Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

El ataque de un centenar de buitres causa la muerte de 35 ovejas en el Pirineo

Según la Generalitat, las rapaces acudieron para alimentarse de un animal muerto

Una bandada de un centenar de buitres leonados atacó el pasado fin de semana a un rebaño de 500 ovejas en una explotación ganadera de Sarroqueta, en el término municipal de El Pont de Suert (Alta Ribagorça). El ataque causó la muerte de 35 carneros, algunos por los picotazos de las aves y la mayoría por asfixia.

Fuentes de los agentes rurales de la Generalitat explicaron ayer que los buitres acudieron a la explotación ganadera para alimentarse del cadáver de una oveja. Estas mismas fuentes consideran que la mayoría de los ejemplares murieron aplastadas por el pánico que se desató en el rebaño, ya que los ataques de buitres, cuya alimentación es la carroña, a animales vivos es un comportamiento muy poco habitual.

Los propietarios del rebaño, sin embargo, rebaten esta versión. “Cuando llegue al corral había más de 100 buitres en su interior atacando a las ovejas y otros muchos sobrevolando por los alrededores. Era para asustarse. Sólo se marcharon cuando empecé a tocar el claxon del coche repetidamente”, ha explicado José Antonio S., propietario del rebaño.

El ganadero ha reconocido que algunas reses murieron asfixiadas, pero no todas ya que algunos animales presentaban picotazos y zarpazos por todo el cuerpo. “Hoy han muerto otros cinco animales y el veterinario nos ha dicho que podría aumentar el número de bajas en los próximos días”, añadió el ganadero, que niega que en corral hubiera un cadáver antes de la llegada de los buitres.

El ganadero denuncia que los buitres llegaron atraídos por el hedor del cadáver de una yegua que estaba en un prado vecino, a unos 50 metros de su corral. Según él, el propietario del animal debía haber avisado a la empresa encargada de recoger los cadáveres y no lo hizo.

Cada vez son más habituales este tipo de ataques de los buitres leonados a los rebaños en Cataluña, donde se calcula que hay una población de más de 5.000 ejemplares. Hace 20 años apenas había un centenar de parejas. El aumento de ataques está relacionado con la prohibición europea de abandonar los animales muertos junto a las explotaciones a causa de la enfermedad de las vacas locas, en 2002. Esta medida ha provocado que los buitres no encuentren alimentos para sobrevivir, hayan modificado sus hábitos y ataquen en algunos casos a animales vivos.

El pasado mes de diciembre, varios buitres penetraron en un corral de Taüll (Alta Ribagorça) por una ventana de ventilación y se comieron un ternero que acababa de nacer. Los ataques se producen casi siempre entre los meses de marzo y junio, ya que es cuando el ganado está más débil y en plena época de cría. Los ganaderos reclaman la instalación de comederos en las zonas con mayor presencia de buitres.