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La ronquera no es 'sexy'

Una voz cascada no es buen síntoma. Esquive la afonía con estos diez hábitos. ¿Lleva 45 minutos hablando? Ya puede parar

A no ser que uno sea cantante, actor, locutor o docente, en definitiva, alguien que se gana la vida con la voz, no es habitual prestarle demasiada atención. El día 16 de abril celebró su día mundial. ¿Usted se enteró? Y, sin embargo, la voz es algo tan importante como el DNI, es personal e intransferible. “Es el vehículo sonoro de nuestro lenguaje. Tal cual tenemos la voz, tal cual es la personalidad de uno. Nos delata. Si una persona tiene un tono bien timbrado, prudente, corresponderá a alguien inteligente, culto. Y al revés, alguien que grita indicará todo lo contrario”, observa José López-Tappero, foniatra del servicio de Rehabilitación del Hospital La Paz de Madrid. La voz no engaña y sirve tanto para pillar una mentira como para detectar un estado de ánimo. “Cuando alguien está tranquilo, la voz sale con mucha claridad y cuando está preocupado, el tono se dispara”, añade.

¿Y por qué razón no se la suele hacer mucho caso? “Porque nunca duele”, afirma tajante este especialista que trabajó durante muchos años como foniatra en RTVE. “Y porque somos un país maleducado, con perdón. A nadie le extraña cuando alguien levanta la voz, es más, si estás en un sitio ruidoso y no consigues levantarla no te escuchan. No es la estética de este país tener una voz decente”, lamenta.

La voz es el vehículo sonoro de nuestro lenguaje. Define la personalidad de cada uno"

Ignacio Cobeta, jefe de servicio de Otorrinolaringología del Hospital Ramón y Cajal de Madrid, opina algo parecido: “La higiene vocal no está muy atendida, no nos damos cuenta hasta que se pierde”. ¿Y cómo definiría una voz sana? “Aquella que no llama la atención en ningún aspecto; si nos pusiéramos cursis diríamos que es la que tiene un timbre sin alteración, modulada… Pero la mejor manera de definirla es 'que pase desapercibida”.

Las lesiones más habituales son –afortunadamente– benignas, como indica Cobeta. “En primer lugar, tenemos las asociadas a nódulos, pólipos y edemas en las cuerdas vocales, que generalmente se consultan por una disfonía mantenida en el tiempo. En segundo lugar, las inflamatorias producidas por tabaco, por una infección importante, por algunas enfermedades neurológicas que paralizan las cuerdas vocales o las que se arrastran desde la niñez que alteran la voz sin saber muy bien por qué”. Y, en tercer lugar, las funcionales, que no implican una lesión orgánica pero indican que algo no va del todo bien, sin más consecuencias que cierto deterioro sonoro (vaya, que no tiene la voz de un cantande de ópera). Estas alteraciones pueden pueden ser debidas a una hiperfunción (la voz forzada) o hipofunción (la voz débil, típica de las personas mayores). Finalmente, están las alteraciones malignas: la más temida, el cáncer de laringe.

Cuándo visitar al médico

En los casos en los que la ronquera persiste durante más de 15 días, conviene pedir citar con el doctor. Sobre todo si no se ha tenido un catarro o gripe previos. Y deben estar especialmente alerta lo varones de entre 50 y 60 años muy fumadores. Sobra decir que cuanto antes se ponga en manos del especialista, mejor. “En gran parte de las afecciones la recuperación es muy fácil, pero si dejas pasar el tiempo el tratamiento se complica”, advierte López-Tappero. “En el caso de la disfonía o ronquera, que es la alteración de un músculo, cuando se daña la vuelta atrás es muy difícil porque es muy pequeño y, además, en ocasiones es el síntoma principal del cáncer de laringe”, añade el foniatra, que deja un mensaje muy efectista: “Hay que cuidar la voz como si fuera un stradivarius”.

 Los especialistas recomiendan una serie de medidas básicas para mantener la voz en buen estado:

1. "No competir con el ruido ambiente, porque uno pierde siempre”, ironiza Cobeta. Aconseja bajarse la aplicación Sonómetro (que mide la intensidad del ruido) y cuando el sonido ambiente supere los 70-75 decibelios, procurar no hablar si existen problemas de voz.

2. Evitar agentes irritantes como el humo del tabaco propio y ajeno y las bebidas alcohólicas, en particular, las que tienen más de 25º.

3. No hablar más de 45 minutos seguidos, tras los cuales conviene descansar cinco minutos.

4. No gritar. “Los ataques iracundos destrozan la voz”, dice Cobeta.

5. No usar el aire final que queda en los pulmones y evitar hablar sin respirar. “Conviene hacer pausas e inflexiones de voz", aconseja el especialista.

6. Prevenir el reflujo gástrico (los alimentos y el ácido del estómago regresan al esófago, provocando irritación). “Irrita las cuerdas vocales, porque crea una debilidad en la mucosidad”, cuenta Cobeta. Esto se evita dejando pasar dos horas antes de acostarse y olvidando las cenas copiosas o de difícil digestión.

7. Hidratar las mucosas, que significa beber dos litros y medio de líquidos por jornada, según López-Tappero.

8. No caer en esfuerzos vanos de laringe, “esas toses tontas que no van a ningún lado, que no sacan provecho de nada”, como describe el foniatra.

9. Consumir vitamina A o caroteno: “la mejor para tener las mucosas en forma”, añade el experto. Esta se encuentra en las frutas y hortalizas de color naranja, como la zanahoria.

10. Procurar dormir al menos siete horas, pues la falta de sueño perjudica la voz.

No se coma las palabras

Especialistas de tres hospitales, Ramón y Cajal (Madrid), Puerta del Mar (Cádiz) y Central de Asturias (Oviedo), han desarrollado la aplicación Cuidesuvoz (Android, 1,21 euros), que contiene todo lo necesario para mantener las cuerdas vocales en un estado óptimo.

Para conseguirlo, echa mano de textos, audios y vídeos. Ofrece consejos generales sobre cómo cuidar su voz, pero también contiene otros para colectivos que tienen necesidades específicas como los docentes, a quienes recomienda respirar adecuadamente o no comerse las palabras; cantantes (no deben derrochar la voz inútilmente); locutores (simular con los labios pedorretas que equivalen a un masaje vocal); personas mayores (recomienda que vayan con más frecuencia al especialista); y niños (mejor que no imiten sonidos de los animales porque supone un traumatismo para sus cuerdas vocales).

En otro apartado se detallan los signos y síntomas que indican que se debe ir al médico para descartar cualquier enfermedad relacionada con la voz.

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