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sábado, 15 de diciembre de 1984
LA MUERTE DEL AUTOR DE 'LA DESTRUCCIÓN O EL AMOR'

Vicente Aleixandre será enterrado hoy en el cemneterio de la Almudena

El poeta Vicente Aleixandre, uno de los máximos representantes de la generación del 27, será enterrado hoy a las 11.30 en el cementerio de la Almudena, de Madrid, tras recibir ayer múltiples testimonios de homenaje de amigos en su casa, donde su cuerpo estuvo expuesto. La madrugada de la muerte, los íntimos acompañaron al difunto. El certificado médico de que el poeta ya no estaba -el certificado de la clase 3, serie B, número 0049895- se encontraba en una mesa bajo la lupa que, ya casi ciego, utilizaba para leer.

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Pintada por Ulbricht, la imagen del poeta preside con serenidad el vestíbulo de su casa de Velintonia, donde hay muchos retratos; de Aleixandre y de parientes de otras épocas, que la remontan más allá de 1927, fecha fronteriza a partir de la cual se convirtió en refugio de poetas.El cuerpo -disminuido por la muerte y sereno-, reposaba ayer entre rosas y claveles blancos en el salón de la casa. Las visitas, frecuentes pero apenas de un amigo o dos cada vez, acudían en vida a verle al despacho, donde Aleixandre les recibía de espaldas a luz sentado en una cómoda y austera silla de brazo de estilo inglés.

Ayer por la mañana acudieron sus compañeros en la Academia Pedro Laín Entralgo y José García Nieto; y su amiga Carmen Conde, que durante un tiempo alquiló el segundo piso de Velintonia, un chalé alegre, antiguo y amarillo que apenas abre ventanas en la fachada. Dámaso Alonso se dirigió a Gerardo Diego, compañero de generación: "Ahora sólo quedamos nosotros". Gerardo Diego hizo un bello panegírico: "Como poeta contribuyó a que todos los poetas fuéramos amigos. Concha Zardoya lloraba.

Por lo menos tres relojes de pared y un barómetro dan cuenta del tiempo. Un timbre escandaloso avisa de la llegada de los amigos -ayer quisieron verle estudiantes y escolares-, y el teléfono, se encuentra en la pared, como si al dueño de la casa no le hubieran gustado las conversaciones distantes.

En el silencioso respeto del velatorio, presidido por un Cristo románico, resonaban de cuando en cuando las explicaciones en voz muy alta que se daban a Conchita, la hermana que lo acompañó toda la vida, desconsolada y sencilla. La señora felicitó a una joven amiga que tendrá su primer hijo dentro de un mes. A media tarde los amigos explicaron a Conchita que se esperaba la condolencia de los Reyes. "Apenadísimos triste noticia muerte del maestro -dice el telegrama real-, les enviamos nuestro recuerdo más cariñoso". En el suyo, Felipe González se duele por "la desaparición de uno de los más grandes poetas españoles". Salvador Espriu declaró en Barcelona que "Aleixandre fue el poeta más importante de su generación".

Camilo José Cela llegó por la tarde. Miró el cuerpo expuesto, cogió la mano de Conchita: se inclinó hacia ella con ternura y se marchó. No había dicho una palabra, en su mirada llevaba. el sentimiento. Poco después Regaron dos coronas de flores: "de tus primos", "de tu hermana".

Carlos Bousoño apenas se permitió un momento de debilidad cuando, sentado donde solía hacerlo Aleixandre, leyó en el silencio del despacho su último artículo sobre el poeta. Se le quebró la voz en un punto, terminó de leer y continuó ayudando en la dura tarea de organizar el después.

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