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LA TRAMA DE LAS AYUDAS A LA COOPERACIÓN

El fraude de la cooperación le estalla a Blasco

Las detenciones llegan año y medio después de la denuncia presentada por el PSPV

Entre los implicados hay personas vinculadas al ex consejero de Solidaridad y Ciudadanía

El portavoz del PP en las Cortes Valencianas, Rafael Blasco, se enteró ayer de las detenciones en el hemiciclo.
El portavoz del PP en las Cortes Valencianas, Rafael Blasco, se enteró ayer de las detenciones en el hemiciclo.

Año y medio después de que la fiscalía abriera las diligencias de investigación penal por el presunto desvío de fondos públicos de cooperación bajo el mandato de Rafael Blasco en la Consejería de Solidaridad y Ciudadanía, el caso estalló ayer en toda su magnitud.

El origen está en una denuncia presentada por la diputada socialista Clara Tirado (PSPV-PSOE), a la que se añadió semanas después otra planteada por Mireia Mollà (Compromís). El fondo de ambas era común: una retahíla de sombras sobre el destino de las ayudas que Blasco concedió a diferentes entidades que recibieron subvenciones para proyectos de cooperación.

En esta trama, además, ya fuera directa o indirectamente, figuraban personas vinculadas al entorno de Rafael Blasco. Ya fuera Augusto César Tauroni, uno de los detenidos ayer, exsocio de uno de los hermanos del exconsejero (Bernardo Blasco) y adjudicatario de concursos de departamentos por los que pasó Blasco. O Marc Llinares, también detenido, que ha ocupado cargos bajo las órdenes de Blasco en las consejerías de Sanidad o Solidaridad y Ciudadanía. Y que, como jefe de área de Cooperación, adjudicó ayudas para el velero del barco de un amigo en el que navegaba por las aguas de Dénia.

La trama afecta al frustrado proyecto de la construcción del  hospital de Haití

La denuncia de Clara Tirado se centra en las ayudas recibidas por la Fundación Cultural y de Estudios Sociales (Fundación Cyes), que recibió en 2008 de la Consejería de Solidaridad y Ciudadanía dos subvenciones de 833.409 euros cada una. Pese a tratarse de proyectos destinados a ser ejecutados en Totogalpa (Nicaragua), aparentemente, la mayor parte del dinero acabó en la compra de dos entresuelos con garaje en la avenida de Ausiàs March en Valencia.

La importancia de la Fundación Cyes está en que esta empresa llevó a una consultora, Arcmed, a la que facturó trabajos de asesoramiento. Y Arcmed, a través de su responsable (Alfonso Navarro Torres), enlazaba con otra consultora de supuestas ONG, llamada Fundación Solidaria entre Pueblos (actualmente Fundación Hemisferio).

Tanto Arcmed como Hemisferio son, presuntamente, el núcleo central de la trama. Las diputadas denunciantes sospechan que eran instrumentos para captar fondos mediante trabajos hinchados de asesoría.

La actuación de la trama implica a organizaciones como Fudersa, Asa de África, agrupación Cívica Intercultural Hispanoecuatoguineana-Ceiba, Esperanza sin Fronteras y Asamanu África, algunas de las cuales manifestaron posteriormente que ignoraban que estaban siendo utilizadas.

Los proyectos de todas ellas se gestionaron desde Hemisferio e incluían pagos a Arcmed. La relación entre Hemisferio y las ONG a las que teóricamente asesoraba era tan estrecha que mantenían cuentas mancomunadas para el manejo de los fondos públicos que recibían las supuestas entidades humanitarias.

Las presuntas irregularidades se extienden al que debía ser el proyecto estrella de Blasco en su paso por la cooperación valenciana: la construcción de un hospital en Haití. De nuevo aparecen entidades presentes en la trama. Hemisferio ocupa un lugar central.

El hospital debía ser la materialización de la solidaridad valenciana con las víctimas del terremoto de enero de 2010. Inicialmente el proyecto se encargó a la Fundación Hemisferio. Fue esta entidad la que recibió los 177.779,19 euros que la Generalitat recogió de aportaciones de todos los valencianos en concepto de “trabajos previos a la construcción del centro sanitario”.

Sin embargo, al trascender que el millonario encargo (la aportación de la Administración valenciana estaba valorada en cuatro millones de euros) iba a adjudicarse a dedo, la consejería de Blasco reculó y lo sacó a concurso. La adjudicataria fue otra vieja conocida: la ONG Esperanza sin Fronteras.

El hospital de Haití y sus cuatro millones desaparecieron de los presupuestos de 2012. Fue la primera señal de que el presidente de la Generalitat, Alberto Fabra, ponía distancia con el estilo de la política de cooperación de Blasco. La segunda fue la contundente destitución ayer, de Josep Maria Felip, el número dos de Blasco en Solidaridad y Ciudadanía, tras su detención.

 

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