Ir al contenido
_
_
_
_
crítica literaria
Crítica
Género de opinión que describe, elogia o censura, en todo o en parte, una obra cultural o de entretenimiento. Siempre debe escribirla un experto en la materia

Lección vital de literatura universal: ‘La cicatriz de Ulises’, de Erich Auerbach

Este ensayo nos permite volver al pensamiento filológico y literario de uno de los grandes intelectuales judíos del siglo XX, representante de una generación que se vio lanzada al exilio (cuando no a la muerte) por culpa del nazismo

Siempre es un buen momento para regresar a los clásicos, que no deberían requerir de excusas de actualidad para justificar su regreso a librerías. Sin embargo, a veces resulta que las páginas de un clásico se empeñan en aludir al estricto presente, no ya de una forma lateral o como efecto de los valores universales que se le presuponen, sino de un modo tan exacto que el lector se revuelve en la silla, sorprendido. Yo no me acerqué La cicatriz de Ulises con esa intención, pero así ha ocurrido; trataré de transmitirlo sin caer en simplificaciones.

Erich Auerbach es una figura imprescindible de la cultura del siglo XX europeo, y todos aquel que se pregunte en qué consiste leer bien disfrutará con su obra maestra, Mímesis, un estudio que abarca siglos de literatura en busca de respuestas a una duda de resolución imposible: ¿qué relación hay entre la realidad y la obra artística? Pero, además, la trayectoria vital de este berlinés nacido en 1892 nos lleva al corazón de una historia tremenda, la de la intelectualidad alemana de origen judío que, a partir de los años treinta, se vio empujada al exilio, cuando no a la muerte. Auerbach, tuvo la fortuna de poder instalarse en Estambul durante toda la segunda guerra mundial antes de finalizar su carrera académica en Yale.

Desde esta perspectiva histórico-biográfica, la segunda parte de La cicatriz de Ulises es apasionante, porque recoge correspondencia del autor con figuras como Karl Vossler, Siegfried Kracauer, Victor Klemperer, Thomas Mann, Walter Benjamin, Erwin Panofsky… Nombres de una época perdida en la que un solo individuo podía atesorar una sabiduría hoy impensable. A menudo, esas cartas tienen una apariencia coyuntural, saludos en busca de favores, pequeñas gestiones prácticas, etcétera. No es verdad: bajo ellas late una fenomenal tragedia histórica, el final de un mundo, de una civilización. Y la amenaza de la muerte.

Esta amenaza de homogeneidad, de entronque directo, con el fascismo, sigue aquí, en un siglo XXI que no sabe resolver el dilema entre delinear un destino común sin sofocar la diferencia.

Lo biográfico encuentra eco también en la primera mitad del volumen, compuesta por seis ensayos de origen especializado y filológico, aunque su atractivo sobrepasa de largo esos marcos: la inteligencia analítica se combina con una resonancia emocional tan sutil como indiscutible, un recordatorio de que, para estar presente en un texto, el autor no necesita hablar de sí mismo. Los temas son: Montaigne, Vico, Dante, Proust, Ulises, y el concepto de “filología universal”, que hunde sus raíces en Goethe.

El texto dedicado a la Odisea es una obra maestra en sí mismo, aunque tiene su truco: con el tiempo, se convertiría en el primer capítulo de Mímesis. La comparación entre el estilo de Homero y el veterotestamentario (entre olvidar la realidad o dominarla, entre explicarlo todo o dejar que todo constituya trasfondo, entre lo legendario de Ulises y lo paradójicamente histórico de los textos sagrados) resume todo lo que hay que saber sobre la condición literaria de una palabra escrita que aspire a esa categoría. En cuanto a Montaigne que dibuja, es un modelo de conducta que haremos bien en recuperar, con su libertad y su soledad. Por cierto, Auerbach escribe sus apuntes críticos en un tiempo en que el trabajo académico humanístico tenía una capacidad para ligar cultura y urgencia social con una tensión que se ha perdido tal vez para no volver.

Ahora bien, es al principio de Filología de la literatura universal cuando estalla el contemporaneómetro. “Nuestra tierra”, escribe Auerbach, “está volviéndose más pequeña y pierde diversidad”: “La vida se uniformiza en todo el planeta”. Auerbach explica cómo lo universal goethiano tiene como requisito que el mundo sea complejo, variado, rico en culturas y literaturas a partir de las cuales se pueda forjar un pensamiento que las aúne. Esta amenaza de homogeneidad, de entronque directo, con el fascismo, sigue aquí, en un siglo XXI que no sabe resolver el dilema entre delinear un destino común sin sofocar la diferencia. Así, de pronto, La cicatriz de Ulises vale (también, pero, desde luego, no solo) como comentario a un 2026 amenazador.

La cicatriz de Ulises. Horizontes de la literatura universal

Erich Auerbach
Traducción de Daniel Najmías
Acantilado, 2025
208 páginas, 18 euros

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo

¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?

Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.

¿Por qué estás viendo esto?

Flecha

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.

Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.

¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.

En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.

Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.

Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos

Más información

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_