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viernes, 12 de octubre de 1990
EL CASTELLANO REPITE PREMIO NOBEL

Octavio Paz, Nobel de Literatura

El poeta y ensayista mexicano declara en Nueva York que el premio le obligará "a seguir escribiendo"

El poeta y ensayista mexicano Octavio Paz, de 76 años, recibió ayer el Premio Nobel de Literatura 1990, según anunció la Academia Sueca, por una apasionada obra literaria de amplios horizontes, moldeada por una inteligencia sensual y un humanismo íntegro". El autor de El laberinto de la soledad declaró ayer en Nueva York que se sentía feliz al recibir esta distinción, pero que su mejor premio ha sido "tener lectores". Añadió que el recibirla no le cambiará, sino que le anima a seguir escribiendo. Este Nobel es el segundo consecutivo de la literatura en lengua castellana y el primero que consigue un mexicano. El pasado año, el premiado fue el español Camilo José Cela.

Octavio Paz, a quien el premio reportará 700.000 dólares (67 millones de pesetas) y asegurará su inmortalidad literaria, se hallaba en Nueva York preparando una conferencia para las Naciones Unidas.El poeta y ensayista declaró que estaba "sorprendido" por el premio y reconoció que la noticia le había agradado especialmente porque "otros años estaba más pendiente del premio". Paz hizo estas declaraciones en la puerta de su habitación del hotel Drake, situado en pleno centro de Nueva York, mientras decenas de periodistas trataban de penetrar, a las 18.30, hora peninsular, en la suite número 1605.

Previamente, el poeta contestó, en una de las salas principales del hotel, a las preguntas de un centenar de periodistas representantes de medios de comunicación de todo el mundo. Paz, que contestó en castellano, inglés y francés, dijo que el premio no le cambiará y que la literatura, escribir, continúa siendo su "gran entretenimiento". "El Nobel no me cambiará, y me obligará a seguir escribiendo", añadió Paz. Acerca de la mayor popularidad que pueda tener a partir de ahora, dijo: "La fama es peligrosa y hay que luchar contra ella con ironía".

El escritor afirmó que está "muy agradecido al comité del Nobel", y aceptó que si bien la literatura rusa y anglosajona dominaron la última parte del siglo XIX y primera del siglo XX, "ahora le ha tocado el turno a la hispanoamericana".

El nuevo Nobel de Literatura se declaró "un demócrata", y, en el momento más importante de su carrera literaria, recordó "a los poetas que han muerto víctimas del totalitarismo", entre los que citó a Federico García Lorca.

La presencia de Paz en Nueva York se justifica con la conferencia que por encargo de Naciones Unidas debe pronunciar la próxima semana en el Metropolitan Museum, donde actualmente se expone una muestra de arte mexicano.

"El premio es importante para mí y para las literaturas mexicana e hispanoamericana", dijo el autor de El laberinto de la soledad, su obra más celebrada.

Sueños y pesadillas

El poeta mexicano, que llegó a definirse como "un izquierdista desilusionado", opina que "el sueño de la izquierda no debe persistir mientras genere pesadillas en lugar de sueños", dijo. "Mi gran satisfacción ha sido tener lectores, porque ese es el mejor premio para un escritor" añadió el poeta, reconociendo sin embargo, que "el Nobel es muy importante".Una de las grandes virtudes de su obra, la unión entre culturas, "es algo muy importante para mí", declaró. Por su cuerpo corre sangre andaluza, por parte de madre, y mestiza, ya que su padre era hijo de una india y de un español. Paz considera que los escritores deben ser "una especie de puente entre culturas".

Sobre la influencia hispana en el mundo anglosajón norteamericano, Paz explicó que "hay una hibridación importante, lo que consideró básico para la fertilización de las culturas; los españoles no serían importantes sin los romanos o los árabes, y lo mismo ocurre con la cultura anglosajona y los hispanos. De ahí que no sea importante que en Estados Unidos tengan o no en cuenta la cultura hispana, porque ya están en contacto con ella y se están empapando de ella como nosotros de la suya".

Su primera reacción fue calificar la noticia como "una gran sorpresa, una gran alegría, y una profunda emoción; no me lo esperaba". Un periodista sueco fue el primero en comunicarle telefónicamente la noticia. "Tenía que llamarme hoy", dijo Paz, "porque dentro de unos días estrenan en Suecia una obra mía". El nuevo premio Nobel participará en Nueva York en la inauguración de la exposición oficial mexicana México, esplendor de 30 siglos.

Buena parte de la obra de Octavio Paz está dedicada a la reflexión sobre la identidad mexicana: en ese sentido es determinante su ensayo El laberinto de la soledad. "La historia de México es incomprensible sin España", dijo ayer. "Si los españoles quieren conocer lo que es México, deben leer literatura hispanoamericana, y me atrevo a sugerir que también El laberinto de la soledad".

La opción política del liberalismo ha sido abanderada desde hace años por Paz. "El mundo camina hacia la libertad", dice el escritor. "La libertad hay que conquistarla cada día, pero hay peligros enormes en su contra: ahí está el renacimiento de los nacionalismos y el de los fanatismos religiosos". La fascinación temprana de Paz por el socialismo y su compromiso personal con esa idea terminó cuando, como declaró ayer, se dio cuenta de "las restricciones políticas y culturales que existían en la Unión Soviética y Cuba".

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