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El ahorro está en tus manos

Pequeños y grandes gestos que logran frenar el desperdicio de agua y, de paso, gastar menos dinero

Vídeo: cinco consejos para ahorrar agua. EL PAÍS VÍDEO

En España se consume menos agua que hace 10 años. Son varios los informes que apuntan en esta dirección, entre ellos el estudio Aquae Papers 6. La reducción del consumo del agua en España: causas y tendencias, editado por la Fundación Aquae. Según sus cálculos entre 2007 y 2013 el consumo de agua potable en España se ha reducido en torno al 12%, en parte por la crisis, pero también porque la población ha alcanzado una mayor conciencia de ahorro.

Las innovaciones técnicas, los cambios demográficos, una mayor eficiencia en la red de abastecimiento, la reutilización del agua, las condiciones climáticas y la crisis económica son otros factores que han influido en la reducción del consumo.

Aunque el informe detalla el consumo de agua potable de Alicante y de los municipios del área metropolitana de Barcelona entre 2007-2013 sus autores aseguran que sus resultados son extrapolables al resto de España.

En las encuestas que realizaron a los grandes consumidores de agua (sector industrial) también se observó una tendencia a la baja. El 83% de los entrevistados afirmó que en los últimos cinco años había modificado la gestión del agua en su empresa con el fin de reducir el consumo de agua. En la mayoría de los casos los motivos del cambio de conducta fueron económicos (60%) aunque un 40% adujo razones de concienciación ambiental o reconoció la instalación de dispositivos y tecnologías más eficientes.

Los sistemas de grifería y los electrodomésticos han protagonizado las innovaciones técnicas más ahorradoras. Una lavadora o un lavavajillas más eficiente supone un ahorros de agua de entre el 40% y el 60% respecto a los modelos convencionales. Pero para elegirlos en el momento de compra se necesita que el consumidor tenga disposición e interés por ahorrar, una circunstancia que no hace más que aumentar en los países del llamado Primer Mundo desde mediados de los años 80 y que se ha traducido en cambios en los hábitos de higiene personal (no dejar el grifo abierto mientras te cepillas los dientes, por ejemplo) o en la rápida reparación de fugas o goteos de los grifos.

El envejecimiento de la población también favorece un menor consumo de agua. Las personas mayores son más conservadoras en sus hábitos de consumo de agua que los jóvenes. Se estima que una persona mayor de 65 años consume un 25% menos de agua que un adulto del segmento de edad anterior (menor de 65).

Pero al parecer el factor fundamental ha sido el impacto en el bolsillo de los excesos con el consumo de agua. El incremento de la factura final pagada por el usuario unido a una circunstancia de crisis económica y bajada del ingreso percápita ha hecho que muchas familias y empresas tomen medidas de ahorro. El informe asegura que las tarifas con precios progresivos que penalizan a partir de un determinado umbral de consumo favorecen la concienciación y el ahorro de agua.

Sin embargo, los expertos advierten de que muchas de las circunstancias que han favorecido el ahorro de agua pueden ser de “naturaleza reversible”. Es decir, la recuperación económica volverá a traer algunos de los malos hábitos que se corrigieron durante la crisis para cuidar el bolsillo.

Sin embargo, unos pequeños cambios de hábitos pueden tener un gran impacto en el ahorro sin suponer ni mucho menos una caída de la calidad de vida. Repasemos por parcelas de su vida qué puede usted seguir haciendo para consumir menos agua.

En la casa

La cocina tiene una alta concentración de electrodomésticos por metro cuadrado. Es el otro espacio doméstico donde más agua se consume. Entre que hay que lavar bien la verdura y poner lavadoras, dejamos correr litros y litros sin mucha responsabilidad. Además, años y años de tradición combinados con falta de tiempo conspiran con los nuevos hábitos ahorradores.

En la ducha

Es el campo de batalla. Si en algún sitio no nos privamos de nada en esta habitación. Dejamos correr el agua porque nos relaja el sonido o para que alcance una temperatura óptima o para entrar en algún tipo de trance de relajación. Es un hábito que se traduce en el desperdicio de varios litros. Por ejemplo, se sabe que si se cierra la ducha mientras uno se enjabona se ahorran 150 litros por minuto. Si en lugar de bañarse se ducha el consumo se reduciría mucho más.

