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Octavio Paz: "Una obra más delgada resiste mejor"

El premio Cervantes, que llega hoy a España, termina su largo silencio poético

Octavio Paz, uno de los grandes poetas en lengua castellana y uno de los más lúcidos ensayistas vivos, llega hoy a España para participar en dos encuentros literarios. El premio Cervantes de Literatura de 1981 viene a intervenir en el curso sobre Romanticismo y literatura contemporánea que dirige a partir de mañana en la universidad Internacional Menéndez Pelayo de Santander el profesor Francisco Rico. Paz abrirá el lunes los cursos de otoño de la mencionada universidad en Sevilla. En los Reales Alcázares sevillanos el poeta leerá parte de su obra poética. Antes de volar a España, el autor de El laberinto de la soledad, Corriente alterna y Puertas al campo reveló que el próximo año romperá su silencio poético de 10 años. "Una obra más delgada resiste mejor", declara en esta entrevista.

ENRIQUE MULLER, El poeta y ensayista mexicano Octavio Paz, de 72 años, vuelve a reincidir después de 10 años de silencio editorial, en lo que a poesía se refiere. El próximo año será publicado un libro, "ni muy delgado, ni muy grueso", de poemas, en cuya revisión trabaja actualmente el poeta. Uno de esos poemas se publica en esta página. "He procurado hasta donde he podido ponerle un dique a la fecundia", dijo Octavio Paz a EL PAÍS durante una entrevista en vísperas de su viaje a España. "Mi libro no tiene plan, pero sí unidad y variedad".

Paz, que cree que las obras más delgadas tienen más posibilidades de resistir el paso del tiempo, llega hoy a Madrid para vivir una intensa semana de actividad literaria. Se iniciará el jueves día 4 de septiembre, en el Palacio de la Magdalena de Santander. Allí el autor de El mono gramático, director de la revista literaria Vuelta, premio Cervantes de Literatura y autor de algunos de los análisis más profundos de la historia de la literatura de este siglo en lengua castellana participará en el seminario sobre Romanticismo y literatura, que dirige en la universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) el profesor Francisco Rico, con una conferencia sobre Romanticismo y modernidad. Posteriormente, el 8 de septiembre, Octavio Paz inaugurará, con una lectura poética de su propia obra, los cursos de otoño de la UIMP en Sevilla.

El silencio

El silencio poético de Paz, aunque nunca ha dejado de incluir en conferencias, ensayos y revistas algún poerna, es significativo, porque ha querido con ello ser consecuente con lo que siempre ha sostenido. "Una obra más delgada resiste mejor", dice Paz. "No se puede hacer poesía todo el día, porque se convierte en religión y el peligro es volverse beato".

En su nuevo libro, producto de los sueños y pesadillas del mexicano, y que ha navegado por las tranquilas aguas del ensayo y caminado por los tormentosos senderos de la crítica política, Octavio Paz ha querido reunir lo más íntimo que ha recolectado en los últimos 10 años. "Es muy difícil escribir poesía", dice el poeta, "por eso estos 10 años de silencios".

Su nuevo libro, que será publicado simultáneamente en España y México, ya tiene un título, pero el poeta lo guarda bajo siete llaves. La superstición le impide confesar el nombre que le dará a su nuevo libro. "Trae mala suerte", dice sonriendo Octavio Paz.

Resulta curioso pensar, que un poeta como Octavio Paz, para luien la poesía es como la respiración -"vivo de ella", dice-, haya esperado una década para decidirse a publicar un nuevo libro. Sin embargo, en estos 10 años su travesía por el mundo lo ha mantenilo ocupado lo suficiente como un ensayista de primer orden y crítico político que goza de igual número de admiradores que de enemigos.

Un pasatiempo -¿o es una dedicación de tiempo completo?- para el poeta es la revista Vuelta que él dirige. En 1971, Octavio Paz fundó la revista Plural, un suplemento literario del periódico Excelsior. "En esa época me encontré con la vulgata marxista que se había convertido en un obstáculo para pensar", cuenta el poeta. "Con Plural quise destruir la unanimidad".

Democracia

En 1976, bajo presiones políticas, el director de Excelsior tuvo que abandonar su puesto y, con él, también se marchó Octavio Paz. Y en ese año, decidió fundar la revista Vuelta, para promover y defender un sistema que goza de buena salud en Europa occidental, pero que en México todavía es un embrión: la democracia.

La revista, según Paz, ha sido un "foco de democracia" en México, pero también ha criticado con pasión el llamado socialismo real. En su lucha por la democracia en México -"hay que conquistarla, porque el Gobierno la evita"- Octavio Paz recientemente firmó un documento con otros 20 intelectuales, la mayoría de ellos de izquierda, en el cual se criticaba la acción del Gobierno en unas elecciones recientes y pedían anular el proceso.

"Fue un gran paso", dice Paz. "A pesar de que los escritores tenemos que estar solos, nada nos impide que nos unamos para cierto tipo de causas".

Con este mismo argumento, Octavio Paz defiende al escritor peruano Mario Vargas Llosa, envuelto en una polémica reciente con el alemán Günter Grass. "La discusión es la prueba del equívoco continuo entre los intelectuales europeos y nosotros", dice Octavio Paz. "Ellos aprueban y exaltan regímenes en América Latina que no tolerarían en sus respectivos países. En 1950 fue Sartre, en 1986 es Grass". Grass sostenía en aquella discusión que Vargas Llosa debía pedir disculpas a Gabriel García Márquez por haberle reprochado a éste su adhesión aparen-, temente incondicional al régimen cubano. Vargas Llosa replicó que los intelectuales europeos usaban un sistema de comprensión diferente para lo que ocurría en este continente y lo que pasaba en países como los latinoamericanos. Según Vargas Llosa, "nuestros intelectuales siguen practicando la hemiplejia moral que consiste en condenar las iniquidades de las dictaduras militares ( ... ) y en guardar ominoso silencio cuando quienes cometen los abusos son regímenes socialistas".

