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Machado y Lorca se reencuentran

El cineasta Juanma Bajo Ulloa rueda un corto sobre la estancia del poeta sevillano en Baeza

Bajo Ulloa, segundo por la derecha, con los protagonistas del corto. Ampliar foto
Bajo Ulloa, segundo por la derecha, con los protagonistas del corto.

Para los testigos de aquella escena no dejó de ser una cita casual y trivial, pero la historia ha evidenciado después que fue un auténtico encuentro de titanes. Antonio Machado y Federico García Lorca se encontraron en Baeza (Jaén) en 1916. El poeta sevillano había llegado cuatro años antes a esta ciudad destinado como profesor de francés y el joven Lorca, entonces estudiante de la Universidad de Granada, formaba parte del grupo de excursionistas que dirigía el catedrático Martín Domínguez Berruela.

Casi un siglo después el cineasta Juanma Bajo Ulloa se ha atrevido a recrear el encuentro entre dos de los autores más universales de la literatura española. Lo hizo ayer en el antiguo casino baezano y en las calles de esta ciudad Patrimonio de la Humanidad. "Creo realmente que Machado pudo influir en el joven Lorca y tal vez esa admiración se cimentó en esa jornada", comenta el autor de Camino a Baeza, un corto con formato de documental de ficción que se rueda estos días en la localidad que rememora este año el centenario de la llegada de uno de sus huéspedes más ilustres.

El actor madrileño David Ortega encarna al Machado que, con apenas 40 años, llegó a Baeza abatido por la reciente muerte de su joven esposa, Leonor. "Transmite la carga de nostalgia y el estado de reflexión del poeta en esa etapa de su vida", comenta Bajo Ulloa, que se ha apoyado en la productora malagueña Andale Films para seleccionar a los actores. Más de un centenar de personas se han presentado a las pruebas realizadas en Málaga, Baeza, Linares y Madrid. El joven jiennense Juan José Hurtado y la malagueña Teresa Alba dan vida a Lorca y a Leonor, y otros actores aficionados locales completan el cupo de extras de este corto producido por Acción Cultural Española (AC/E).

La cinta narra el encuentro entre los dos titanes de la poesía que se produjo en  1916

Bajo Ulloa admite que siempre le ha atraído el personaje de Machado. "Siento solidario interés y curiosidad sobre su figura. Alguien que aúna el talento de encontrar el sentimiento preciso y la palabra adecuada, con la capacidad para describir el alma de un pueblo y conectar con su esencia", apunta. Por eso su interés por plasmar en esta cinta al poeta que, tal vez por su idealismo, no terminaba de encajar en el mundo, y que sufría una gran soledad por ello. "Alguien que encontraba en la tristeza y la melancolía un refugio a las dolencias de su alma".

Pero, aunque la llegada de Machado a Baeza estuvo presidida por su tristeza y melancolía, sus siete años como profesor del Instituto Santísima Trinidad -el aula donde impartió clases es uno de los símbolos del año machadiano- le cambiaron el alma. "Llevado de su propia e hipersensible naturaleza encontró finalmente la belleza de la vida y de la naturaleza en el hermoso entorno jienense", dice el cineasta y autor de Alas de mariposa, Airbag o La madre muerta.

El año machadiano incluye numerosas actividades hasta el 1 de noviembre, que es la fecha en la que se cumple el centenario de la toma de posesión de la cátedra por parte del poeta. Además del corto de Bajo Ulloa, también se ha convocado para la próxima semana un concurso de jóvenes realizadores, al que seguirán encuentros poéticos, obras de teatro, conciertos, conferencias para culminar con un congreso internacional sobre Antonio Machado y Andalucía.