Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete

El 63% de los españoles cree que las mujeres no valen para científicas de alto nivel

Un manifiesto presentado en el CSIC exige dar visibilidad a las científicas, que solo reciben el 18% de los premios de ciencia en España y ocupan el 20% de los puestos directivos

“Mamá, yo no quiero ser mujer”, le dijo un día su hijo a la bióloga María Blasco, directora del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas. “¿Por qué?”, le respondió ella. “Porque ganan menos”, zanjó el pequeño. “Los estereotipos son parte del problema y actúan desde que somos niños”, explica Blasco. Los datos le dan la razón. El 63% de los españoles cree que las mujeres no sirven para ser científicas de alto nivel, según una encuesta europea que ha consultado a 1.000 ciudadanos en España, por encargo de la Fundación L’Oréal.

Muchos de los encuestados opinan que a las mujeres les falta interés por la ciencia, perseverancia, espíritu racional, sentido práctico y espíritu analítico

El sondeo, presentado hoy en la sede del CSIC en Madrid, muestra que ese porcentaje es todavía más alto si se tiene en cuenta el resto de países analizados (Francia, Alemania, Italia y Reino Unido), alcanzando el 67%. Muchos de los encuestados opinan que a las mujeres les falta interés por la ciencia, perseverancia, espíritu racional, sentido práctico y espíritu analítico, entre otros factores.

La encuesta, con una muestra total de 5.000 europeos, constata los estereotipos. Solo un 41% de los ciudadanos consultados imaginan una mujer cuando se les pide que hagan el retrato robot de un científico.

'Cambia las cifras'

Para luchar contra esta situación, más de 300 personalidades, como la premio Nobel de Medicina 2009 Elizabeth Blackburn, la alpinista Edurne Pasaban y los periodistas Susanna Griso, Carlos Herrera y Juan Ramón Lucas, han apoyado ya el manifiesto Cambia las Cifras, impulsado por el programa La mujer y la ciencia, de la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) y la Fundación L’Oréal, que este año cumple 15 en España. El manifiesto presenta seis reivindicaciones, como “dar visibilidad a la labor de las científicas españolas” y “reconocerlas en los premios científicos, en los que están infrarrepresentadas”. Solo el 18% de los galardones de ciencia en España recaen en mujeres, según un informe de la Asociación de Mujeres Investigadoras y Tecnólogas. Y solo el 3% de los Nobel de ciencias se ha concedido a mujeres desde la creación de los galardones en 1901.

Yo no quiero discriminación positiva. Yo lo que defiendo es la lucha contra la discriminación negativa"

El manifiesto ha sido presentado junto a los resultados de la encuesta en un acto en el CSIC al que han asistido la secretaria de Estado de I+D+i, Carmen Vela, y la presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes. Los firmantes del manifiesto piden que se favorezca la presencia de las mujeres científicas en puestos directivos. En España, menos del 20% de las posiciones estratégicas en laboratorios, universidades y centros de investigación están ocupadas por mujeres, según el Informe Mujeres Investigadoras 2015 del CSIC.

Durante el mismo acto se han entregado las bolsas de investigación L’Oréal-Unesco, que conceden anualmente 15.000 euros a científicas españolas para desarrollar sus proyectos de investigación. Las galardonadas en esta edición han sido Verónica Ayllón, especializada en leucemia infantil; María José Buzón, que busca terapias contra la infección por VIH; Laura Masgrau, que estudia nanopartículas para tratar el cáncer colorrectal; María Mittlebrunn, bióloga molecular experta en envejecimiento; y Marta Navarrete, que indaga en los procesos de memoria y aprendizaje.

Sin presidentas en el CSIC

El jurado que ha decidido el destino de estas bolsas de investigación reflexiona para Materia sobre los prejuicios y estereotipos a los que se enfrenta la mujer en la ciencia. “Yo no quiero discriminación positiva. Yo lo que defiendo es la lucha contra la discriminación negativa, que por el hecho de ser mujer no se nos quite nada”, exige la bióloga molecular Margarita Salas, nacida en 1938 y autora de la patente española más rentable de la historia: un avanzado método de replicación del ADN.

“En el CSIC no ha habido ninguna mujer presidenta todavía. Rectoras de universidad hay media docena, frente a 70 hombres. Es evidente que a los puestos más altos no han llegado todavía las mujeres”, critica Salas. “No es un problema de tiempo”, subraya María Blasco. “Desde hace ya muchas décadas hay igual número de hombres y de mujeres que terminan carreras en ciencias de la vida. Son 30 años en los que debería haberse empezado a notar una presencia más equilibrada en los puestos más altos. Esto no va a la velocidad que tendría que ir”, señala. De 173 sociedades científicas españolas en el ámbito de la salud, solo 41 tienen presidentas, el 22%, según un reciente estudio publicado en Gaceta Sanitaria.

Si todo en la sociedad está montado para que sea más difícil para las mujeres, será más difícil"

“No a la discriminación positiva, como dice Margarita Salas”, coincide Carlos López-Otín, investigador de la Universidad de Oviedo. “Yo no distingo. Escojo el talento. Y el talento es el bien mejor repartido en todo el planeta: está en mujeres, en hombres, en Oviedo, en Madrid, en Barcelona...”, reflexiona. “Ahora en mi laboratorio hay muchas más chicas haciendo la tesis y es simplemente porque son mejores”.

“Yo no creo que haya discriminación, lo que sí que hay es circunstancias muchas veces relacionadas con la vida personal, como el atractivo y las seguridades, entre comillas, de la carrera científica, que hacen a las personas reflexionar acerca de sus prioridades y tomar decisiones”, opina por su parte Federico Mayor, catedrático de Bioquímica de la Universidad Autónoma de Madrid. “Las propias mujeres se echan atrás muchas veces por sus problemas personales, de familia, etcétera”, insiste mucho más claro Margarita Salas, haciendo reaccionar a María Blasco. “Eso no es justo atribuirlo solo a una decisión personal de la mujer. Si todo en la sociedad está montado para que sea más difícil para las mujeres, será más difícil”, zanja.

Más información