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Cómo saltarse la dieta como un nutricionista

Un experto cuenta cómo se alimenta durante un fin de semana. Y la sorpresa es grata. ¿Cenar hidratos? ¿Por qué no?

Cómo saltarse la dieta como un nutricionista

"Somos seres humanos: comemos de todo". La frase, que puede sonar a verdad de Perogrullo, desmonta el mito de los nutricionistas. No se alimentan a base de quínoa, soja y bebidas vegetales. "No me verás en un establecimiento de comida rápida, pero no por motivos de salud, sino porque no me gustan. Pero por supuesto que consumo hamburguesas", añade Guillermo Rodríguez, nutricionista que a su vez se define como personal eating trainer (sí, igual que los deportivos, pero en su versión de nevera y supermercado). La clave de una buena alimentación, según el experto, no reside en restringir, sino que centrarse en los mejores ingredientes y tomarlos todos en su justa medida. "Mi dieta se compone de verduras, cereales, carne y pescado", explica. Ojo: come poca fruta ("pero porque no me gusta lo dulce", matiza). Y no perdona el pincho de tortilla de los viernes. Así come un fin de semana (con cabeza y equilibrio, pero sin renunciar al mero placer) Guillermo Rodríguez, que fotografía para nosotros cada plato y repasa los porqués de su elección.

Desayuno día 1: Una fiesta de nutrientes

"Zumo de naranja, cereales con avena y fruta desecada y salmón con queso fresco y alcaparras, todo acompañado de agua. Hay proteína animal, lácteos, cereales y verduras. Todos estos elementos son necesarios por su aporte de vitaminas y minerales. El desayuno es la comida donde incluyo más nutrientes: debe haber un poco de cada grupo, pero en bajas cantidades. Y no olvidemos el agua: hay que hidratarse".

Aperitivo día 1: Un placer ¿culpable?

"Como un pincho de tortilla, pero porque es fin de semana. De lunes a jueves, me decanto por una pieza de fruta y una infusión o un yogur a media mañana. Y claro que añado pan, sobre todo cuando me lo he saltado en el desayuno".

Almuerzo día 1: No renuncie a las grasas

"De primero, salmorejo, con su alta dosis de vitaminas y minerales. Yo lo hago con aceite de oliva, que supone el 90% de las grasas que consumo: recordemos que son muy necesarias para la capa lipídica de las células. De segundo, filete de lomo acompañado de espinacas y guindilla, que es saciante. Para la ensalada, vale cualquier hoja, aunque a mí la lechuga me da gases. También lleva sésamo: un toque gastronómico. Esta vez comí con vino, pero porque me visitó una amiga: lo bebo muy de vez en cuando y no lo aconsejo en dietas de adelgazamiento".

Merienda día 1: Marchando los frutos secos

"Es un té rooibos con nueces. Las infusiones son geniales para hidratarse. Recomiendo, igualmente, el té verde, que ayuda a absorber calcio, la melisa y la tila. Los frutos secos aportan fósforo y son estupendos para la memoria. Un puñadito al día está muy bien, ¡pero no la bolsa entera! Porque aunque sus grasas son buenas, aportan demasiadas calorías".

Cena día 1: Bajando el ritmo

"Es una sopa de zanahoria, cebolla y calabacín. Hecha por mi madre. Me la traigo en tupper. Yo el caldo me lo compro hecho porque no tengo tiempo de cocinarlo. A esta le he echado quínoa, que es aconsejable para los veganos, ya que aporta mucha proteína. Al comer tanto fuera de casa, las cenas siempre las reduzco a sopa, crema o ensalada. ¿Habéis probado la de pollo, escarola, pimiento verde y ajo?".

Desayuno día 2: Recuperar lo bailado

"Fue tarde, a las 12 horas, y había que recuperar lo bailado el día anterior: por eso es tan abundante: cereales con yogur, tortilla francesa, mini fingers de pollo (sin empanar), kiwi y zumo de pomelo. Y, por supuesto, mucha agua. Para un día laborable, sería una barbaridad. El jugo lo compro recién exprimido en lugares donde lo hacen al momento. Si no has visto como lo elaboraban, lo suyo es comprobar que tiene posos y su presentación es más fea: garantía de natural".

Comida día 2: Aproveche siempre los restos

"Ensalada de canónigos, lechuga achicoria roja y rúcula con gambas, gulas y salmón. Este pescado me gusta mucho. Además, había comprado un paquete para el desayuno del día anterior, así que lo consumo al día siguiente en un formato distinto, para no desperdiciar. Los pescados blancos y azules aportan Omega 3 y Omega 6. Esta ensalada está aliñada con vinagre, sal y aceite, pero de forma muy moderada, para no sobrealimentarme de grasas con el aceite. ¡No tiene sentido comer una ensalada de 100 calorías con una salsa de 500! Siempre como con agua".

Merienda día 2: Dese un gusto

"Me encanta el jamón. Y me enteré de que habían abierto un nuevo sitio donde despachan estas bolsitas, así que fui a probarlo. Mejor así que en bocadillo, porque evitas el panazo. El jamón, además, es cardiosaludable y tiene omega 9 y proteína animal".

Cena día 2: Hidratos… y tan pancho

"Salí a cenar a un restaurante. Aquí hay proteína animal (merluza), verduritas (tomates cherry y setas) y el hidrato de carbono de las patatas panadera. Puede que hasta mojara algo de pan. Yo consumo hidratos todos los días, pero varío su forma: pasta, patatas, arroz, cereales, semillas… Son necesarios para la estructura de las células y es un buen combustible para la posterior quema de calorías. El único problema es cuando se consumen con exceso".

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