El irritante sillín de la bici (y otros disgustos de la vida sana)

Correr puede dañar los pies y ponerse a dieta deprime. Estos son los efectos adversos de nueve hábitos saludables

Cuidarse está de moda: prueba de ello es lo rápido que términos como running, lactosa y omega 3 se han implantado en nuestro vocabulario. Pero llevar una vida sana puede ocasionarnos algún que otro disgusto. En general, los hábitos saludables son fuente de alegría y vitalidad; los problemas empiezan cuando los llevamos más allá de los límites recomendados. Sus efectos secundarios van de las simples molestias y secuelas estéticas a otras amenazas para nuestro organismo. Enumeramos solo nueve. Y, pese a todo, un mensaje: la vida sana es una excelente decisión.

1. El ciclismo y las hemorroides no se llevan bien

Cada día con mayor presencia en nuestras calles, las dos ruedas son sinónimo de salud y compromiso con el medioambiente. Es un medio de transporte barato, con un punto cool… , pero tiene un problema: el sillín, cuyo diminutivo no hace justicia al daño que es capaz de infringir a nuestras partes más íntimas. Entre sus efectos más habituales entre varones están las “alteraciones prostáticas, precisamente por la presión que sufre la próstata entre el sillín y el propio peso del ciclista”, informa el doctor Pedro Manonelles Marqueta, presidente de la Federación Española de Medicina del Deporte y director de la Cátedra Internacional de Medicina del Deporte de la UCAM (Murcia). La bici tampoco le hace un favor a las hemorroides, y si bien no las provoca, sí intensifica el característico sufrimiento silencioso de quien las padece. El doctor nos lo explica con elegantes palabras científicas: “El apoyo del periné y de la zona anal sobre el sillín puede producir un roce que empeore las hemorroides”. Para prevenirlo, aconseja: “Situar adecuadamente el cuerpo en el sillín, que debe ser de buena calidad, y contar con un acolchado en la zona del culote. Y no montar en bici con hemorroides clínicamente manifiestas”, añade.

El apoyo del periné y de la zona anal sobre el sillín puede producir un roce que empeore las hemorroides” (Pedro Manonelles, médico)

2. El running puede destrozar los pies

Iniciarse en la práctica del running implica elegir entre una buena salud cardiovascular y unos pies bonitos. “Las principales lesiones en el pie van desde las más banales y simples como son las ampollas y las hemorragias ungueales [de la uña] hasta las fracturas por estrés, pasando por tendinitis como la temida fascitis plantar [inflamación de los tendones de la planta del pie]”, advierte Ángel González de la Rubia, presidente de la Asociación Española de Podología Deportiva (AEPODE). Las causas del destrozo son una técnica de carrera inadecuada, la mala elección de las zapatillas o alguna deficiencia anatómica del pie. Los expertos aconsejan someterse un estudio para analizar la pisada o huella plantar y detectar posibles problemas antes de lanzarnos a correr. En caso de anomalía, “la solución”, apunta De la Rubia, “pasará por la recomendación de la zapatilla más acorde con el tipo de pie y pisada y, en su caso, por la adaptación de una plantillas personalizadas y específicas para la carrera”.

3. Lavarse las manos con geles antibacteriales puede afectar al sistema inmunológico

Los geles antibacteriales pueden usarse en hospitales, pero en el día a día no hacen falta productos tan potentes. A veces nos complicamos la vida”, añade el especialista, que recomienda lavarse las manos con agua y jabón

¿Es usted Don Limpio? Enhorabuena. Mantener una higiene personal estricta es digno de elogio, pero no es necesario que someta sus manos a los geles antibacteriales disponibles en todos los supermercados. El problema es que cumplen lo que prometen: se cargan las bacterias; incluso las buenas. “Estos productos eliminan la capa protectora de nuestra piel en el más amplio sentido de la palabra, tanto lo bueno como lo malo, y eso hace que tengamos una dermis más seca, con mayor riesgo de dermatitis atópica, y que nuestro sistema inmune se tenga que preparar ante productos que no teníamos por qué estar empleando”, alerta el doctor Ángel Gil de Miguel, catedrático de Medicina Preventiva en la Universidad Rey Juan Carlos (Madrid). “Estos jabones pueden usarse en hospitales o en situaciones de riesgo reales, pero en el día a día no hacen falta productos tan potentes. A veces nos complicamos la vida”, añade el especialista, que recomienda para lavarse las manos “agua y jabón natural”. Cuidado con aplicarlos a los infantes: podemos exponerlos a alergias, como destacó un estudio de la Universidad de Michigan (EE. UU.). “A veces nos encontramos con niños que son alérgicos al látex, a la naranja, a la mandarina… Y muchas veces tiene que ver con esa piel que hemos desprotegido y hemos hecho extremadamente sensible”, concluye el doctor Gil.

4. Una dieta hiperproteica eleva el riesgo de aparición de piedras en el riñón

Las dietas altas en proteínas y bajas en carbohidratos son un método común entre quienes desean perder peso. Sin embargo, científicos del departamento de Fisiología de la Universidad de Granada llegaron a la conclusión de que incrementan las probabilidades de padecer piedras en el riñón y otras enfermedades. “Los riñones deben excretar el exceso de urea que se deriva de la alta dosis de proteína de la dieta y esto hace trabajar más al riñón”, dice la doctora Virginia Aparicio, investigadora del equipo. “Hemos observado un incremento del peso del mismo y el análisis morfológico ha mostrado una mayor área glomerular y mesangial (zonas de filtrado), lo que podría derivar en un perfil de riesgo de patología renal a largo plazo”. La necesidad de mantener este tipo de dietas en el tiempo para evitar el “efecto rebote” conlleva una sobrecarga en los riñones que “puede derivar en un riesgo renal”, según afirma. La proteína, por otra parte, promueve la liberación de calcio (base que compensa el pH) en orina, lo que aumenta el riesgo de cálculos o piedras en el riñón. Se puede equilibrar con un consumo elevado de frutas y verduras.

