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Recordar que el tomate es una fruta

La asociación Ecovalia celebra 25 años de promoción de agricultura responsable

Alimentos utilzados en el encuentro de gastronomía ecológica de Ecovalia. Ampliar foto
Alimentos utilzados en el encuentro de gastronomía ecológica de Ecovalia.

Vino blanco, salchichón y chorizo, ternera y verduras con curry, salmorejo de mango con tartar de aguacate y almendras fritas, humus cítrico con pipas de calabaza y crudités, ensalada de bulgur con queso fresco de cabra, tapenade de aceitunas y chutney de tomates, arroz cremoso con espinacas; y de postre, quinoa con mousse. Es el menú elaborado con alimentos exclusivamente ecológicos con el que la asociación Ecovalia ha celebrado, entre otras actividades, sus 25 años de promoción de valor ecológico a los productos. Es decir, de alimentos que han madurado con su ciclo natural, libres de residuos tóxicos, sin antibióticos ni plaguicidas, entre otras cuestiones de bienestar animal, ética, protección al medioambiente y desarrollo rural.

Es una apuesta por demostrar que la cesta de la compra prácticamente se puede resolver con productos de cocina ecológica: verduras, legumbres, cereales, carnes, pescados, frutas, chocolates, quesos, panes, conservas... centenares de alimentos que permiten cocinar cualquier plato cotidiano. "El producto ecológico se aprecia más en Europa, pero paulatinamente se está introduciendo en el consumo nacional, a ritmo del 6% en el exterior y 20% en el mercado interno", ha declarado Álvaro Barrera, presidente de la asociación. El desafío es abrir canales de distribución para facilitar la compra a los usuarios en España, que cuenta con 1,7 millones de hectáreas de producción ecológica.

Si a un campesino español de hace apenas 50 años alguien del futuro le hablara de agricultura ecológica y le dijera que lo que cultiva es un producto con valores añadidos, saludable, que permite que su familia se fije al territorio, que es de más calidad porque no lleva químicos y que está más considerado, fundamentalmente en Europa, pensaría, probablemente, que el futuro ha arrasado con las cosechas tradicionales. Pero la presión por la sobreproducción, la manipulación genética o el uso descontrolado de los productos químicos han provocado la opción de garantizar que los alimentos recobren bondades perdidas.

"El tomate es el exponente. Cuando tomas uno ecológico, de temporada, es cuando recuerdas que el tomate es una fruta por lo dulce que está. Últimamente el paladar se ha habituado a sabores neutros, a maduraciones aceleradas y en contenedores, y se ha perdido el gusto y la calidad de los productos", señala el chef Diego Blanco, del catering Tu otra cocina. "Está claro que un producto ecológico tiene más calidad. En las carnes se nota en que está compacta, que no tiene infiltraciones de agua y que su sabor es más limpio. No es lo mismo que el animal haya estado libremente pastando en el campo a que se haya alimentado con otros métodos", añade.

Ecovalia se ha propuesto el objetivo de llegar en 2030 a que el 20% de la población española consuma productos ecológicos, 18,8 puntos más que en 2016. "El objetivo es muy ambicioso, pero tenemos que trabajar por ello. En estos 25 años se ha profundizado en lo más difícil, ahora se está avanzando muchísimo más rápido", asegura Barrera, que igualmente espera que la superficie agraria pase del 8% al 30% en los próximos 14 años. "Hay que intentar que lo ecológico sea lo convencional. Ahora hay más facilidades y no es tan caro", considera Blanco.

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