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Un estudio confirma que el ‘fracking’ causó varios seísmos en Ohio

Se registró uno de los escasos terremotos inducidos que la población llega a notar

Celebración en Nueva York después de que el gobernador anunciara en diciembre la prohibición del fracking en el estado.

El municipio de Poland, en Ohio (Estados Unidos), sufrió en marzo de 2014 una serie de cinco terremotos de magnitudes entre 2,1 y 3 en la escala Richter. Seísmos que coincidieron en el tiempo con las operaciones de fracking (método de extracción de hidrocarburos mediante fracturación hidráulica) que la empresa Hilcorp Energy estaba realizando en sus pozos de petróleo y gas situados a menos de un kilómetro de allí. Un estudio publicado hoy en la revista Bulletin of the Seismological Society of America (BSSA) asegura que fueron estas operaciones las que desencadenaron los terremotos al activar una falla desconocida hasta entonces.

Hace años que se conoce que las operaciones de fracking pueden desencadenar seísmos, pero se trata habitualmente de eventos de baja magnitud que la población no llega a notar. En el caso de Ohio, el terremoto de magnitud 3 sí se sintió, y llamó la atención del Departamento de Recursos Naturales de Ohio (ODNR), que ordenó ese mismo día detener los trabajos en el pozo de Hilcorp. Esta controvertida técnica de extracción de gas natural --también se usa para estimular la extracción de petróleo-- consiste en perforar el subsuelo e inyectar agua a presión mezclada con arena y sustancias químicas.

Los investigadores de la Miami University de Ohio analizaron los datos sismológicos de la red Earthscope Transportable Array: encontraron que entre el 4 y el 12 de marzo en la zona de Poland se habían registrado 77 terremotos con magnitudes de entre 1 y 3 --el de magnitud 3 lo notó la población el día 10-- y descubrieron que coincidían en el tiempo con fases específicas de la estimulación de la fracturación hidráulica.

"La actividad no creó una nueva falla, sino que activó una que desconocíamos", señala Robert Skoumal, coautor del estudio. "No sabemos dónde se encuentran todas las fallas", añade, y asegura que es necesaria "la estrecha colaboración entre el Gobierno, la industria y la comunidad científica" ahora que las operaciones de fracking aumentan en zonas en las que podría haber fallas preexistentes desconocidas.