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Elecciones Colombia
Tribuna
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Esta es la transformación que buscan los jóvenes en estas elecciones

Algunas demandas son la consolidación de espacios públicos sin estigmatización, la eliminación de barreras para acceder al primer empleo y la obtención de mayores facilidades para asegurar la permanencia en el sistema educativo

Jóvenes durante las protestas desencadenadas por el proyecto de reforma tributaria propuesta por Iván Duque, en mayo de 2021.
Jóvenes durante las protestas desencadenadas por el proyecto de reforma tributaria propuesta por Iván Duque, en mayo de 2021.Sebastian Barros (NurPhoto via Getty Images)

Los jóvenes desempeñaron un papel crucial durante los estallidos sociales de 2019 y 2021, liderando causas y luchas que evidenciaron sus inconformidades. En esos momentos de movilización, encontraron una vía para expresarse y hacer sentir sus voces. Sin embargo, también fueron víctimas de violencia y de discriminación, lo que dejó heridas en la memoria colectiva. Este precedente es el que más los insta a salir a las urnas a ejercer su ciudadanía para declarar que no hay mayor manifestación de postura que la que una electoral permite.

El informe de la CIDH reveló que los jóvenes de entre 17 y 26 años fueron las principales víctimas de la violencia durante el Paro Nacional. Estos jóvenes provenían de diversos contextos, como zonas marginales, comunidades indígenas, afrodescendientes, y eran estudiantes, artistas, deportistas o trabajadores informales. A pesar de que muchas heridas siguen sin sanar y las necesidades de los jóvenes siguen sin ser abordadas, esta es la oportunidad para incidir en programar de largo aliento que puedan responder de manera sostenible a sus demandas.

La relación entre los jóvenes y las instituciones se ha debilitado, las desigualdades socioeconómicas persisten y las oportunidades son inciertas. En “Incidir para Existir: Juventudes que Transforman”, un proyecto liderado por Movilizatorio y el Fondo de las Naciones Unidas para la Democracia, hemos creado una una red de jóvenes líderes comprometidos con el diálogo, la construcción de paz, la participación efectiva y la incidencia y hemos identificado las demandas que tienen los más de 150 mil jóvenes que hacen parte de nuestra red de El Avispero.

El otro aspecto fundamental que demandan los jóvenes en Colombia es el de la seguridad en espacios públicos sin estigmatización y con la garantía de sus derechos. Las juventudes han vivido la violación de sus derechos, la falta de alternativas positivas en esta materia; y por el contrario, se ha intensificado la presencia policial y la aplicación de políticas de “tolerancia cero”. Esto ha llevado a la estigmatización y la erosión de la confianza en las instituciones por parte de las juventudes.

Los jóvenes han expresado que la línea de empleabilidad es una de las más grandes problemáticas y que está asociada a la falta de implementación de políticas laborales que promuevan la inclusión, como leyes contra la discriminación en el lugar de trabajo y medidas para garantizar la igualdad de oportunidades para todos los grupos, incluidos jóvenes con discapacidad o de grupos étnicos. Adicionalmente, es fundamental derribar las barreras para acceder a un primer empleo, ya que este factor está afectando a la población juvenil a la hora de entrar al mercado laboral.

Adicionalmente, los jóvenes en Colombia demandan mayores oportunidades de participación dentro de espacios para la formulación y evaluación de los programas y/o políticas públicas, a partir de mesas de trabajo y co-creación de alternativas. Sigue siendo un reto que las juventudes sean incluidas en espacios de toma de decisiones y logren ser no solo escuchadas sino tenidas en cuenta.

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Una de las preocupaciones neurálgicas y centrales se relaciona con el acceso a una educación de calidad para niños, niñas, adolescentes y jóvenes en Colombia. La calidad educativa es insuficiente para preparar a los estudiantes para un mundo en constante cambio, y existen barreras económicas y geográficas que limitan el acceso a la educación superior. Los jóvenes están demandando tarifas de transporte diferenciales, descuentos en los exámenes de admisión y matrícula a costo de cero, que posibiliten la permanencia de las personas en el proceso educativo.

La salud no se puede quedar fuera del espectro de las demandas de los jóvenes en Colombia, pues exigen mecanismos de control y seguimiento para solventar la atención al momento de acudir a una entidad prestadora de salud (EPS, IPS) para que se garantice, se oriente y se brinde una valoración de calidad pero sobre todo integral. Es necesario hacer un énfasis en la garantía, promoción y pedagogía en torno a los derechos sexuales y reproductivos para las juventudes y en la educación frente a los derechos de salud mental y los canales de atención y acceso.

Sin duda la bandera de los jóvenes colombianos ha sido la esperanza, el trabajo serio y riguroso dentro de un camino de paz, en donde creen en la posibilidad de gestar democracias mucho más participativas y aterrizadas a sus realidades y contextos. Las juventudes han dejado entre estas líneas sus principales demandas y hacen un llamado para sus próximos gobernantes, para sus líderes y lideresas, sus representantes, con la convicción en la certeza de otro futuro posible.

Paralelamente, los hechos violentos contra liderazgos políticos, tanto a nivel nacional como regional, en Colombia han experimentado un preocupante aumento. Esta tendencia es alarmante y plantea serias cuestiones sobre la seguridad de quienes participan activamente en la vida política del país.

En el caso de liderazgos nacionales, el número de hechos violentos ha ido en constante aumento. En 2014 se registraron 103 casos, y en 2022 esta cifra se elevó a 204. Este aumento es indicativo de un entorno político cada vez más peligroso para los líderes nacionales.

La situación a nivel regional también es preocupante. En 2015 se contabilizaron 142 hechos violentos contra liderazgos políticos en las diferentes regiones de Colombia. En 2023, esta cifra ha aumentado a 335. Esto sugiere que los líderes políticos regionales enfrentan un riesgo considerable en el ejercicio de sus funciones.

A este contexto de violencia es importante sumarle la incidencia de la inteligencia artificial en las campañas electorales y la necesidad inminente de tener una sociedad interesada por producir, consumir y reproducir contenidos verificados y veraces. La falta de verificación de información subraya aún más la necesidad de abordar las demandas de las juventudes y trabajar en conjunto para construir un futuro más seguro, inclusivo y democrático para todos.

Es relevante destacar que, en medio de la era de la información y las redes sociales, solo el 19% de las personas verifica la información que comparte en línea. Esto plantea un desafío significativo en la lucha contra la desinformación y la importancia de la educación mediática y la promoción de prácticas de verificación.

La participación activa de la ciudadanía y en especial la de los jóvenes es fundamental en la búsqueda de soluciones a estos desafíos que piden una transformación estructural en nuestro país.

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