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12 escultores plantean la idea de la casa como metáfora individual y política

Artistas contemporáneos relacionan la escultura y la arquitectura en una exposición

La casa de Adán y la cabaña primitiva son los orígenes de la exposición La casa, su idea en ejemplos de la escultura reciente, abierta ayer en la sala Plaza de España de a Comunidad de Madrid (plaza de España, 8). Doce artistas de diversos países y tendencias muestran su idea de la casa, en un conjunto de metáforas individuales y políticas. El crítico de arte Juan Antonio Álvarez Reyes, como comisario, ha reunido piezas significativas de escultores que desde los años setenta hablan a través de piezas construidas de su propio hábitat y en relación con lo colectivo.

El antiguo almacén de la Real Compañía Asturiana de Minas, convertido en sala de exposiciones de la Comunidad de Madrid, contiene durante dos meses las casas diseñadas y construidas por 12 escultores. La relación casa escultura se desarrolla como metáfora artística en el arte más reciente, según Juan Antonio Álvarez Reyes, con 11 obras poéticas y alegóricas sobre el mundo actual, y en este sentido son propuestas políticas".En la exposición participan los españoles Juan Navarro Baldeweg (Santander, 1939), Eva Lootz (Viena, 1940), Florentino Díaz (Fresnedoso de Ibor, Cáceres, 1954), Manuel Saiz (Logroño, 1961), Isidro Blasco (Madrid, 1962), Pello Irazu (San Sebastián, 1963) y Dicky Rekalde (Pamplona, 1963), junto al estadounidense Jöel Shapiro (Nueva York, 1941), la venezolana Elba Damast (Pedernales, 1944), el noruego Per Barclay (Oslo, 1955), el portugués Pedro Cabrita Reis (Lisboa, 1956) y la francesa Catherine Harang (Chalonnes-sur-Loire, 1970).

La escultura preocupada por la forma y la idea de la casa puede ayudamos a comprender estructuras básicas que hoy, ya definitivamente, parecen estar caducas. Trabajando sobre las ideas de la casa, estas propuestas intentan reflexionar, casi siempre mediante metáforas, sobre el mundo que los hombres se han construido desde que fueron expulsados del paraíso, desde que los hombres son hombres, desde que vivimos la vida". Es el planteamiento teórico del comisario, Álvarez Reyes, que aparece en el catálogo junto a otros textos de Angel González García, Simón Marchán y Vicente Verdú.

Jöel Shapiro y Juan Navarro Baldeweg son los escultores que abren la exposición con piezas de los años setenta. "Son los precedentes históricos, en un momento en que se cuestiona la primacía de la razón y el proyecto ilustrado está agotado", declara el comisario. Las formas minimalistas aparecen con tejados. A su lado, una enorme construcción de madera que Isidro Blasco titula, Y cuando desperté todavía se podía ver el cielo azul a través del techo entra en el campo de la arquitectura deconstructivista, incluido un paseo en su interior.

Si Navarro Baldeweg piensa en la casa de la lluvia, Per Barclay cuestiona la casa como refugio, y en el interior de las paredes de cristal chorrea el agua. Eva Lootz, según el comisario, resalta la inestabilidad de nuestros cimientos, al plantar sus casas sobre balancines o tablas de plomo. Pedro Cabrita Reís ha colocado su casa de la pasión y del pensamiento, a través de un recorrido entre el cubo y el cilindro.

Hábitat primitivo

La casa-prisión es la que ha realizado en el mismo espacio la artista Elba Damast, con madera, tela metálica, pintura y varios objetos, con entrada y salida para el visitante en un hábitat primitivo. Boca abajo, con el tejado como base, son las de Manuel Saiz, en ladrillo, y de Pello Irazu, de madera, como dos maneras de desencajar el cubo arquitectónico.En la parte superior de la sala, además de la casa de Pello Irazu, se han colocado las maderas sobre pared de Florentino Díaz, a partir de cajas de frutas con sus letras y símbolos de colores, dos trabajos de Dicky Rekalde, con el contenedor vivienda para inmigrantes y una celda para crecer dentro, y las construcciones de Catherine Harang, abiertas a la intemperie, sin techo o sin suelo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 30 de enero de 1997