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El Colegio de Médicos pide devolver la sanidad al Estado

“No puede haber una educación y una sanidad distintas según la autonomía”, critica Fuster

El cierre de los centros de salud los sábados colapsará las urgencias, sostiene el colectivo

Rosa Fuster, presidenta del Colegio de Médicos de Valencia.
Rosa Fuster, presidenta del Colegio de Médicos de Valencia.

“La frase más repetida entre médicos es ‘que se devuelvan las transferencias”. Es lo que aseguró este martes Rosa Fuster, presidenta del Colegio de Médicos de Valencia, durante la convocatoria Los médicos nos rebelamos frente a los recortes, que se celebró simultáneamente en todo el país. En ella expresaron su malestar ante las “malas prácticas” y la “incompetencia” del Gobierno central en materia sanitaria.

“Hay una descompensación nacional de prestaciones y un serio desajuste”, continuó Fuster, “y entre comunidades hay muchas diferencias”. “No puede haber una educación y una sanidad distintas según la autonomía”, sentenció la presidenta, que insistió en que se trata de un deseo extendido en toda la profesión: la existencia de una sanidad pública “única” en toda España ante “el despilfarro” que ha habido en la Generalitat. “Si el Gobierno no es competente, que devuelva las competencias”. Esta conclusión a la que han llegado los médicos proviene de varios cauces. El personal sanitario de la Comunidad Valenciana solicitó ayer una reunión con el presidente Alberto Fabra y exigió responsabilidades al Consell por todas las medidas tomadas en estos últimos días, como el cambio de horarios en los centros de salud durante la semana para cerrarlos el sábado o las subcontrataciones en instituciones públicas.

La presidenta del Colegio de Médicos de Valencia, Rosa Fuster, también reflexionó sobre el cierre de centros los sábados: “Lo que deben hacer es reorganizar y ver la frecuencia de pacientes para constatar que no hay demasiado flujo. Entonces se podría estudiar”. Fuster indicó que la medida repercutirá en aquellas personas que solo tienen ese día libre: “Pasaría lo mismo que cuando los bancos dejaron de operar los sábados: afectaría a los que trabajan durante la semana y no tienen tiempo. Sería quitarles horas laborales”.

En Alicante, Antonio Arroyo, presidente del Colegio de Médicos de esta provincia, advirtió ayer de que la medida influiría directamente en el servicio de urgencias: “Para evitar el colapso de la atención continuada sería necesario mantener algunos centros abiertos”, expresó.

Desde el Colegio de Médicos de Valencia también se denunció la subcontratación de empresas: “No es el momento de tener primos o amigos de partido en los servicios públicos; los cuñados y sobrinos están muy bien para las cenas, pero no para gestionar nuestro dinero”. “Antes todo era posible desde el área territorial, ahora parece que no tienen personal y requieren de empresas subcontratadas”, concluyó. Fuster incidió en que “o montan una tecnocracia y cambian estos paripés políticos” o harán denuncias mensuales cada mes, pues no son “ni deudores ni subvencionados” como para “callar dócilmente” mientras “se pierde calidad y se sigue con un déficit de 100 millones de euros al mes”. El colectivo se mostró dispuesto a colaborar con la Consejería de Sanidad para consensuar las medidas “menos perjudiciales”, aunque reconoció que lo que les preocupa es que “lo que se haga” afecte “mínimamente a lo accesorio y no a lo fundamental”.

Los mayores temores de los médicos son, según explicaron, la “pérdida de calidad” de la medicina y el “resentimiento” en los servicios y en la asistencia a los pacientes, “especialmente cuando recae en los más desfavorecidos e indefensos”. “El Gobierno y los trabajadores sanitarios debemos contribuir de forma proactiva en mejorar la eficiencia y la calidad del Sistema Nacional de Salud” y “estamos obligados a denunciar las deficiencias que afecten a la correcta atención de los pacientes”, señalaron.

Por último, el Colegio de Médicos anunció su alarma ante la posible salida de muchos profesionales debido a “la precariedad laboral y la falta de oportunidades” en nuestro país, y, sobre todo, hacia los dedicados a la investigación y a los que están en formación MIR, dos grupos “especialmente vulnerables por ser el futuro de nuestro sistema de salud”.

Tras una “comisión participativa de la crisis de los médicos”, los facultativos plantearon la posibilidad de una huelga general. Según Rosa Fuster, están a expensas de las próximas acciones del Consell y de lo que decidan los sindicatos: “Esperaremos un tiempo prudencial hasta finales de mes y después convocaremos una asamblea general”, relató Fuster, “aunque es un camino imparable”.

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