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Álvarez Junco gana el Nacional de Ensayo con una obra sobre la identidad española

'Mater dolorosa' ahonda en los símbolos y las corrientes del nacionalismo hispánico

'No sabía que lo daban hoy (por ayer)', dice José Álvarez Junco. El historiador, ensayista, investigador de las vías que han llevado a una construcción de la identidad española recibió con sorpresa la noticia de que su obra Mater dolorosa. La idea de España en el siglo XIX (Taurus) había conseguido el Premio Nacional de Ensayo, dotado con 15.025 euros. 'Es un libro que ahonda en un problema todavía no resuelto', asegura. Y lo malo es que las cosas, por donde van, tampoco llevan un camino claro: 'Reacciones como la de la bandera son un mal paso', asegura el autor.

Su casa de Aravaca perdió ayer la paz proverbial de los barrios tranquilos a partir de las 13.30. A los ladridos de sus dos perros hay que añadir que a esa hora sonó el teléfono con la noticia del premio. No paró desde entonces. Álvarez Junco había decidido dedicarse ayer a rematar las obras de su casa y a seguir esa filosofía de vida que dice tener: 'La de Fourier, el socialista utópico de los falansterios. Ésa es mi vocación, una libertad un tanto caótica', asegura este estudioso del siglo XIX y XX, nacido en Viella (Lleida) hace 59 años, que ha sido profesor de Historia de España en la Universidad de Tufts (Boston, EE UU) durante 10 años, antes de incorporarse ahora a la Complutense.

Mater dolorosa es un repaso a ese tema irresoluble y recurrente, el del nacionalismo español. Le ha costado 10 años de trabajo: 'Comenzó cuando preparaba mi obra Alejandro Lerroux y la demagogia populista. Yo me preguntaba cuáles eran las razones por las que un personaje tan charlatán tuviera seguidores capaces de matar por él. No era la lucha de clases, era el nacionalismo el que le hacía pasearse por las Ramblas de Barcelona con una banderita española en la solapa'.

Eso fue el germen. El resultado ha sido un libro en el que se analiza a fondo la formación de la identidad española. ¿Y de un nacionalismo español? 'Por supuesto. Existe, pese a que algunos lo nieguen', afirma Álvarez Junco. Es algo que va cuajando en el siglo XIX. 'Concretamente, hacia 1808, año en que arranca el libro, cuando por primera vez se organiza una respuesta contra Napoleón. Pero antes hay varios factores que influyen en la creación de esta reacción: la monarquía, que unifica distintos reinos dispersos; la religión; la depuración de judíos y musulmanes o la existencia de una cultura poderosa, la del Siglo de Oro'.

Más adelante vendrán los símbolos, los instrumentos que van dando razón a esa identidad: 'La bandera, la escuela, los mitos...'. Y aparecen los grandes teóricos. 'Primero, desde la derecha recalcitrante, Menéndez Pelayo, y después, el más importante, Ramón Menéndez Pidal, en cuya posición se mezclaba su condición de discípulo de Menéndez Pelayo, que estaba suavizada por su pertenencia a la Institución Libre de Enseñanza'.

No fueron muchos, sin embargo, los grandes inspiradores teóricos del nacionalismo español, y ésa ha sido una de sus carencias. 'La división de las dos Españas se nota', dice Álvarez Junco. 'Y han existido siempre dos caminos, el racional, de Menéndez Pidal, y el violento, que Franco llevó a sus últimas consecuencias'. La generación del 98, en ese sentido, no contribuyó a que se perfilara un movimiento dinámico. 'Su pesimismo no valía, era un sentimiento crítico, de lamento, el 'me duele España'.

Los gestos propios de todo nacionalismo siguen patentes. En unos, como signo de resistencia; en otros, como una losa. 'Los homenajes a la bandera son un mal paso. Por ahí se llegó a la tragedia, cosa que no creo que se repita, pero es la reacción de sacar pecho ante propuestas como la de Ibarretxe', afirma. Sin embargo, Álvarez Junco cree que el nacionalismo español tiene mejor encaje que otros a la hora de tratar sus mitos: 'Cuando vas por ahí destruyendo símbolos, diciendo que ni sabemos si el Cid existió o que no está claro que el apóstol Santiago pisara España, muchos se sienten aliviados. No ocurre lo mismo cuando haces esas afirmaciones de personajes del nacionalismo vasco o catalán'. Por otro lado, hoy, el nacionalismo encuentra manifestaciones diferentes: 'Desde El Corte Inglés hasta Manolo el del Bombo, con la selección española, son los símbolos actuales de la identidad española'.

El caso es que ayer, un jurado presidido por el director general del Libro, Fernando de Lanzas, y formado por Ángel González García (galardonado el año pasado), Emilio Lledó, Ramiro Fonte, Henrike Knör, Josep M. Terricabras, Antonio Hernández, Juan Manuel González Gómez, Enrique Andrés Ruiz, Carlos García Gual, Miguel Boyer y Jorge Urrutia, celebraron el rigor del libro y lo premiaron.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 17 de octubre de 2002