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La crisis se lleva por delante cerca de 18.000 pequeños comercios

El empleo en el sector desciende en más de 40.000 personas. La proliferación de grandes superficies no logra absorber a estos trabajadores

Liquidación, por cierre, de un céntrico comercio de Santiago.  ANXO IGLESIAS
Liquidación, por cierre, de un céntrico comercio de Santiago. / ANXO IGLESIAS

La llegada de la segunda recesión dentro del proceso de crisis que vivimos tiene como uno de sus principales damnificados al pequeño comercio. La caída del consumo interno y las escasas perspectivas de recuperación hacen que los consumidores se queden en casa y los primeros que lo pagan son los establecimientos de menor tamaño. En las ciudades gallegas puede verse como cada día cierra algún comercio, muchos de ellos con varias décadas de trayectoria.

Aunque en Galicia no hay una estadística propia que ofrezca datos oficiales, desde la Federación Gallega de Comercio (FGC) señalan que desde el inicio de la crisis, a finales de 2007, han cerrado en Galicia unos 17.000 comercios, un 25% del total. Así, al término de aquel año, había 66.815 establecimientos y, según los últimos datos oficiales, al final de 2010 quedaban 55.541, a los que hay que restar los 6.000 negocios que, se estima, cerraron el pasado año.La caída en el empleo también ha sido considerable.

Desde la FGC calculan que se han perdido unos 43.000 puestos desde que comenzó la crisis. Los cierres de comercios han ido in crescendo con el desarrollo de la crisis. Según los datos de la FGC, en 2008 cerraron 1.940 establecimientos en Galicia, mientras que en 2009 fueron 3.850 y en 2010 se incrementaron hasta los 5.500. No hay números concretos sobre el año pasado, aunque desde la patronal del comercio aseguran que se ha incrementado el ritmo de cierres y se registraron en torno a 6.000 a lo largo de 2011.

La caída en la actividad comercial y en el empleo no distingue sectores de actividad. Cierran establecimientos de alimentación, de ropa, de artículos para el hogar, etc. Lo único que parece ir bien son los comercios que abren ciudadanos asiáticos que cada vez ganan más espacio en las ciudades y ofrecen productos más variados. El pequeño comercio no puede competir con los precios imbatibles que ofrecen, ni con las condiciones laborales de sus empleados.El presidente de la FGC, José María Seijas, ofrece un discurso en tono resignado sobre las causas y posibles soluciones a esta situación. Respecto a estas últimas, la mejor noticia posible para los comerciantes sería, según indica, la reapertura de las líneas de financiación que los bancos han cerrado en los últimos tiempos. El problema es que esta noticia no parece próxima y mientras tanto los comercios tienen que competir en situación de desventaja con las modernas grandes superficies que van creciendo en el extrarradio de las ciudades.

Seijas considera que esta proliferación se debió a que el anterior Gobierno de la Xunta “abrió la mano en exceso” y favoreció la apertura de demasiadas grandes superficies que han llevado a que la oferta supere a la demanda y a que “todos paguen las consecuencias”.Seijas apunta que el empleo que se ha perdido en el sector no ha ido a estos centros comerciales, ya que éstos apuestan por el empleo temporal mientras que el comercio tradicional es más partidario de contratar de forma indefinida a los trabajadores. En este sentido, indica que la reforma laboral recientemente aprobada no va a tener grandes consecuencias para los empleados del pequeño comercio. Eso sí, señala que “va a venir bien” para la economía en general ya que hasta ahora la legislación “era muy proteccionista con el trabajador”.

Desde la Xunta se opta por mirar hacia la cara menos mala de la crisis. La Dirección Xeral de Comercio apunta que el descenso del número de comercios en Galicia está por debajo de la media nacional (-1,8% frente a -2,2% en 2010) y se indica que el Gobierno gallego ha tomado medidas para “dinamizar” el comercio de proximidad, entre las que se indican la puesta en marcha de la nueva Ley de Comercio Interior, la creación de las Mesas Locales de Comercio, la realización de diversas campañas de dinamización comercial y la apertura de líneas de ayudas a los ayuntamientos para la modernización de centros comerciales urbanos, calles comerciales y plazas de abastos. Además, se destaca la puesta en marcha de un portal de comercio electrónico en colaboración con la propia FGC.Desde luego que estas medidas no parecen suficientes para detener la sangría que sufre el sector. El aumento de los carteles de Se vende, Se alquila y Se traspasa en los bajos comerciales de todas las ciudades indica que algo no se está haciendo bien y parece urgente buscar soluciones.