5. El ejercicio intenso y su relación con la orina

Si después de entrenar en el gimnasio su orina es más oscura, es que se está machacando en exceso. “La práctica de actividad deportiva de larga duración puede modificar el color de la orina”, afirma el doctor Pedro Manonelles. “El color más oscuro, en primer lugar, se debe a una concentración de la orina porque la persona, al sudar, se deshidrata, la orina se concentra y adquiere una tonalidad más oscura”. También puede deberse a que contenga sangre, lo que en términos médicos se conoce como hematuria. “A veces, se produce por microhemorragia en la vejiga, cuando las asas intestinales que apoyan en el techo del órgano y provocan un pequeño sangrado que se puede observar en orina. Otra causa de hematuria es que el músculo sufra una rabdomiolisis por el esfuerzo y esto, entre otras manifestaciones, produce un filtrado de sangre en la micción”, señala. Ante estas evidencias, baje el ritmo: podría terminar dañando el riñón. El doctor recomienda: “Un entrenamiento adecuado, una buena hidratación y controlar las distancias que se recorren evitando realizar carreras de muy larga duración de forma muy repetida y sin la recuperación suficiente”.

6. Hincharse a beber agua depara náuseas y calambres

La ingesta recomendada de agua depende mucho de la intensidad del ejercicio, de la temperatura, de la sudoración y del contenido de minerales que lleve la propia bebida”, precisa la doctora Diana Ansorena

Los médicos no paran de animarnos a que bebamos mucha agua: que si dos litros al día, que si tres… El agua limpia, nos hidrata, es sensacional para la piel, pero en cantidades enormes puede disolver el sodio de la sangre (hiponatremia) y provocar náuseas y calambres musculares, si no cosas peores. Puede ocurrir entre deportistas, ávidos por evitar la deshidratación. ¿Cuál sería la ingesta media recomendada? “Depende mucho de la intensidad del ejercicio, de la temperatura, de la sudoración y del contenido de minerales que lleve la propia bebida”, precisa la doctora Diana Ansorena Artieda, profesora de Nutrición y Bromatología de la facultad de Farmacia de la Universidad de Navarra. El IOM (Instituto de Medicina de EE. UU.) establece como cantidad media para hombres adultos 3,7 litros al día, 2,7 litros para las mujeres (esto incluye el agua de los alimentos). El riesgo de hiponatremia puede reducirse asegurándonos de que la cantidad de agua ingerida no supera la que hemos perdido por sudoración, y tomando bebidas o alimentos altos en sodio.

7. Ponerse a dieta deprime

En 1979, un seguimiento realizado a personas con sobrepeso en Reino Unido arrojó que aquellas que lograron perder el 5% de su peso en cuatro años se encontraban mejor físicamente, pero más deprimidas que aquellas que no habían perdido un solo gramo. Un nuevo estudio, del año pasado, a cargo de la University College de Londres (Reino Unido), lo ratificó, postulando que las dietas “no aportan ningún beneficio psicológico inmediato y pueden incrementar el riesgo de depresión”. Esto, al parecer, abarca solo el proceso: cuando llegamos al objetivo de peso marcado y conseguimos mantenerlo, nuestro estado de ánimo mejora bastante.

8. El vino, excelente antioxidante, mancha los dientes

El vino contiene polifenoles, poderosos antioxidantes, como avalan expertos de la Facultad de Medicina de la Universidad de Yale (New Haven, EE. UU.), y bebido con mesura —dos o tres copas al día— es bueno para el corazón. Pero al color de nuestros dientes no le sienta tan bien. “Puede oscurecerlos por los taninos (derivados de las uvas, las pepitas de las uvas e incluso de las barricas de madera) que contiene. Los taninos son sustancias cromógenas que se depositan en los dientes y cuyo consumo continuado aumenta el color oscuro de los dientes”, explica la doctora Pepa Calvo, Vocal de Odontología Estética del COEM (Colegio Oficial de Odontólogos y Estomatólogos de la 1ª Región). La Escuela de Odontología de la Universidad de Nueva York (EE. UU.) probó que esto no solo ocurría con el vino tinto sino también con el blanco. ¿Solución? “Un cepillado de dientes inmediato al consumo de vino disminuiría el depósito de dichos taninos sobre la superficie dentaria y, por tanto, evitaría en buena medida que los dientes se oscurecieran por este motivo”, aconseja Pepa Calvo.

9. Las manos se entumecen al montar en bicicleta

“La posición forzada y sostenida durante mucho tiempo de las manos al agarrar el manillar, provoca una compresión nerviosa del nervio cubital, a su paso por el carpo, que genera hormigueo o dolor”, apunta el doctor Manonelles: “Para evitar este problema hay que adoptar una postura corporal correcta en la bicicleta y una agarre adecuado del manillar. Aquí es muy útil el asesoramiento de un entrenador de ciclismo”. Si el hormigueo persiste, o pierde toda sensación, acuda a un especialista.

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