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El miedo de los funcionarios

Griñán advierte de que las ayudas a los Ayuntamientos implicarán despidos de trabajadores

Griñán, ayer, durante su intervención en un acto en Huelva.
Griñán, ayer, durante su intervención en un acto en Huelva.

Lo que hubiese resultado casi imposible hace apenas un año ocurrió este martes en Huelva. José Antonio Griñán, candidato socialista y presidente de la Junta de Andalucía, sacó pecho para hablar de la reordenación del sector público que puso en marcha su Gobierno esta legislatura. Los empleados públicos se levantaron contra esta ley, aprobada a principios de 2011. Entre otros asuntos, consideraban la norma una coartada para el “enchufismo”. Antes y después de la aprobación de la reforma, tomaron las calles en masivas manifestaciones.

Pero las tornas parecen haber cambiado en el sector público. Primero fue la reforma laboral, que abría el camino a los Expedientes de Regulación de Empleo en las Administraciones públicas. Luego, los anuncios de reducciones drásticas de empresas públicas. Y, ahora, el fondo de ayudas al que pueden acogerse los Ayuntamientos para pagar a los proveedores.

El Ministerio de Hacienda ha pedido a los 4.622 alcaldes que se han acogido al plan de pago que, entre otros asuntos, presenten medidas para “la reducción de costes de personal (reducción de sueldos o efectivos)”. Griñán no desaprovechó la ocasión y ayer recurrió al miedo que tienen ya algunos empleados públicos ante las medidas de austeridad que pueden ponerse en marcha tras las elecciones andaluzas.

El candidato socialista volvió a emplear la fórmula de los dos modelos para defender su reordenación de sector público y para criticar el plan ideado por el departamento que dirige Cristóbal Montoro.

Griñán reconoció que su reforma del sector público ha recibido “críticas”, pero añadió: “No se ha despedido a ni un solo funcionario público, a ni un solo empleado público”.

Luego, el candidato comparó su reforma con las medidas que está aplicando ya el Gobierno central del PP. Y advirtió de que el Ejecutivo de Mariano Rajoy ha fijado que “para poder cobrar los Ayuntamientos van a tener que despedir a empleados públicos”. Además, según destacó, la reciente reforma laboral “ya tiene un artículo que permite despedir a empleados públicos”.

El temor de los funcionarios ante posibles medidas que les afecten en el futuro es un arma con el que cuenta el PSOE para poder frenar la victoria del PP que las encuestas pronostican para el 25 de marzo. En cada uno de sus actos, Griñán insiste en la importancia de los sistemas de educación y salud públicos.

Este es un asunto que también airean los sindicatos. CC OO y UGT, que no han pedido el voto para ningún partido pero que sí han dejado claro que no se debería votar al PP, ya advirtieron el lunes de los posibles despidos de empleados públicos que se avecinan.

Las reformas emprendidas por el Gobierno también inquietan ahora a los trabajadores de las agencias. Las protestas por la reordenación han ido perdiendo fuerza poco a poco. Y los que salieron a la calle hace diez días fueron CC OO y UGT —que apoyaron la reordenación del sector— y los empleados de las agencias para protestar contra las “falsas acusaciones y difamaciones” que recibieron por parte del PP y su entorno.

Además de advertir de los riesgos para los empleados públicos, Griñán defendió ayer el modelo que su partido ha desarrollado durante los últimos 30 años en Andalucía. Según el candidato, ese sistema —basado en la educación pública, la sanidad universal y los derechos sociales— está en peligro. “Quieren que Andalucía sea cubierta por la marea conservadora”, afirmó Griñán. Pero, en su opinión, en la comunidad se hacen “las cosas de otra manera” y “Andalucía es un testigo incómodo para la derecha”. Según su interpretación, esa derecha siempre ha visto esta comunidad como una tierra de “mano de obra barata”.