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Entrevista:Francisco J.ayala | ENTREVISTA

"Con la teoría del diseño inteligente, Dios sería el mayor abortista"

Ciencia y religión. Tema escabroso. El neodarwinista español Francisco J. Ayala, uno de los biólogos evolucionistas más prestigiosos del mundo y que fue asesor de Bill Clinton, entra al trapo.

La gran cola del Museo de Ciencias Naturales de Madrid, enroscada como un fósil de ammonites, para escuchar al que se considera uno de los mayores especialistas del mundo en evolución, el neodarwinista Francisco J. Ayala, ya indicaba la expectación que levanta este biólogo, batallador activo contra la teoría del diseño inteligente, el nuevo creacionismo nacido en EE UU, país en el que vive y está nacionalizado. La gran sala central del museo se llenó de incómodas sillas para oírle hablar de Darwin y el diseño inteligente, precisamente el título de su último libro. Ayala, con un impecable traje gris y corbata en la que destacaba la doble hélice del ADN, abrió boca confesando que en el museo madrileño, que ya visitaba de niño, se encontraba como en su casa.

"es un error creer que la religión debe tenerautoridad en ciencia"

"los cristianos conservadores no tienen poder en ee uu. los judíos, sí"

"para Las autoridadesde la iglesia católica,darwin es beneficioso"

Al día siguiente, cuando hablamos en un céntrico y exclusivo hotel madrileño, la corbata ha desaparecido y el traje ha sido sustituido por una elegante americana sobre camisa de hilo. Sin duda, Ayala cuida su aspecto. Representa bastantes años menos de sus oficiales 75. "Es que en marzo pasado, cuando los cumplí, tuve un ataque de dislexia y en vez de 74 años fueron 47, y este año he cumplido 48. Mi gran descubrimiento ha sido la dislexia...". Muy delgado, ágil y con el pelo castaño oscuro sin canas, cuenta que todos los días recorre andando los dos kilómetros que hay desde su casa hasta la Universidad y eso le ayuda a mantenerse en forma. "Salgo muy temprano, sobre las siete de la mañana, y durante el recorrido hablo por teléfono de negocios". Cordial, pero manteniendo cierta distancia, Ayala salpica la conversación con algún toque de humor que rompe la seriedad de un discurso científico muy pensado.

The New York Times le calificó como "el hombre renacentista de la evolución", lo que implica una mente amplia, rica, abierta a muchos conocimientos, y se le reconoce como persona culta y amante del arte.

Usted suele describirse como una persona que lee buenos libros, escucha buena música, ve buena danza, come bien y bebe buen vino. Eso lleva a pensar que no puede ser una mala persona, pero todos conocemos a personas muy cultas que no son precisamente buenas personas.

Pues no serán personas muy cultas aunque lo parezcan. Esos elementos de los que hablamos son los que enriquecen el espíritu y hacen que las personas tengan una actitud abierta respecto a los demás y a ellos mismos.

Hablando de vinos, tengo entendido que en algún momento trabajó en California con viñedos para la implantación de la etiqueta de denominación de origen.

Tengo viñedos y una producción importante de vino de distintas variedades, y aunque no tengo una marca comercial vendo mis uvas a buenas bodegas.

¿Empezó como una investigación?

No, pronto se convirtió en una investigación, pero comenzó de forma puramente accidental, como la del mal de Chagas o la última de la malaria. Mis investigaciones siempre comienzan de un modo un poco accidental. Cuando estaba en la Universidad de Davis, en California, en 1971, después de pasar por las de Columbia y Rockefeller, buscaba un sitio donde ir con mi familia los fines de semana, y un vendedor me dijo que había encontrado el sitio ideal: "una viña diseñada en Hollywood". Efectivamente era un sitio precioso y nos enamoramos de él.

¿Y cómo es una viña diseñada en Hollywood?

