Selecciona Edición
Iniciar sesión

Por qué el calor nos pone de tan mal humor

Las altas temperaturas se vinculan a conflictos bélicos, generan tristeza y desatan ansiedades. Que alguien baje el termómetro

Que si un día de sol nos anima y despierta la hormona del bienestar, que si en los países como España se vive mejor… Muy bien, ¿pero qué pasa cuando el calor es intenso? ¿Cuando no se puede salir a la calle ni dormir por la noche? ¿Cuando no se tiene ganas de nada?

España ha sufrido 80 olas de calor en los últimos 40 años, según el informe Olas de Calor en España desde 1975, presentado por la Agencia Estatal de Meteorología hace unas semanas. La peor de todas se produjo entre julio y agosto de 2003. El cuerpo humano se resiente. Cuatro siglos antes de Cristo, Hipócrates ya describió que los vientos pueden afectar a las personas y apuntó la posibilidad de que las epidemias tuvieran relación con las condiciones meteorológicas.

La temperatura normal del cuerpo en reposo oscila entre los 36-37,5 ºC, mientras que la de la piel, en contacto con el exterior, es aproximadamente 0,5 grados menor, según el ensayo Variables meteorológicas y salud, elaborado por expertos de Sanidad Ambiental de la Comunidad de Madrid.

La capacidad del organismo para mantener su temperatura es posible gracias a un sistema regido por el hipotálamo, que actúa equilibrando los mecanismos de producción y pérdida de calor mediante el aumento de la frecuencia cardíaca, la dilatación de los vasos para incrementar el flujo sanguíneo de la piel y generar pérdida de calor al exterior por irradiación, el aumento de la frecuencia respiratoria (para incrementar la cantidad de calor que expulsamos por el aire) y, por supuesto, la sudoración, que ayuda al enfriamiento corporal, según el informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) Health and Global Environmental Change. Por cada gramo de agua evaporada desde la superficie corporal se pierden 0,6 calorías, según el ensayo de la Comunidad de Madrid.

Este esfuerzo para adaptarse a la nueva temperatura es mayor durante la primera ola de calor del año, porque el cuerpo no está aún no está acostumbrado a las altas temperaturas. También cuando las temperaturas extremas continúan durante varios días, si los días y las noches son calientes, o cuando hay mucha humedad y no hay viento, según advierte el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad.

Qué le pasa al cuerpo

Insolaciones, golpes de calor, lipotimias, quemaduras por el sol, enfermedades que ya existían y se agravan… De sucesos de verano están los informativos llenos. Pero también hay otros muchos efectos de las altas temperaturas que nos alteran y no salen por la tele. En los niños pequeños es común la dermatitis por calor, que se produce por la obstrucción de los conductos de las glándulas sudoríparas y eso hace que aparezcan granitos. En los adultos, se incrementa la retención de líquidos, sobre todo en las piernas, como consecuencia de la vasodilatación; la pérdida de sales y agua que conlleva la sudoración puede ser la causa de calambres y contracturas musculares dolorosas; y puede darnos un agotamiento por calor si tenemos que pasar mucho tiempo seguido expuestos a altas temperaturas (sobre todo de pie) hasta la clásica lipotimia, que tiene su explicación: la vasodilatación periférica que se produce como respuesta al calor intenso, junto a la pérdida de líquido por el sudor, supone que la sangre retorne con mayor dificultad al corazón.

Qué le pasa a la mente

La ola de calor que vivió España en 2003 tuvo sus efectos en la salud mental de muchas personas. El calor incrementa la irritabilidad e incita a una conducta más agresiva, según un artículo publicado en Psychiatric Services por el equipo de Antoni Bulbena, catedrático de Psiquiatría de la Universidad de Barcelona. Asimismo, es conocido que en la época del año de mayor luminosidad empeoran los cuadros eufóricos y maníacos.

Un estudio realizado en el Centro de Salud La Unión en Murcia analizó los datos de los informes de urgencias del Hospital Psiquiátrico Román Alberca durante 9 años, y los enfrentó con los partes meteorológicos locales. El resultado fue sorprendente: los días con brisas y vientos del este crecieron las urgencias psiquiátricas (también las jornadas cubiertas y lluviosas), los delirios crecieron con una humedad superior al 60% y los trastornos obsesivos compulsivos con temperaturas superiores a 30 ºC.

Valentín Martínez-Otero, doctor en Psicología y profesor de la Universidad Complutense, explica que el calor intenso tiene un impacto negativo sobre el estado de ánimo: “Puede generar decaimiento, fatiga y al mismo tiempo puede traducirse en irritabilidad, cambio en el ánimo, por no hablar del impacto sobre el descanso. Cuando hace mucho calor cuesta conciliar el sueño y eso incrementa la sensación de cansancio y malestar general durante el día, que al final conduce a un peor humor”. Los efectos del calor sobre el mal dormir han sido constatados en estudios científicos recientes, como este realizado en la Universidad Internacional de Yokohama.

Más violencia

Los cambios en el clima también están relacionados con el aumento de la violencia en todo el mundo. Investigadores de la Universidad de Berkeley en California analizaron 60 estudios de todo el mundo con datos que abarcan centenares de años, y llegaron a la conclusión de que existe un vínculo "sustancial" entre el clima y los conflictos, con ejemplos como el incremento de la violencia doméstica en India durante sequías, y el aumento de los números de asaltos, violaciones y asesinatos durante las olas de calor en Estados Unidos. El trabajo, publicado en la revista Science, sugiere incluso que las altas temperaturas también se relacionan con conflictos de mayor envergadura, como enfrentamientos étnicos en Europa y guerras civiles en África.

Un semáforo para su paz interior

El vicepresidente de la Sociedad Internacional de Biometeorología, Pablo Fernández de Arróyabe, profesor del Departamento de Geografía, Urbanismo y Ordenación del Territorio de la Universidad de Cantabria (UC), sostiene que los efectos del clima sobre la salud humana son predecibles, pero con un triple componente: la peligrosidad potencial del evento climatológico por sí solo, la vulnerabilidad de cada individuo (por su situación personal y social) y la exposición real a esa situación. Con ayuda del grupo GEOBIOMET de la UC, el experto ha desarrollado OxyAlert Beta, una aplicación móvil para Android, gratuita, que recoge datos meteorológicos de todo el mundo, midiendo el cambio de oxígeno en la atmósfera y traduciéndolo a un sistema de riesgo con los colores del semáforo. “Hay tres niveles de alerta por hipoxia e hiperoxia (poca o mucha cantidad de O2) y le plantea al usuario ocho preguntas en relación con su calidad del sueño, dolores musculares o de cabeza", asevera. Si le sale la luz roja, precaución, puede que tanto calor esté alterando su paz interior: protéjase a conciencia de las altas temperaturas (beba mucha agua, use ropa holgada y reduzca su actividad física, entre otras medidas) y opte por alimentos que levantan el ánimo.

Siga leyendo para una vida buena…

Más información