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Botella avisa de que en adelante no va a “ofender creencias con dinero público”

Mantiene la exposición con una fotografía de un actor cubriéndose los genitales con un crucifijo "porque ya estaba contratada"

Diversas asociaciones católicas habían pedido su retirada

Retrato del actor Asier Etxeandia que ha motivado las quejas de colectivos católicos. Ampliar foto
Retrato del actor Asier Etxeandia que ha motivado las quejas de colectivos católicos.

La alcaldesa de Madrid, Ana Botella, ha asegurado hoy que no “censurará” la exposición del Teatro Español que ha levantado la ira de grupos católicos por una imagen de Jesucristo que consideran ofensiva. Botella se ha comprometido en cualquier caso a que “en el futuro” no se repetirá un caso similar: “Con dinero público no se deben ofender las creencias de nadie”.

“Yo soy la alcaldesa de todos los madrileños. Los que tenemos creencias, porque las tenemos, sabemos lo importantes que son para los de enfrente aunque sean distintas a las propias. [Pero] esta exposición ya estaba contratada y yo no vengo a censurar a nadie. Cada uno en sus espacios privados y con su dinero puede exponer lo que quiera, pero me comprometo a que en el futuro con dinero público nadie se vea ofendido en sus creencias”, ha explicado Botella.

La exposición Camerinos, de Sergio Parra, incluye varias fotografías de intérpretes antes de salir a escena (Núria Espert, Maribel Verdú, Tamara Rojo, etcétera). Entre ellos, la del actor Asier Extendía con un crucifijo en el pubis, tomada en la representación de la obra Infierno, una versión del autor esloveno Tomaz Pandur de La divina comedia de Dante Alighieri. Varias asociaciones, entre ellas HazteOir y MasLibres, han presentado 40.000 firmas en el Ayuntamiento para que se retire esa imagen de la muestra.

En el pasado Festival de teatro de Mérida, la actriz y entonces directora del evento, Blanca Portillo, decidió retirar la imagen después de recibir multitud de mensajes de queja y en medio de un gran alboroto público. Poco después, en agosto, el director del Teatro Español, Mario Gas, decidió retrasar varios meses su exhibición prevista en Madrid para evitar que se convirtiera en objeto de polémica política (coincidía además con la campaña electoral de las generales del 20 de noviembre).

Según adujo, no quería que la muestra se contaminara con “discursos coyunturales que nada tienen que ver con su concepción”. La decisión se tomó “de acuerdo” con el área de Gobierno municipal de Las Artes (dirigida entonces por la delegada independiente Alicia Moreno, ligada también al mundo teatral), y con “el consentimiento” de Sergio Parra.

El sustituto de Moreno al frente de Las Artes, Fernando Villalonga, ya había avanzado que la fotografía no se retiraría para mantener “un absoluto respeto a la libertad de expresión y creación”, pero sí se advertiría con un cartel a la puerta de que la muestra contiene material que puede herir la sensibilidad del visitante. Pero coincidió en lo dicho hoy por Botella: “No se debe ofender a la gente desde los espacios financiados públicamente”.

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