Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

Usar siempre el mismo perfume es una patada a su inteligencia

Oler cosas variadas nos hace más listos. ¿Y si una nueva fragancia valiera por diez sudokus?

Perfume

Es probable que ni siquiera recuerde cómo aprendió a asociar el aroma del café con el comienzo de un nuevo día, pero lo cierto es que cada olor que atraviesa su pituitaria hace vibrar su cerebro. “Los aromas provocan inconscientemente potentes efectos en el comportamiento humano, pueden relajarnos, estimularnos, asustarnos, seducirnos…”, relata Carmen María Díez, experta en márketing olfativo de la Universidad de León y autora de la tesis ¿Qué olor tienes en mente? Así que, ¿por qué no probar a inhalar algo diferente y así crear nuevas vinculaciones en su cabeza? Estas son las consecuencias de un descubrimiento aromático.

La cantidad de fragancias que es capaz de distinguir el ser humano es incierta, según este artículo publicado en 2014 en la revista Science, que afirma que, no obstante, el olfato es uno de los sentidos más poderosos del ser humano. "Tiene una gran conexión con la memoria, lo que permite a nuestra mente recordar situaciones, lugares o momentos determinados de una forma más rápida que con cualquier otro estímulo”, asegura Díez.

Javier Sempere, director técnico de Pressentia, una empresa dedicada a la perfumería a medida, explica este fenómeno: “Los materiales volátiles se evaporan y se disuelven en la atmósfera. Cuando respiramos, el aire que contiene estas moléculas pasa a través de la nariz. Allí, los receptores olfativos las detectan y envían una señal a nuestro cerebro a través del sistema nervioso de una manera más directa que otros sentidos. El cerebro registra el estímulo y lo codifica”. Para este perfumista, es necesario aprender a apreciar los olores de forma consciente. "Un buen ejercicio consiste en prestar atención a los aromas que nos rodean, tanto nuevos como habituales, e intentar describirlos. Puedo asegurar que no es una tarea fácil”, recomienda.

¿Tienen los olores beneficios en nuestro organismo, más allá del placer que provoquen o del recuerdo que rescaten? “El olfato tiene un gran poder evocador y una fuerte asociación con la memoria. Un buen aroma eleva el ánimo y modifica la forma de pensamiento", explica en su tesis Carmen María Díez, aunque este tema es controvertido.

"Exponernos con más frecuencia a aromas a los que no estamos tan habituados puede ayudarnos a establecer nuevas conexiones en nuestro cerebro” (Belén Lopez Moya, psicóloga)

“Los trabajos de los neuroanatomistas clásicos, entre los que destacan las investigaciones de Santiago Ramón y Cajal, han permitido establecer con gran precisión la estructura microscópica de los centros nerviosos de la corteza cerebral", dice Belén Lopez Moya, psicóloga clínica de la plataforma digital de atención primaria esaludmental.com: "Los olores están compuestos por varias moléculas y cada una de ellas activa varios receptores específicos que proporcionan la base de nuestra capacidad de reconocer y recordar esencias diferentes. Ante uno nuevo, nuestra mente trata de compararlo con otros ya conocidos, registrándolo y asociándolo a la situación en que lo hemos sentido por primera vez". Esto provoca una oportunidad para ejercitar la masa gris, según la experta: "Exponernos con más frecuencia a aromas a los que no estamos tan habituados puede ayudarnos a establecer nuevas conexiones en nuestro cerebro”. Conviene tener prudencia, porque falta evidencia científica al respecto, pero investigaciones como esta llevada a cabo en el Centro Médico Sheba, en Israel, ven muy viable esa vía: descubrir nuevos aromas nos hace más listos.

“Podríamos crear nuevas asociaciones de forma deliberada, introduciendo un olor específico en determinadas situaciones. En la mente se crearía una nueva conexión", propone Javier Sempere: "El cerebro es enormemente plástico y está continuamente construyendo relaciones, por lo que incorporar fragancias desconocidas a nuestra existencia culminaría en una vida más rica”.

"Aunque con la edad puede aparecer una pérdida de este sentido (algunos estudios revelan una disminución de hasta el 50% en los mayores de 65 años), esto no impide añadir adquisiciones a nuestra memoria olfativa” dice José Carlos Casqueiro, otorrinolaringólogo en el Centro Clínico Betanzos 60 y miembro de la plataforma MediCheck. Coincide con él López Moya, quien recomienda emplearse a fondo por las mañanas, cuando somos más sensibles a la detección de olores.

Dos ejercicios para abrazar nuevos aromas

1. Coloque cerca de su cama un aroma al que no esté habituado durante una semana entera. Respire profundamente tan pronto como se despierte.

2. Abra la ventana del coche y estudie cada olor, identifíquelo, diferéncielo. Si hace todos los días la misma ruta, trate de reconocer uno nuevo cada vez.

Puedes seguir Buenavida en Facebook, Twitter o suscribirte aquí a la Newsletter.

Más información