Según Paz, el origen del problema es la falta de información de los intelectuales de izquierda en Europa. "Ellos siempre apostaron los regímenes que finalmente se volvieron tiranías", agrega Paz.

¿Será ésta la razón por la cual el poeta se ha vuelto un ferviente defensor de lo que él ha llamado el sistema menos malo, la democracia? Para el poeta, la democracia no es la respuesta a los problemas del mundo, es apenas un sistema que ayuda a convivir, pero también un buen medio para criticar a los poderosos. "Sin embargo", advierte Octavio Paz, "en el pensamiento contemporáneo hay grandes ausencias y la principal de ellas es la falta de un pensamiento político".

Es por ello, quizá, que el poeta evita en sus lecturas lo que él llama estudios de política. Tampoco muestra especial cariño por los libros de psicología y sociología. "Pero sigo leyendo con pasión poesía e historia antigua, la que me ayuda a comprender el mundo actual", dice Paz.

Uno de los mundos del poeta sigue siendo la literatura, y en este diricil terreno Octavio Paz muestra una especial debilidad por la llamada literatura de lengua española y su corriente latinoamericana.

El principal aporte de Latinoamérica, según Paz, es haber dado a la lengua española el descubrimiento de un mundo nuevo, el mundo americano. "Hemos descubierto América, pero también hemos inventado un nuevo lenguaje", agrega.

Octavio Paz ha sostenido que en el siglo XIX surgieron dos grandes literaturas: la rusa y la norteamericana, pero en el siglo XX nació la latinoamericana. "Poetas como Darío, Huidobro y Borges le han recordado a España su universalidad", dice Paz, "porque ellos tienen una visión europea desde América. La otra novedad es el descubrimiento de América hecha por Neruda, Velarde y Vallejo".

A los 72 años, Octavio Paz sigue pensando que el escritor es un ser solitario, enfrentado a sus miedos y fantasmas, pero que no escribe ni para sí mismo ni tampoco para la multitud. Su público es y seguirá siendo el lector, ese desconocido ingrato.

Mandarín

Como escritor, a Octavio Paz lo han bautizado irónicamente como mandarín. El poeta dice que habría preferido ser "iluminado" pero el destino no lo favoreció con esa bendición. "Corno escritor también me habría gustado ser payaso o torero", dice sonriente el poeta, pero tampoco tuvo suerte.

Octavio Paz se siente comprometido con una profesión de fe y que no es otra que practicar el examen de conciencia, según Paz "el arte más dificil y el más urgente. Aprender a dudar es aprender a pensar", ha dicho Octavio Paz.

El poeta y ensayista mexicano Octavio Paz declaró, con motivo de la concesión del Premio Cervantes de Literatura 1981, concedido por el Ministerio de Cultura y dotado entonces con 10 millones de pesetas: "He tratado de introducir en México y en América Latina el pensamiento crítico. Hay que reintroducir en nuestra cultura la discusión filosófica, el debate".

Nacido en la ciudad de México el 31 de marzo de 1914, Paz acumuló una amplia formación universitaria que canalizó hacia el ejercicio de la diplomacia y trabajó en diversas embajadas: Japón, Francia y la India. Fue precisamente en este país, en 1968, cuando tomó la determinación de abandonar su actividad profesíonal para dedicarse a lo que él llama política marginal y en señal de protesta por la matanza de estudiantes en Tlatelolco.

La obra de Paz tiene tres vertientes básicas: la poesía, el ensayo humanístico y la crítica literaria, que casi siempre suele situar en un contexto histórico. Según el escritor, "mi pasión es la poesía y mi ocupación es la literatura", pasión que convierte en "una tentativa de asimilar ciertas formas de la poesía precolombina", ocupación que le ha hecho publicar ensayos como El laberinto de la soledad (1950), El arco y la lira (1956), Las peras del olmo (1957), Puertas al campo (1966), Corriente alterna (1967), Los hijos del limo (1974), El ogro filantrópico (1974), El mono gramático (19 74), así como No pasarán y 1936, estas últimas dedicadas a la guerra civil española.

En poesía, Libertad bajo palabra (1958), Salamandra (1962), Ladera Este (1969) y Vuelta (1976) constituyen hoy el volumen completo de sus Poemas (1935-1979), editado por Seix Barral.

A veces la poesía es

El vértigo de los cuerpos y el vértigo de la dicha y el vértigo de la muerte; /el paseo con los ojos cerrados al borde del despeñadero;/ la risa que incendia los preceptos y los santos mandamientos;/ el descenso de las palabras paracaídas sobre los arenales de la página;/ la desesperación que se embarca en un barco de papel y atraviesa,/ durante cuarenta noches y cuarenta días, el doble océano de la angustia nocturna y la angustia diurna;/ la idolatría al yo y el odio al yo y la anulación del yo;/ la recolección de los pronombres acabados de cortar en el jardín de Epicuro y en el de Netzahualcoyotl;/ las migraciones de miriadas de verbos, alas y garras, semillas y manos;/ los sustantivos óseos y llenos de raíces, plantados en las ondulaciones del lenguaje;/ el amor a lo nunca visto y el amor a lo nunca oído y el amor a lo nunca dicho:/ el amor al amor.Del libro de Octavio Paz que será publicado a comienzos de 1987.

* Este articulo apareció en la edición impresa del Domingo, 31 de agosto de 1986

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