artistas de cine. Desde hace años, el editor de Vanity Fair y conocido de Fink, le reclama para fotografiar los momentos que se viven en la fiesta posterior a la gala de los Oscar de Hollywood y que organiza la citada revista. Su trabajo no se enmarca en los cánones habituales. No le interesan las estrellas como tales, sino lo que les ocurre o lo que sucede entre ellas. Meryl Streep habla al oído de Natalie Portman (2009), Kate Winslet se apoya en una pared sosteniendo su Oscar en una mano y un vaso de champagne en otra, actores y actrices que no miran al objetivo de Larry Fink porque, entre otros motivos, ni se lo pide ni les conoce. “Vive apartado de la fama en una granja, no sabe quién es la mayoría de la gente del celuloide”, puntualiza D´Hooghe.

“El fotógrafo piensa que se conoce a las personas por sus posturas, sus gestos, el lenguaje no verbal que emplean y eso es lo que interesa al creador, que dedica mucho tiempo a cada una de las series, entre las que existe una interconexión”, considera el comisario.

Las manos, la piel o el sudor son el hilo conductor del mensaje de muchas de las imágenes de esta colección sobre la vida y costumbres de los seres humanos. Social graces, una serie realizada durante los años setenta que refleja la vida social de Manhattan, fiestas, eventos, clubes, etcétera, es uno de los trabajos más conocidos de Fink, testigo del comportamiento humano en estos actos sociales. Muchas de estas instantáneas se encuentran en el CAF. Su director, Pablo Juliá, describe el trabajo del estadounidense como “un inmenso homenaje al periodismo, ya que trabaja el retrato social de un modo muy diferente”.