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Indiferencia en Brasil ante el referéndum, sobre la restauracion monarquía

El plebiscito que el próximo miércoles 21 decidirá en Brasil entre la monarquía o la república y sobre el sistema parlamentario o presidencialista ha degenerado en un acto ritual y sin sentido que se celebrará en medio de la apatía e indiferencia de más de 90 millones de votantes. Las últimas encuestas registran que casi dos tercios del electorado están poco o nada interesados en acudir a las urnas el miércoles.

Todo indica que, salvo una chirigota de última hora, las cosas seguirán como hasta ahora y Brasil conservará la forma republicana del Estado con un Gobierno presidencialista.

La última encuesta del Instituto Brasileño de Opinión Pública (Ibope), difundida la noche del viernes, señala que sólo el 14% votará por la monarquía, el 64% lo hará por la república y el 22% emitirá voto en blanco o nulo. Según el Ibope, tampoco el parlamentarismo tiene muchas posibilidades, sólo un 20% de votos; mientras que el 54% se inclinan por mantener el presidencialismo y un 26% votará nulo o en blanco sobre la segunda opción.

La actual Constitución de Brasil, aprobada en septiembre de 1988 por abrumadora mayoría, estableció la celebración de un plebiscito para definir "la forma (monarquía o república) y el sistema de Gobierno (parlamentarismo o presidencialismo) que deben entrar en vigor en el país".

Para incrementar la confusión de un electorado con un bajo nivel cultural en su mayoría, la papeleta de voto parece diseñada por alguien deseoso de hacer befa y escarnio del plebiscito. En teoría resulta posible elegir una monarquía presidencialista, que daría como resultado un régimen digno de entrar en los anales de la antropología política.

Los monárquicos han conseguido con el plebiscito una reparación histórica con un siglo de retraso. Cuando cayó el emperador Pedro II se prometió un plebiscito que jamás se celebró.

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