Cierre el grifo también mientras se enjabonas las manos, se cepillas los dientes, se afeitas o se miras extasiado en el espejo haciendo algún un cálculo matemático complejo o ideando la solución filosófica a algún problema global. Ahorraría 12 litros de agua por minuto. Si sus hijos reclaman su presencia en la habitación, acuérdese de cerrar el grifo antes de ir a averiguar qué pasa. Si mientras se afeita llena moderadamente el lavabo en lugar dejar correr el agua, ahorra 12 litros por minuto.

No descargue el inodoro compulsivamente, con una vez suele ser suficiente. Utilice cisternas de doble carga para que solo empleen el agua necesaria. Consumiría la mitad del agua. Una papelera en el cuarto de baño (con tapa) evita que el inodoro sea usado como cubo de la basura y reduce mucho las veces que se tira de la cadena. Así, el ahorro concreto de agua sería de entre seis y 12 litros por minuto.

En una vida ideal usted sacaría del congelador la comida la noche anterior y la dejaría descongelar en el frigorífico, pero en el mundo real hay altas probabilidades de que lo haga el mismo día y descongele a toda prisa el pollo bajo el grifo abierto a máxima presión. Cambiar estos hábitos supone un esfuerzo pero vale la pena porque se ahorra dinero y se gana en sabor. Concretamente, al descongelar con tiempo dejaría de usar 12 litros de agua por minuto.

La lavadora debe usarse con la carga completa cada vez que sea posible. Una lavadora a media carga gasta más o menos la misma cantidad de agua que una programada a carga completa. Lo más sensato es lavar con menos frecuencia y siempre con la lavadora cargada. Ahorro, 30 litros por minuto.

Compre electrodomésticos ecológicos. No solo ahorran agua sino también energía, así que la cuenta corriente lo agradecerá. Por otra parte, con esta decisión aportará un beneficio importante para el medio ambiente. En un terreno más trivial, fomentará una imagen de sí mismo como la de persona de bien y motivada en la lucha contra el calentamiento global. Algún día esas cosas se pondrán en el curriculum. Encima suponen un 40% de ahorro en el consumo.

Si le gusta beber agua fría opte por tener una botella enfriándose en el frigorífico. Así no tendrá que dejar correr el agua cada vez que tengas sed. Dispondrá de agua fresca sin gasto adicional y ahorrará 12 litros por minuto.

El agua que ha empleado en hervir huevos o lavar las verduras puede tener una segunda vida si la usa para regar las plantas. Ahorrará unos cinco litros en cada riego, y además conseguirá que tus plantas se fortalezcan por el aporte de nutrientes.

Hay un electrodoméstico con el que, por una vez, ahorrar también puede suponer confort y alegría. ¡Atención! Usar el lavavajillas, siempre que lo haga a carga completa, es más económico que fregar los platos manualmente. Entre que tardamos más tiempo y dejamos correr demasiada agua del grifo, se acaba desperdiciando muchísimo. Tampoco es imprescindible limpiar minuciosamente los platos antes de meterlos en la máquina. Además de no exponer las manos a detergentes varios, ahorrará unos 30 litros de agua.

Otros gestos en casa

Cierre la llave de paso del agua cada vez que salga de viaje, incluso si está en casa no la mantenga abierta del todo, así ahorrará un poco cada día sin apenas darse cuenta.

Invierta en dispositivos ahorradores, grifos inteligentes y con dosificadores e inodoros con sistemas de doble carga. Lo notará en las facturas.

Llame al fontanero cuanto antes si detecta fugas de agua

En el jardín

Si vive en una zona seca no quiera tener un jardín de helechos. Es importante pensar su jardín en clave de eficiencia, y para ello debe conocer su microclima y qué plantas pueden crecer allí sin gran inversión de recursos, agua y dinero.

Si siembra un jardín con plantas autóctonas solo necesitará regarlo con más intensidad durante el verano. El resto del tiempo será un jardín ahorrador.

Otra buena idea es agrupar las plantas según sus necesidades de agua, de esta forma se asegurará la eficacia del sistema de riego y será más sencillo programarlo.

