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Los galeones hundidos cuentan la historia de los huracanes

Los ciclones y los naufragios se redujeron durante el clímax de la Pequeña Edad de Hielo

 CLAUDIO ALVAREZ REUTERS QUALITY/

Los centenares de barcos españoles hundidos en aguas caribeñas permiten conocer el pasado de los huracanes y aventurar su futuro. Un estudio ha encontrado una conexión entre el número de naufragios y el de los ciclones tropicales: el enfriamiento o calentamiento climático. A mediados del siglo XVII se produjo un periodo extremadamente frío que redujo tanto las tormentas como los naufragios causados por ellas. Esta conexión podría servir para mejorar los modelos de predicción de los huracanes en el futuro.

"Los modelos de predicción de huracanes están anticipando que habrá un aumento en la intensidad de los huracanes. El problema es que estos modelos reproducen la situación en todo el Atlántico, pero presentan mucha incertidumbre a nivel regional", dice la investigadora de la Universidad de Santiago de Compostela, Marta Domínguez Delmás. Para afinar, estos modelos necesitarían un histórico de tormentas que hasta ahora no existía. La base de datos de huracanes HURDAT, mantenida por EE UU, llega solo hasta 1851. Pero Domínguez Delmás y otros dos colegas han usado una cronología de anillos de pinos de los Cayos de Florida y una serie de naufragios de barcos españoles en el Caribe para crear un registro de ciclones que se remonta hasta 1495.

Domínguez Delmás es dendroarqueóloga. Está especializada en arrancarle información a todo objeto histórico hecho de madera, desde cuadros a barcos. Sus colegas Valerie Trouet, de la Universidad de Arizona, y Grant Harley, de la Universidad del Sur de Mississippi, son dendroclimatólogos, leen el clima en los troncos de los árboles. Los tres aprovecharon la minuciosidad de Archivo General de Indias, que registró todo barco que zarpaba de España a América. Y también sacaron partido de dos libros de cabecera de los cazatesoros que "recogen la fecha exacta de cada naufragio", como recuerda la investigadora española.

El estudio incluye unos 650 barcos españoles naufragados en el Caribe desde 1495, la mayoría por huracanes

Combinando ambas fuentes, los investigadores encontraron 657 navíos españoles que naufragaron entre 1495 y 1825 en la temporada de huracanes (julio a noviembre) debido a tormentas o causas desconocidas. En casi el 70%, hay referencias de que una tormenta los llevó a pique. Para confirmar la conexión, Harley aportó sus investigaciones en los Cayos de Florida con el pino ellioti (Pinus elliottii), zona bien castigada por los ciclones tropicales. Algunos ejemplares de esta especie nativa del sudeste de EE UU viven más de 300 años.

"Descubrimos que cuando los huracanes pasaban cerca de la isla, los fuertes vientos y la marejada ciclónica provocaban que los pinos crecieran menos en los años justo posteriores a la tormenta", explica Harley. Los pinos no soportan la sal del mar que les trae la marejada y los vientos huracanados rompen sus ramas y hojas, "lo que provoca un estrechamiento en el crecimiento del anillo", añade este investigador.

"Cuando comparamos el registro que construimos con la cronología de los pinos de Harley, vimos que coincidían: hay muchos hundimientos en los mismos años en que los pinos muestran reducciones de crecimiento", comenta la dendroarqueóloga española. Con los pinos y los barcos, los autores del estudio, recién publicado en PNAS, pudieron completar la historia de los huracanes desde los tiempos de Colón hasta los de la HURDAT. Son 500 años de datos con los que alimentar los modelos de predicción de huracanes.

El gráfico muestra el número de naufragios, que desciende entre 1645 y 1715, coincidiendo con el enfriamiento climático del Mínimo de Maunder.

Pero lo mejor se produjo cuando los dendroclimatólogos se percataron de que el número de naufragios se redujo hasta en un 75% en un periodo concreto de tiempo. "Encontramos una reducción muy significativa del número de barcos españoles que naufragaron en el Caribe entre 1645 y 1715, lo que se solapa en el tiempo con el Mínimo de Maunder", destaca Trouet, principal autora del estudio. El Mínimo de Maunder fue un periodo de baja actividad solar, lo que se tradujo en una menor radiación y, por tanto, en una bajada de las temperaturas. De hecho, este mínimo supuso el clímax de la llamada Pequeña Edad de Hielo. Habían encontrado la conexión entre el Sol y la mayor o menor cantidad de huracanes en el Caribe.

"El mecanismo que explica la conexión entre la reducción de los naufragios, los ciclones tropicales y las manchas solares durante el Mínimo de Maunder es el siguiente: Cuando el Sol envía menos energía a la Tierra, como sucedió durante el Mínimo de Maunder, la temperatura de la superficie del planeta baja. Con la tierra enfriándose, también la temperatura del océano baja", explica la dendroclimatóloga. Aunque no es el único factor, las temperaturas oceánicas son un elemento clave en la emergencia de los ciclones tropicales.

Sección de un pino ellioti de los Cayos de Florida. Los anillos más estrechos se corresponden con años de huracanes.

Pero que un enfriamiento global, como el que se produjo a mediados del siglo XVII, provoque menos huracanes y naufragios de barcos españoles y un menor crecimiento de los pinos de Florida no significa que, con el fenómeno inverso del calentamiento global actual, haya más huracanes. Las cosas, y más en el clima, no son tan sencillas.

"Los ciclones tropicales son complejos y, por tanto, no podemos sacar conclusiones directas para un futuro más cálido basándose en nuestros resultados", aclara Trouet. "Hemos mirado al pasado de la actividad ciclónica, para mirar hacia el futuro, necesitamos modelos climáticos", añade. Pero, debido a la complejidad del sistema de ciclones tropicales, los modelos no pueden predecir con precisión a escala regional.

En el Caribe, el factor que introduce más incertidumbre en los modelos predictivos es, según Trouet, "el desconocimiento de cómo responden los ciclones tropicales a los cambios en el balance energético de la atmósfera, como los provocados por el aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI)". Pero, saber que una reducción de los huracanes se correspondió con un tiempo en el que la Tierra recibió menos energía solar, ayudará a los investigadores a entender mejor la influencia de los grandes cambios de radiación, como los que están detrás del actual cambio climático.

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