Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra

La ACM se niega a auditar sus cuentas pese a los negocios de Matas y Solà

PSC y ERC se alían con CiU para evitar el examen de los presupuestos

La entidad municipalista limita su transparencia a un código de buenas prácticas

La Asociación Catalana de Municipios (ACM) no quiere someter sus cuentas a un examen externo para esclarecer los negocios que hicieron su ex secretario general Josep Maria Matas y el que fuera director de sus servicios jurídicos, Xavier Solà. Matas facturó desde la ACM casi un millón de euros por servicios que realizaban terceros por un precio muy inferior; Solà adjudicó a una empresa que compartía con Matas una promoción de pisos de la fundación de la ACM, que él mismo dirigía.

Pese a estas informaciones, publicadas por EL PAÍS, la entidad no hará más que aquello a lo que está obligada: facilitar la información que le reclame la fiscalía, que investiga de oficio los negocios de Matas. La apertura de diligencias motivó la destitución de Matas como coordinador general de la Diputación de Barcelona. Xavier Solà todavía es el número dosdel Departamento de Cultura, que dirige Ferran Mascarell.

CiU, mayoritaria en la ACM, logró el apoyo del PSC y ERC para evitar que las cuentas de esta sean revisadas, según confirmaron varias fuentes presentes en la reunión de la junta de portavoces de la entidad, celebrada este martes. Iniciativa llegó al encuentro reclamando una auditoría externa y otra de la Sindicatura de Cuentas. Pese a nutrirse de fondos públicos, la ACM funciona como una entidad privada, por lo que sus cuentas no son revisadas por la sindicatura. Este fue uno de los argumentos que esgrimió el organismo en un comunicado para justificar su negativa a un examen exhaustivo del dinero que se manejó durante los años de Matas.

El grupo ecosocialista justificó su petición como un gesto de transparencia necesario ante las informaciones que muestran cómo Matas y Solà pudieron actuar con el dinero de la ACM. Aunque ICV, que también ha reclamado la comparecencia en el Parlament del presidente del ente, el alcalde de Premià de Mar (Maresme) Miquel Buch, se topó con el rechazo del resto de la izquierda: PSC y ERC se aliaron con CiU, el partido mayoritario en la entidad municipalista. El argumento de socialistas y republicanos se basó en que la fiscalía ya está indagando los negocios de Matas —no los de Solà— y por tanto no hacen falta más pesquisas. “La fiscalía lo está investigando. Es lo mejor para salvaguardar la entidad, que hace una labor muy importante para los Ayuntamientos”, detalló uno de los presentes en la reunión.

La junta de portavoces celebrada este martes fue extraordinaria y vino motivada por las informaciones que EL PAÍS empezó a publicar hace un mes. En todo este lapso de tiempo, la ACM solo se explicó con un breve comunicado en el que reconocía que la empresa de Matas era proveedora de la entidad. Ayer la entidad también se expresó mediante un comunicado. Al finalizar la reunión, una portavoz de la ACM eludió dar la versión oficial de la entidad sobre el rechazo a las auditorías alegando que había terminado su jornada laboral.

 En el escrito, la asociación que dirige Miquel Buch se vanagloria de “ampliar las medidas de transparencia” que rigen la entidad. Esa transparencia queda limitada a la redacción de un código de buenas prácticas que Buch definió como “modelo de buen gobierno”. El escrito concreta que en este plan “se incluirían guías de acción gradual con planteamientos y acciones concretas para el buen gobierno”. Parte de estas medidas irán destinadas a los medios de comunicación: “La dirección de la ACM (...) tiene claro que en los próximos meses se llevarán a cabo nuevas medidas de transparencia —para reforzar las ya existentes— y que tendrán como finalidad evitar la aparición de informaciones que pongan en entredicho la gestión al frente de la asociación”.

Buch sigue defendiendo a Matas, pese a que ni su máximo valedor, Salvador Esteve (predecesor de Buch y ahora presidente de la Diputación de Barcelona) fue capaz de mantenerle en el cargo. “Los directivos de la ACM han querido recordar el principio de presunción de inocencia y, en cualquier caso, se han mostrado convencidos de la buena fe y la buena actuación de los anteriores directivos de la entidad”, reza el comunicado. Aunque la actual dirección de la ACM también deja claro que no tiene nada que ver con los negocios de Matas y Solà. “El presidente y el secretario general de la entidad no han tenido conocimiento, ni ahora ni en el pasado, de ninguna conducta irregular por parte del anterior secretario general ni de ningún responsable de la administración de la asociación”.