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Reportaje:

Un respeto para el videojuego

El Congreso vota a favor de que el sector reciba las ayudas de industrias culturales como el cine o la música - Apoyo de todos los grupos a la iniciativa del PSOE

El videojuego ya no es sólo cosa de niños. A efectos políticos, ayer adquirió la categoría de industria cultural, comparable al cine, la música o las artes plásticas. Una vieja aspiración de un joven sector, que en su corta trayectoria (comparado con los clásicos citados) se ha sentido menospreciado a pesar de su envidiable pujanza económica y creativa.

En la Comisión de Cultura del Congreso, todos los grupos votaron ayer de forma unánime una iniciativa del PSOE para que los creadores de videojuegos sean reconocidos como "protagonistas de nuestra cultura" y para que las empresas accedan a ayudas para la promoción, financiación e internacionalización de sus productos. Una enmienda del PP, aceptada, afinó más: que el sector del videojuego se incorpore al plan de apoyo a las industrias culturales del Gobierno.

Las empresas podrán optar a las ayudas a promoción y financiación

"Tenemos algunos de los mejores creativos de videojuegos del mundo, pero son las grandes corporaciones de Estados Unidos y Japón las que se aprovechan de su talento, porque son las que tienen la financiación y la distribución", expuso el portavoz socialista, Rafael Simancas.

Hay ejemplos paradigmáticos de creaciones españolas que triunfan por todo el mundo y que en todo el mundo pasan como productos de otras banderas. Tres títulos de Virtual Toys que ya han facturado cinco millones de copias se venden como franceses, a pesar de que nacieron en Torrejón de Ardoz (Madrid). Una excepción fue Commandos, una creación española que ha vendido cinco millones de ejemplares en sus sucesivas versiones. ¿Por qué la marca española desaparece en su viaje al éxito exterior? Ahí va una respuesta sencilla y penosa: "Para empezar a producir un videojuego necesitas un millón de euros. Si no encuentras la financiación en tu país, contratas al que te escucha y apoya, ya sea francés, alemán o británico. Las distribuidoras extranjeras son hábiles y saben que nuestro cuello de botella está en la comercialización y en la distribución, así que a cambio piden la propiedad intelectual", aclara Gilberto Sánchez, secretario general de Desarrollo Español de Videojuegos (DEV), una asociación que aglutina a siete empresas significativas. Una de ellas es FX Interactive, la única española que fabrica y distribuye en el exterior. "Que una pyme madrileña esté exportando a Italia y América Latina es un lujo y no hemos tenido más ayuda que una de I+D al principio", indica Víctor Ruiz, responsable de desarrollo. Lo aprobado ayer le parece un gran paso para reforzar un sector que cuenta de partida con las ventajas del talento y el idioma. Carlos Iglesias, secretario general de la Asociación Española de Distribuidores y Editores de Software de Entretenimiento, dice: "Es justo que por fin dejemos de tener un trato agraviante".

* Este articulo apareció en la edición impresa del Jueves, 26 de marzo de 2009