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martes, 14 de septiembre de 1999

Pedro Juan Gutiérrez retrata la Cuba sórdida en una novela

I. OBIOLS Barcelona 14 SEP 1999
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Pedro Juan Gutiérrez (Matanzas, 1950) dice que no ha tenido que hacer nada más que mirar por la ventana y hablar con los moradores de las calles de su ciudad para escribir, "vertiginosa y compulsivamente", El Rey de La Habana, una tragedia en la Cuba contemporánea. Todos los personajes y los escenarios son reales, historias que han ido percutiendo en el subconsciente del autor hasta convertirse en una novela. El libro, publicado por Anagrama, no se ha distribuido en su país.El Rey de La Habana cuenta las sórdidas vicisitudes de Reynaldo (Rey), un muchacho que, en las primeras páginas, pierde a su madre, su hermano y su abuela en menos de dos minutos. A partir de esa escena, en la que se combinan un homicidio, un suicidio y una muerte natural, Rey pasará por un reformatorio y por los cuchitriles más sucios y pestilentes de La Habana. Robará, pedirá limosna, participará en un espectáculo porno y exprimirá a unas cuantas mujeres, incluido un travestido, todos tan pobres como él. Una historia que retrata al "habanero-habanero, un tipo duro que te robará en cuanto pueda", cuenta el escritor. Su destino es trágico. Gutiérrez se pone lacónico y concluye: "No hay más remedio". Al final, las existencias anónimas de los personajes se quedarán en el olvido.

 
 

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