Era una viña de 150 hectáreas con la que los propietarios, un consorcio de médicos, abogados y comerciantes de San Francisco, habían hecho una pequeña fortuna. En el mundo del vino, ya se sabe, se empieza con una gran fortuna y al cabo de unos años se tiene una pequeña fortuna... La finca tenía 10 años y les iba todo mal, no hacían más que perder y perder dinero. Todo estaba equivocado. Empecé a hacer experimentos con nuevas variedades que decían que no eran apropiadas para esos terrenos y clima. Y tuve éxito. Quité todas las viñas que había y demostré, trabajando con expertos, que se podían producir nuevas variedades. Al principió perdí dinero, pero al cabo de unos años empecé a ganarlo y a expandirme, y ahora tengo seis propiedades de unas 160 hectáreas cada una, con uvas de distintas variedades. Y tengo clientes muy buenos, bodegas que me compran las uvas.

O sea, que el afán de experimentar le ha convertido en un viticultor de éxito.

Yo crecí en una familia de gente de negocios, de comerciantes, soy el único científico con un trabajo en una universidad y soy la oveja negra, o blanca, de la familia, el único que no se dedica a los negocios. Ellos creen que trabajar con el sueldo de una universidad es ridículo, están acostumbrados a ganar más dinero. Pero al final yo gano tanto como ellos o más, no con mi sueldo de la universidad, aunque es importante, sino con el negocio del vino. Todos los días, mientras camino de casa al despacho, voy hablando con el mánager que me lleva las viñas, y voy dos veces al mes a ver las fincas.

A Francisco Ayala, que se ordenó sacerdote dominico en 1960, le gusta repetir que el gran descubrimiento de Darwin fue "explicar el diseño de los seres vivos sin necesidad de un diseñador". Y también que la revolución de Copérnico fue el inicio de la ciencia moderna. "Y Darwin completó la revolución copernicana", porque si Copérnico descubrió que los planetas giraban alrededor del Sol y que la Tierra no era el centro del universo, Darwin extendió a la biología la noción de naturaleza y con la selección natural de las especies demostró que la especie humana no era el centro de la vida. También le gusta subrayar que, mientras "el creacionismo no es compatible con la creencia cristiana en un Dios omnipotente y benévolo, la teoría de la evolución sí lo es".

El otro día leía en este periódico que de la trinidad carismática del último siglo, Darwin, Marx y Freud, sólo Darwin había derrotado al tiempo. ¿Está de acuerdo?

Con mucho, porque el psicoanálisis y las ideas de Freud están eliminados de la sociedad actual. Y ya vemos lo que ha pasado con el marxismo. La teoría de Darwin ha sido claramente respaldada por la biología molecular y otros avances científicos; no hay teoría científica que esté tan convincentemente demostrada como la evolución.

Sin embargo, siglo y medio después de publicarse 'El origen de las especies' seguimos discutiendo sobre la evolución... ¿Por qué algunos no perdonan a Darwin que destronara al hombre del centro de la naturaleza?, ¿o por qué es difícil soportar que nuestra especie es un producto más?

En gran parte es por eso, y en gran parte por razones religiosas, y no sólo por los cristianos, sino por otros grupos que en principio son mucho más abiertos. Las autoridades de la Iglesia católica no sólo aceptan la evolución, sino que están convencidos de que las ideas de Darwin y la evolución son beneficiosas. Sin embargo, la gente en Estados Unidos cree que la Iglesia católica está en contra.

Es que parece que todavía hay una parte de la jerarquía, y de los fieles, que no la aceptan.

Lo que cuenta es que hace poco hubo un simposio en Roma dedicado a Darwin, patrocinado por el Vaticano. Tuvo lugar en el gran auditorio de la Universidad Pontificia Gregoriana de los Jesuitas, y yo presidí la primera sesión. Y en la inauguración, ante conocidos evolucionistas de todo el mundo, habló el cardenal Levada, el secretario de la Congregación para la Doctrina de la Fe, la más conservadora, a favor de la evolución y de su compatibilidad con la doctrina católica. El papa Juan PabloII, en un discurso a la Academia de Ciencias en 1996, decía que la teoría de la evolución ya no es una hipótesis como se pensaba, sino una teoría bien confirmada. El Papa actual no ha sido tan explícito, pero sí ha hecho manifestaciones expresas, precisamente para contrarrestar otras de algún miembro de la Iglesia que parecían indicar que no era compatible con la doctrina católica.

