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domingo, 8 de noviembre de 2009
Entrevista:JOHN HURT | Actor

"La interpretación no es algo real, no hacemos documentales"

La elegancia se lleva en el interior y da igual lo marchito o desastrado del vestuario. El inglés John Hurt (Shirebrook, 1940) amanece en Sevilla con el mismo traje con el que asistió el día anterior, el viernes, a la gala de inauguración del festival de cine europeo, y eso no resta un ápice a su porte. Muy delgado, de ojillos chispeantes e inquietos, el intérprete viene a recibir uno de los premios de honor del certamen y a presentar su película Un pecho de 110 centímetros (44 inch chest), que inaugura el ciclo de la nueva cinematografía británica. Un pecho de 110 centímetros -una chanza sobre el torso de Victor Mature- parece más una obra teatral que un guión escrito para ser dirigido por un reputado realizador cinematográfico, Marco Venville. Hurt forma en el filme pandilla con lo más granado de sus intérpretes compatriotas: él, Ray Winstone, Ian McShane, Tom Wilkinson y Stephen Dillane encarnan a un grupo de amigos que secuestra al amante de la mujer de Winstone, para que éste le torture, probablemente le mate y así se vengue. Encerrados en una habitación, cada uno aconseja al marido despechado sobre qué hacer con el pobre camarero francés allí presente, atado y encapuchado. A Hurt le ha valido para volver a actuar con Ian McShane: compartieron habitación en su época de estudiantes y debutaron juntos en el cine. "Y nunca más volvimos a coincidir, porque él ha vivido muchos años en Estados Unidos". Bien por su felicidad pero, desgraciadamente, el filme tiene algo de souffle y según avanza se desinfla.

"Cada papel es una experiencia, porque cada película es una experiencia"

Sin embargo, a Hurt interactuar con un grupo así le ha hecho mucha ilusión. "Éramos como una orquesta: ahí va una nota, y luego otra, y luego otra, e intuitivamente sabes seguir a tus compañeros. Aunque es verdad que mi papel -un viejo lenguaraz- no tiene nada de poético . Creo que el tema es universal. El público sabe que hay tipos así en todo el mundo, que hablarán así y se comportarán de forma tan salvaje". A Hurt ya no debe quedarle mucho que ver en el mundo del cine: desde los trabajos más artísticos (El hombre elefante, El expreso de medianoche, Dead man o, por qué no, Alien) a los más taquilleros (Harry Potter, Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal, Hellboy o V de vendetta), él siempre ha estado ahí, aportando algo más, como un valor añadido. "No hay caracteres más difíciles o papeles más complejos, sino que cada uno es una experiencia, porque cada película es una experiencia". Insiste: no importa el escenario, si es teatro, cine o televisión. "La interpretación no es algo real, porque no hacemos documentales. Así que mi trabajo como actor es crear la realidad, saber qué piezas necesitas para levantar esa realidad que enganche al público; y además hacerlo a la mayor velocidad posible". Le traen un té: no es el english breakfast que pidió. "No importa, es líquido y está caliente, con eso vale". Y vuelve con la realidad: "En este filme teníamos que hacer creíble a este grupo de matones, que habrá en cualquier ciudad con historia. Usé para mi papel la blasfemia como parte de sus insultos; y dice 'joder' y 'me cago en dios' porque es así: la blasfemia -su vocabulario- sirve aquí como inductor oral de realidad". Y explica la importancia de los ritmos, de cómo usar el sonido y la pronunciación de las palabras: da una pequeña clase maestra impagable.

Alien cumple 30 años. En el Reino Unido la ristra de homenajes al filme de Ridley Scott es incontable. A Hurt -el androide al que le sentó tan mal el almuerzo- todo aquello le suena a lejano. "Era la segunda película de Ridley y se escondía mucho detrás de la cámara para no resolver las dudas de los actores. Ahora he trabajado con otro director llegado del mundo de la publicidad y hemos dialogado más. Y ya está".

Con una carrera así, ¿qué busca? "Cuando leo un guión, pienso en cómo apoyar el éxito que el director o el productor buscan. Puede ser un triunfo artístico o económico, da igual. Miro si yo encajo ahí. Después releo mi personaje y finalmente estudio al director". ¿Y eso vale para todas sus películas, el mecanismo funciona igual para Harry Potter que para Los límites del control? "Puestos muy, muy entre las cuerdas, y si me interrogara la Gestapo, diría que prefiero los filmes indies. Pero deberías ser de la Gestapo".

El actor británico John Hurt. / ÁLVARO GARCÍA

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