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En algunos hospitales públicos se ofrece imposición de manos para curar

La legislación española es tajante contra la pseudociencia, pero todavía hay colegios médicos que mantienen secciones de naturistas y homeópatas

hospitales publicos

Los últimos meses están siendo apasionantes y esperanzadores para los profesionales de la salud que, durante mucho tiempo, han trabajado para conseguir un sistema médico basado en evidencias científicas. Al esperado anuncio del Colegio de Médicos de Madrid, hace tres semanas, cerrando la puerta a las terapias pseudocientíficas en todas sus secciones y actividades, se suma el histórico comunicado de la Real Academia Nacional de Farmacia, presentado el pasado mes de mayo, en el que reniega de la homeopatía y exige a las autoridades sanitarias que adopten con carácter de urgencia las acciones necesarias para resolver adecuadamente esta peligrosa situación. Su informe es demoledor y afirma que “no hay argumentos que apoyen la eficacia de los medicamentos homeopáticos [algunas fórmulas diluyen una gota de un activo en el equivalente al agua de todos los océanos] ni justifiquen su utilización clínica. La homeopatía puede crear falsas expectativas, sustituir a los tratamientos con eficacia demostrada, retrasar la consulta médica y poner en riesgo la salud de los ciudadanos”.

La Seguridad Social no permite ni costea la prescripción de ningún medicamento, terapia o tratamiento médico que no tenga evidencias científicas

A estos dos anuncios hay que añadir la prohibición del reiki (canalización de energía y sanación a través de la imposición de manos) en los hospitales públicos por parte de la Comunidad de Madrid, una acción que ha sido celebrada por numerosos colegios profesionales como el de fisioterapeutas. Y todo en apenas una semanas: definitivamente no corren buenos tiempos para las pseudociencias en España. El Hospital Ramón y Cajal, el Puerta de Hierro, el 12 de Octubre y La Paz de Madrid, el de Guadarrama, el Clínic y el Vall d'Hebron en Barcelona, el San Roque de Las Palmas o el Virgen de la Macarena en Sevilla. Todos estos centros públicos ofertaban ese tipo de tratamientos. Al fin, ya no queda mucho camino por delante.

“Tenemos un buen sistema de sanidad y, salvo contadas excepciones, las recetas y tratamientos que se llevan a cabo se basan en evidencias científicas”, afirma el doctor Manuel Castro, médico especialista en Prevención y Salud Pública en la sección de Documentación Clínica del Hospital Universitario de A Coruña.

Sin evidencia científica no hay presupuesto público

La legislación española no ampara ni avala ningún tratamiento pseudocientífico. Esto significa que la Seguridad Social no permite, y por supuesto no costea, la prescripción de ningún medicamento, terapia o tratamiento médico que no tenga evidencias científicas. “De hecho, la única pseudociencia que se menciona en todo el Real Decreto es la homeopatía, y precisamente para excluirla de la Seguridad Social”, apunta Fernando Frías, un abogado que ha dedicado más de una década a denunciar la presencia de pseudociencias en las instituciones públicas a través de su particular “lista de la vergüenza".

Este no es un ejercicio solo de ética médica y legislativa, sino también un trabajo de imagen. “Existe un enorme esfuerzo por parte de industrias y sectores pseudocientíficos en buscar alguna rendija que les permita colarse en las instituciones, para así ganar un manto de seriedad y respetabilidad —añade Frías—. Debemos seguir trabajando para que, bajo el amparo de determinados organismos públicos, ya sea por actividad o por pasividad, no estemos regalando un aspecto de prestigio y eficacia a terapias peligrosas para la salud del paciente”.

Unos 2.000 médicos colegiados practican pseudociencias

Frías recuerda que “aunque los dos colegios médicos principales de nuestro país (los de Madrid y Barcelona) ya han eliminado sus actividades pseudocientíficas, aún quedan otros colegios provinciales que siguen manteniendo secciones de homeopatía, de terapias naturales o alternativas”, como el Colegio de Médicos de Valencia, que mantiene una sección colegial completa dedicada a médicos naturistas y homeópatas. Numéricamente no son significativos. El abogado apunta que en España “hay unos 2.000 médicos colegiados adscritos a ese tipo de secciones pseudocientíficas”, pero también señala que “son muy activos, tienen buena financiación por parte de multinacionales, como la homeopática Boiron, que ha conseguido colarse en numerosas organizaciones médicas. En resumen, tienen una buena plataforma económica, se mueven bien y, a pesar de ser pocos, hacen mucho ruido”.

“Cada día nos llegan noticias de que en algún centro de salud público se han utilizando terapias pseudocientíficas", ­explica Frías. "Que si moxibustión [un tipo de acupuntura] en el Hospital de Puigcerdà, que si reiki en el Hospitalario Universitario de Albacete… La lista es larga, y se renueva casi cada semana”.

La sanidad española sigue siendo una de las más efectivas

A pesar de estos casos, "tenemos un sistema sanitario público bastante limpio de pseudoterapias. Siempre puede aparecer algún médico que receta homeopatía o algún retazo de reiki de vez en cuando, pero son comportamientos aislados que cada vez tienen menos apoyo”, añade Frías.

“Cada día nos llegan noticias de que en algún centro de salud público se han utilizando terapias pseudocientíficas como el reiki" (Fernando Frías, abogado)

De hecho, la prestigiosa revista The Lancet acaba de publicar el mayor estudio jamás realizado sobre la sanidad en todo el mundo. Se trata de un espectacular trabajo en que se analizan 195 países, estudiando los tratamientos que ofrecen para las 30 enfermedades más comunes durante los últimos 25 años (desde 1990 hasta 2015). Los resultados colocan a la sanidad española como una de las más efectivas, excelentes y económicas de todo el mundo.

Los cambios de actitud en organismos colegiales médicos de estas semanas “son fruto de muchos años de trabajo y de renovación en las juntas directivas”, recuerda Frías, y añade que la del Colegio de Médicos de Madrid prometió en su programa electoral que eliminaría las pseudociencias de sus secciones, "y lo está cumpliendo”.

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