Usted mantiene que la teoría de la evolución aporta a los cristianos la solución al problema, difícilmente explicable, de la existencia del mal gratuito. Si hay males incomprensibles, enfermedades, es porque somos criaturas imperfectas, producto de la evolución, no porque Dios hiciera un diseño malvado o deficiente. Al final parece que la Iglesia católica ha encontrado en la ciencia su gran coartada.

Sí, claro, va muy bien.

Mucho mejor que el diseño inteligente, del que usted dice que, además de no ser ciencia en absoluto porque no está apoyado por experimentos, es una aberración porque convierte al diseñador, a Dios, en un ser chapucero y cruel, ya que nuestra especie está muy mal diseñada.

Hay gente que piensa que la idea del diseño inteligente, el nuevo creacionismo, es buena y no se da cuenta de sus implicaciones nefastas. Hay que distinguir siempre entre la gente de buena fe, que cree que el diseño inteligente demuestra que Dios existe porque estamos bien diseñados, y los líderes científicos o religiosos, que sí entienden las consecuencias... Y es una barbaridad porque implica una blasfemia. Las mujeres tienen el conducto natal muy estrecho para el paso de la cabeza del niño como consecuencia del agrandamiento evolutivo de nuestro cerebro, de modo que miles de bebés y madres mueren durante el parto; y todos los años hay millones de abortos espontáneos. Si admitimos el DI (yo le llamo diseño imperfecto), Dios sería el mayor abortista del mundo.

Usted mantiene que ciencia y religión son compatibles. ¿Cómo ha podido compaginarlas en su vida?

La ciencia y la religión son como dos ventanas de mirada al mundo, lo que se ve desde cada ventana es distinto, pero es el mismo mundo. Y son compatibles, ésa es mi manera de ver las cosas. La ciencia se ocupa de explicar los procesos naturales por medio de leyes naturales. La religión trata del significado de la vida, del propósito de la vida, de nuestras relaciones con los demás; sobre estas cosas, la ciencia no tiene nada significativo que decir. Y la religión no tiene nada significativo que decir sobre la ciencia porque no trata de esas cosas. Las dos se interfieren cuando dejan su campo en el que tienen autoridad y entran en el otro. Y ése es el problema con los fundamentalistas cristianos en Estados Unidos y los islamistas en otros países, que quieren hacer de la Biblia un libro de texto científico, como si fuera un tratado de astronomía o biología, y entonces sí hay contradicción y se destruye a sí misma.

El problema es que mientras la ciencia no suele inmiscuirse en la religión, las religiones sí lo hacen permanentemente en la ciencia. Ahí tenemos el caso de la Iglesia católica, que se opone a investigar con células madre embrionarias, a la selección embrionaria por graves enfermedades congénitas o al preservativo para prevenir el sida...

Desdichadamente resulta difícil a nivel personal, y a veces a nivel oficial, porque son dos perspectivas sobre el mismo mundo. Y hay personas con fe que creen que la religión debe tener también autoridad en materia científica, y eso es un error.

Darwin tuvo en el viaje del 'Beagle' el inicio de su abandono de la religión, que luego desembocaría en un agnosticismo confeso. ¿Cuál ha sido su Beagle particular? ¿Qué le llevó a abandonar el sacerdocio?

Fue mi interés en la ciencia. Tenía interés en la evolución humana, en entender lo que somos desde el punto de vista científico, y eso fue lo que me llevó a dejar la vida religiosa, lo que hice en diálogo con mis superiores. Diálogo en el que sigo con la Iglesia católica; ellos no me consideran un enemigo.

¿Pero dejó el sacerdocio porque sus ideas eran incompatibles con la doctrina de la Iglesia?

No porque fueran incompatibles, sino porque quería dedicar mi vida a la ciencia, al conocimiento científico y al estudio de la evolución, ésa fue la razón. Y la pérdida de interés de dedicarme a la vida religiosa. Le va a extrañar, pero he sido director de un retiro espiritual para los obispos católicos de EE UU, para estudiar cosas sobre la ciencia, pero también doy conferencias a otros grupos religiosos. La mayoría, excepto los más extremistas, creen que mis puntos de vista son compatibles con la religión y me ven de manera positiva.

