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OPINIÓN

El temario

A los unos nos enseñaron cinismo, a las otras, hipocresía: más o menos, tres cuartos de lo mismo. Gracias a ello pudimos sobrevivir, que era de lo que se trataba

Las generaciones que nacieron en la democracia están mal acostumbradas, creen que uno debe decir siempre lo que piensa y hasta —sublime insensatez— obrar en consecuencia. Pero hombre, ¡a quién se le ocurre! Podrían fijarse en los listos de su generación, esos políticos jóvenes que lo mismo justifican una cosa que la contraria. Si los niños y las niñas de mi quinta hubiésemos ido con la verdad por delante, no nos habríamos comido un rosco. A los unos nos enseñaron cinismo, a las otras, hipocresía: más o menos, tres cuartos de lo mismo. Gracias a ello pudimos sobrevivir, que era de lo que se trataba. Así que, si no me lo tomáis a mal queridos colegas opositores, os voy a sugerir algunos retoques para lidiar con el famoso temario que acaba de cambiar el Ministerio de (mala) Educación.

Historia. Este es el temario más delicado porque puedes meter la pata sin querer —véase Garzón, B., op.cit.— Lo más seguro es preparar la oposición con un manual de la Academia de la Historia. Ya sabéis, se antepone “el ilustre patriota” al nombre de los buenos y “el siniestro bolchevique” al de los malos; en la bibliografía, Pío Moa mejor que Vicens Vives, sospechoso por catalán y por aburrido.

Matemáticas. La clave está en los ejercicios. Interés compuesto: ¿cuánto deberá abonar la Generalitat Valenciana al Instituto Nóos por el préstamo de un euro puesto a interés compuesto durante tres años?

Ciencias Naturales. Olvidaos de la teoría de la evolución y demás infundios de la universidad endogámica. Por supuesto que el mundo está igual que el séptimo día de la creación: la pecadora que cargue con el mochuelo y se largue del paraíso, nada de píldoras del día siguiente. Y en cuanto al mito ese del calentamiento global, ya vale de tonterías: en los albergues de caridad, donde ahora tiene su domicilio fiscal un cuarto de la población, lo único que hace es frío.

Lengua. Ya no se lleva Castelar, ahora se estila El Bigotes; la nostra llengua, para los llibrets de falla, que es lo suyo. Literatura: el bestseller de autoayuda Trinca bien y no mires a quién, de la Biblioteca de Autores Valencianos, o la novela romántica Este asesor me pone, de Ediciones Mare Nostrum SA (Emarsa).

Educación Física. Cinco horas de TV deportiva al día con abucheo a la Marsellesa en el descanso. Religión: “Porque a todo el que tiene, se le dará y le sobrará; pero al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará” (Mateo, 25, 30; Guindos, 14, 37). Educación para la Ciudadanía: sold out.

Ánimo y a opositar. ¿Que no van a convocarlas? Mejor: así trabajaréis en la concertada, que es más guay y no piden oposición, aunque, eso sí, tendréis que aprender el temario que preparó vuestra abuela: Virgo potens: ora pro nobis, Virgo clemens: ora pro nobis, etc. ¡Al fin vuelve la España eterna! Isabel y Fernando, el espíritu imperaaa… [lamentamos comunicar que a causa de los recortes se fue la luz].