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Crítica:

Por fin, "Señas de identidad," de Juan Goytisolo

La recuperación de las señas de identidad no se hace impunemente. Juan Goytisolo, al buscar las de Alvaro y con las de este personaje las de sí mismo y en parte las de todos, las colectivas, ha sufrido un castigo administrativo que ha durado diez años. En efecto Señas de identidad no ha podido circular libremente en nuestro país durante estos años. Tampoco han podido entrar en el mercado del libro las otras dos obras que completan el último ciclo narrativo del escritor: Reivindicación del conde don Julián y Juan sin Tierra.Este castigo administrativo sobre el novelista más polémico de la postguerra se ha hecho en detrimento no sólo del conocimiento de la mejor novela de Goytisolo (esto es, su análisis más lúcido de la realidad española), sino del común de los lectores ya que les ha privado de una meditación sobre España, de una reflexión sobre nuestra historia más reciente. Hay que decir que los lectores más preocupados siempre consiguieron el libro en las trastiendas o en las bilbiotecas amigas.

Señas de identidad

de Juan Goytisolo. (2.ª edición)Barcelona. Editorial Seix BarraL 1976

Al mismo tiempo este castido ha impedido conocer al Goytisolo más maduro, sin cuya lectura no es posible valorar correctamente el último camino de la narrativa española.

Señas de identidad es la primera novela con la que su autor se reconcilia consigo mismo. De toda su obra anterior, sólo Campos de Níjar se salva de una dura autocrítica: «Si juzgamos mi literatura... como análisis moral de la realidad española, creo que la validez de lo que llevo escrito empieza a partir de Campos de Níjar, en donde he tomado posición, me he enfrentado a un problema y lo analizo desde mi propio punto de vista». En efecto, la introducción del punto de vista del novelista significa algo más que una revolución formal en la narrativa de Goytisolo. La ruptura formal que significa Señas de identidad no es un mero capricho innovador -que a muchos gratificaría por sí solo-, sino de una nueva postura ante la realidad ante la que se estrella antes por el empleo de unas técnicas novelísticas ineficaces

Renovación

¿Qué es lo que había ocurrido en España y qué les ocurría a los novelistas y a Goytisolo en particular para que éstos necesitaran la renovación de las técnicas narrativas como vía de conocimiento de la realidad?Se ha dicho que la revolución formal de la novela española de la postguerra comienza con Tiempo de silencio, de Martín Santos. Lo que comienza con Tiempo de silencio es sobre todo la aplicación de una sabiduria narrativa en un país en el que el novelista se había dedicado a escribir como Dios le daba a entender (la incomunicación literaria había sido grande), y a veces conseguía resultados muy positivos (Cela, Delibes...) o se había adscrito a la fórmula, tentadora, de un realismo de denuncia. Unos caían en la tentación behaviorista. Otros practicaban un realismo tan simple que en muchas ocasiones no llegaba a ser realismo. Tiempo de silencio sacó de este sueño a la narrativa española.

Pero la cuestión de fiondo (si no queremos caer en la crencia de una autonomía de las formas literaria) estaba la realidad española había evolucionado de tal forma que había cogido en mantillas a unos novelistas desprovistos de la libertad suficiente y de la suficiente información literaria. Ante la nueva realidad (el proceso de urbanización, la incorporación de una sensibilidad desarrollista, el fenómeno del turismo...) no bastaba ya ni la buena voluntad del escritor, ni la actitud maniquea o sencillamente simple. Con Señas de identidad Juan Goytisolo intenta responder a esa realidad complejizada, es decir, sale del sueño políco y narrativo en que había estado. Cuando Goytisolo dice que introduce el punto de vista suyo, está diciendo que tiene que reinventar la escritura. Y a ello va con un oficio de novelista, una información literaria ya suficiente y, por supuesto, una ausencia de inhibiciones imposible en el interior del país.

Repaso

A partir del repaso del álbum familiar comienza la introspección de Alvaro -fotógrafo de una agencia francesa-, la reconstrucción de una familia de la burguesía, la guerra civil, los años de universidad, la huelga de Barcelona del 51, la clandestinidad, el exilio (las antológicas páginas en las que se describen los estratos del exilio en París), el cuestionamiento del propio trabajo creador... Con el empleo de una técnica sin dogmas, adaptada a las exigencias expresivas ya se trate del tiempo novelado, de la o del espacio, intenta asumir de un modo totalizante la realidad: la de nuestra historia más reciente gravitando sobre un profesional intelectual. Así consigue lo que ha descrito Curutchet (1), que ha refrendado, el propio Goytisolo: «La naturaleza del estilo viene definido por ese contrapunto dialéctico que se establece entre el impulso disociador de la forma y el impulso creador de la conciencia».En Reivindicación del conde don Julián y en Juan sin Tierra la disolución de los elementos formales progresará hasta el punto en que quedará privilegiada la conciencia como soporte de la escritura y no poral. La crítica de estas obras nos llevaría a un desacuerdo sobre la interpretación de Goytisolo sobre buena parte de nuestra realidad histórica. Bástenos citar el estudio de Blanco Aguinaga sobre el tema y reafirmarnos, por tanto, en que es en Señas de identidad donde Goytisolo se muestra más lúcido y más eficaz crítico.

(1) «Cuatro ensayos sobre la nueva novela española», Juan Carlos Curutchet. Alfa, Montevideo.

(2) «De mitólogos y novelistas», Carlos Blanco Aquinaga. Turner, 1975, Madrid.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 13 de junio de 1976