Perdone que insista, pero ¿cómo, siendo un hombre de ciencia, puede llevarse tan bien con una jerarquía como la católica, tan reaccionaria?

Precisamente porque hay que convencer a los que hacen esas afirmaciones en contra de la ciencia, que no son toda la jerarquía ni mucho menos. Yo creo que es importante tener una influencia positiva para que hagan sus doctrinas compatibles con la ciencia, porque la influencia de la religión es muy importante. La Iglesia católica tiene una influencia muy decisiva en España, aunque curiosamente sólo el 60% de la población se considera religiosa y sólo el 25% es practicante de forma regular. En Estados Unidos, el 85% se considera religioso y el 60% practica de forma regular. Allí la religión desempeña un papel mucho más importante en la vida de los individuos, aunque es menos autoritario que en España, donde se toma muy en serio lo que dicen los obispos. En Estados Unidos no, entre otras razones por la gran diversidad de creencias que tienen.

Con los avances de la biología molecular, de la genética, ¿podremos influir directamente en la evolución humana saltándonos los siglos que requiere la selección natural?

La respuesta es que sí, pero primero hay que hacer alguna observación. La evolución biológica ha sido totalmente trascendida por la evolución cultural. Los cambios en la evolución biológica ocurren en la escala de miles de generaciones; en la evolución cultural ocurren en la escala de décadas, de años, de meses o semanas; es mucho más rápida y efectiva. Nosotros todavía seguimos siendo animales tropicales adaptados a vivir a una temperatura de 25 grados y, sin embargo, los humanos hemos colonizado Siberia y el norte de Canadá no porque nos hayamos adaptado fisiológicamente a vivir en el frío, sino porque creamos el ambiente, las condiciones necesarias para nosotros. En la evolución biológica, los genes se adaptan al ambiente; en la evolución cultural modificamos el ambiente para que se adapte a las necesidades de nuestros genes. El clima es un ejemplo fácil, otros son que volamos más eficientemente que ningún ave y no tenemos alas, y viajamos por los mares y ríos de forma más eficaz que ningún pez y no tenemos agallas.

¿Significa eso que la evolución cultural se impondrá sobre la biológica?

La evolución cultural es un modo de adaptación mucho más eficiente que la biológica, por eso lo que predomina ahora en la humanidad es la evolución cultural, las modificaciones del ambiente que hacemos para facilitar nuestra vida. ¿Vamos a ser capaces de modificar los genes? Sí, ya somos capaces. Ya hay bastantes enfermedades que se pueden curar a nivel genético aunque no se curan en las células germinales y, por tanto, hay que curarlas en cada generación, pero a la velocidad a la que avanzan los conocimientos y la tecnología genética tendremos cada vez más capacidad de modificar los genes de manera eficaz, y muy pronto, en décadas a lo sumo. Lo que hay que distinguir es entre modificaciones o cambios genéticos que tratan de mejorar la humanidad y modificaciones genéticas que tratan de curar enfermedades. Modificar los genes con el propósito de curar enfermedades me parece muy razonable, es una manera mucho más eficaz de ejercer la medicina a la larga. Pero tratar de producir un hombre mejor me parece extremadamente peligroso, entre otras cosas porque no se puede definir cómo es el hombre mejor, ¿más alto, más rubio, más moreno?

Hace unos años decía que todavía había dos cosas de la evolución pendientes de solucionar: la conversión del cerebro en mente, y el paso del homínido a humano. ¿Hemos progresado en su conocimiento?