En lugar de cubrirlo con césped tradicional, que necesita de ingentes cantidades de agua para estar fresco y bonito, puede sembrar plantas tapizantes o cubre suelos, como el tomillo ornamental o rastrero o la llamada frutilla blanca o fresa chilena. Pero si no puede evitarlo e insiste con el césped intente mantener la altura de corte alrededor de los cinco centímetros para que guarde un grado de humedad adecuado en la zona de la raíz.

Las zonas donde no haya sombra conviene cubrirlas con acolchados para evitar la evaporación del agua. También es aconsejable poner cortavientos que protejan el jardín para evitar en lo posible que el agua del riego se pierda.

No riegue a las horas centrales del día, pues cuando las temperaturas son más altas la evaporación del agua es más rápida.

El sistema de riego debe ser proporcional al tamaño del jardín y a las necesidades de agua de la vegetación que crezca en él. Además, se puede instalar un sistema más elemental que se abastezca de un aljibe o un estanque y no dependa del sistema de bombeo. Use sistemas automáticos de goteo para los árboles y arbustos. Lo ideal es elegir un procedimiento de riego por aspersión con un buen diseño de sus posiciones y del caudal de los aspersores.

Y sáquele partido a la lluvia, que, por ahora, es gratis. Para esto, coloque depósitos debajo de los tejados y en las ramas de los árboles para evitar fugas y recoger toda el agua que sea posible.

Si tiene piscina cúbrala sin vaciarla durante los meses de invierno. Si conecta la depuradora cada 10 días podrá usar el agua durante varias temporadas. Invierta en un sistema de depuración de circuito cerrado.

En la comunidad de vecinos

Jardines. Se trata de pensar las zonas verdes comunales como si fueran las de su casa, al menos en términos de ahorro y eficacia. Elegir un sistema de riesgo de acuerdo al tamaño del jardín y aprovechar en lo posible los recursos naturales como el agua de lluvia, así como plantar plantas que no tengan que adaptarse demasiado a las inclemencias del tiempo. Es decir, las que no haya que regar varias veces al día.

Pasillos, escaleras, terrazas y otras zonas de uso común. Para limpiarlas, conviene usar aspiradores de polvo, cepillos o escobas en lugar de agua. Es más económico instalar sistemas de refrigeración o calefacción de aire, y si el que existe precisa el uso de agua es mejor que sea de circuito cerrado.

Piscinas e instalaciones deportivas. Se recomienda instalar temporizadores o sistemas de infrarrojos en los grifos y, en las zona de piscina, aplicar medidas de ahorro semejantes a los de una piscina privada. Es decir, cubrirla en los meses de invierno y depurar el agua con frecuencia para preservar el agua. El sistema de depuración es más eficiente si es de circuito cerrado.

Fuentes: Canal de Isabel II / BSH Electrodomésticos España.

En la empresa

En la empresa

Pasamos al menos ocho horas diarias en un centro de trabajo. Todas las estrategias de ahorro en casa se quedan en nada si no se trasladan también a las conductas en la oficina. Es decir, aunque la factura esta vez no vaya a llegar a su cuenta, el mal uso de un recurso natural finito acabará afectando al medio ambiente. Los hábitos de ahorro deben ser los mismos en casa y en el trabajo para que se noten en la reducción del consumo.

En la oficina o taller, debe cerrar los grifos de agua siempre que no se estén usando, y en general debe aplicar las mismas reglas que en el hogar. Conviene invertir en electrodomésticos ecológicos que a largo plazo se traducirán en un ahorro considerable para la empresa.

Cuando abane la jornada y se vaya a casa revise que no se queden equipos encendidos y desconecte todo lo que pueda. Las plantas de interior deben ser resistentes y no necesitar demasiado riego para sobrevivir.

Algunas empresas han creado una especie de Comités de conservación de agua con sus trabajadores con más conciencia ecológica. Este grupo se encarga de poner en marcha pequeños cambios que se traduzcan en un ahorro real de agua y energía. Otras compañías publican las estadísticas del uso del agua en el edificio y retan a los empleados a intentar consumir cada vez menos agua.

Pero, sobre todo debe haber una actitud proactiva en la empresa para reportar de inmediato y reparar las fugas de agua y los grifos y dispositivos que no funcionen bien, así como para invertir en dispositivos de bajo consumo y ahorradores de agua. Los empresarios más innovadores se inventan recompensas para los trabajadores ahorradores y hasta crean premios individuales y colectivos para celebrar la caída trimestral de las facturas del agua.