Se está avanzando mucho, entendemos ya bastante de cómo se comunican las neuronas. En colaboración con Camilo José Cela Conde, he publicado hace poco un artículo en Procedings of the National Academy of Sciences, sobre cómo funciona el cerebro en los hombres y las mujeres ante la apreciación de la belleza, que ha tenido mucho impacto. Hasta el punto de que los editores de la revista nos han ofrecido publicar el próximo artículo gratis y dándonos toda clase de facilidades, porque en las revistas científicas hay que pagar un importe por página... Esto es un avance pequeñísimo para saber cómo funciona el cerebro. La neurobiología está avanzando a pasos agigantados, pero aún no hemos cruzado esa barrera de saber cómo las señales físicas y químicas se convierten en ideas, de cómo emerge la función de la persona como individuo. Respecto al paso de mono a hombre, ya tenemos, desde 2005, el genoma del chimpancé, y ahora lo están comparando con el humano. Sabemos que las diferencias con el chimpancé de las partes del genoma que codifican las proteínas y las enzimas son del 1,5%, pero todavía no entendemos bien cómo eso se transforma en seres humanos tan diferentes de los chimpancés. Es sólo un 1,5% de diferencia del ADN, pero las disparidades son tremendas.

Casado con una estadounidense de origen checo y con dos hijos varones, Ayala, miembro de la Academia de Ciencias de Estados Unidos y, en su momento, asesor científico del presidente Clinton, reconoce que se ha adaptado bien a su nuevo país. No admite más que una "esquizofrenia trivial", la de tener que cambiar el chip de la lengua cada vez que viene a España, ya que cuando se acostumbra a pensar y soñar en castellano se tiene que volver. "Soy americano y me he adaptado a la vida y cultura americanas, desempeño un papel importante allí, pero sigo siendo culturalmente español. Me eduqué en España y mi educación personal y social es española, así que tengo las dos culturas. Es como los pasaportes, vivo muy bien con los dos pasaportes y muy bien con las dos tradiciones. Tal vez es mi sentido democrático de estar abierto a posibilidades distintas".

¿Cree que con Obama se ha pasado página a la época de oscurantismo científico de Bush?

Totalmente. Obama tiene mucho interés en la ciencia, entiende que produce tecnología y aporta un valor comercial importante. Y ha seleccionado para puestos importantes a científicos extraordinarios, gente con iniciativa; los conozco a casi todos. Ha anunciado que va a aumentar los presupuestos para la ciencia y le ha dedicado ya muchos millones de dólares en el paquete general para estimular la economía. No hay que olvidar que se invierte el 3% del PIB en ciencia y tecnología, pero, desde la II Guerra Mundial, el 50% del desarrollo económico se atribuye a nuevos descubrimientos científicos y tecnológicos.

Es el país de la ciencia más avanzada, pero también del diseño inteligente...

Los integristas son una minoría importante, pero una minoría. El cristianismo conservador no representa más de un 15% de la población. Tienen visibilidad, pero no creo que tengan mucho poder. Y, claro, han tenido un presidente que los apoyaba mucho, que nombró a gente con esas ideas para puestos importantes. Pero si usted pregunta en Estados Unidos cuál es el grupo religioso con más influencia, entre la gente de la universidad, el Gobierno y los negocios, nadie señalará a los cristianos conservadores, sino a los judíos, ésos sí tienen mucha influencia.

Mucha evolución: de dominico a biólogo

Francisco J. Ayala

(Madrid 1934) estudió en Salamanca y se ordenó sacerdote dominico en 1960, pero unos años después abandonó la vida religiosa. Desde 1961 vive en EE UU, donde ha sido profesor de distintas universidades. Es reconocida su aportación del "reloj molecular" al estudio de la evolución, teoría a la que ha dedicado su vida científica, lo que no le impide realizar incursiones en el campo de la filosofía, la bioética y la relación ciencia-religión. En la actualidad es profesor de la Universidad de Irvine (California) y miembro de la Academia de Ciencias de EE UU. Fue asesor científico del presidente Clinton y presidente de la Asociación Americana para el Avance de las Ciencias, que edita 'Science'. En la foto, en su laboratorio en 1988.

Es doctor 'honoris causa' de una quincena de universidades y miembro de numerosas academias de ciencias, entre ellas la de Madrid. Ha publicado más de una docena de libros -el último, Darwin y el diseño inteligente- y unos 500 artículos científicos. Tiene la Medalla Nacional de la Ciencia de EE UU.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 21 de junio de 2009

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