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‘Traitors España’ pone a jugar al cluedo a deportistas, actores y Cristina Cifuentes

HBO Max estrena este viernes su primer ‘reality’ español, un juego de estrategia en el que las mentiras y las alianzas son clave

Un momento del primer episodio de 'Traitors España'.Foto: Luis Miguel González

¿Quién es traidor y quién es fiel? ¿En quién se puede confiar y quién te puede dar una puñalada por la espalda? El género de los realities de encierro y convivencia busca cómo reinventarse para mantenerse vivo. Traitors España, cuyos ocho capítulos estrena este viernes HBO Max, es uno de esos formatos que prueba que no todo estaba inventado en la televisión. Hay nombres más o menos conocidos entre sus participantes, hay encierro, hay convivencia. Pero las normas del juego, nunca mejor dicho, han cambiado. Porque estos 18 concursantes participan en un reto psicológico en el que tendrán que medir en quién pueden confiar y en quién no mientras forjan alianzas para sobrevivir a los ocho días de encierro en un castillo.

La idea del formato, de origen holandés y que ha sido galardonado con el premio Rose D’Or al mejor reality y programa factual de 2022, es sencilla. Los participantes reciben un rol al principio del juego y se reparten entre traidores y fieles. Los traidores se reúnen cada noche para decidir qué inocente eliminarán y no bajará a desayunar al día siguiente. Los fieles también tienen opción de quitarse de encima traidores si detectan quién está mostrando una doble cara. El juego de traiciones y alianzas está servido, con el espectador como invitado de lujo de todo el espectáculo de dobles caras.

La productora Gestmusic se fijó en el formato original, estrenado en 2021 en el canal holandés RTL4, y lo estudió a fondo. Para ello, la directora Nia Sanjuán viajó a Holanda a presenciar la preparación de la segunda edición. “Nos atrapó que no es una cosa distinta, pero te sitúa como espectador en un punto muy diferente porque tienes toda la información y sufres por el traidor que están a punto de pillar y por el pobre fiel que se van a cargar”, explica el productor Tinet Rubira. “Y luego vimos que todo el mundo había jugado a esto, en los campamentos se juega a Los hombres lobo de Castronegro, los gamers han jugado al Among Us y es una idea que todo el mundo tiene en la cabeza, muy fácil de explicar”, continúa el productor.

Los concursantes de 'Traitors España', al llegar al castillo de Sigüenza.
Los concursantes de 'Traitors España', al llegar al castillo de Sigüenza.Luis Miguel Gonzalez

Entre los 18 participantes hay mucho actor (Abril Zamora, Fernando Guillén Cuervo, Rubén Ochandiano, Adrián Pino, Anna Allen, Sandra Escacena…), mucho deportista (Ray Zapata, Joana Pastrana, Jaime Nava, Jaime Astrain, Blanca Manchón…) e incluso algún político, como Cristina Cifuentes. “Buscábamos gente acostumbrada a la presión. Un deportista de élite convive con la competitividad y la concentración. También gente que pudiera tener doble cara, un actor está acostumbrado a meterse en la piel de alguien y no sabes si están dentro de personaje o no. Y también gente que en algún momento ha utilizado la mentira o medias verdades para defenderse”, dice Rubira sobre los concursantes. “Les dimos muy poca información. Fue difícil encontrar a gente que, en un acto de fe, se apuntaran a un reality sin saber qué se iban a encontrar ni quiénes eran los otros jugadores. Queríamos que fueran jugones y carismáticos”, añade Sanjuán.

Para jugón, el actor Sergio Peris-Mencheta, que ejerce de narrador del juego. Su nombre no estaba en la lista inicial, ni como concursante ni como presentador. Pero cuando empezaron a contactar con actores en el proceso de casting, a los productores les repetían una pregunta: “¿no habéis llamado a Sergio?”. “Resulta que en Madrid son famosas sus partidas a Los lobos en las que él hace de organizador y conductor, y ha organizado partidas en Los Ángeles con grandes nombres del cine de Hollywood. El casting del presentador nos lo hizo el propio casting”, recuerda Rubira.

Jaime Nava, Anna Allen y Apolonia Lapiedra, en un momento del juego.
Jaime Nava, Anna Allen y Apolonia Lapiedra, en un momento del juego.Luis Miguel Gonzalez

El castillo de Sigüenza, Parador Nacional, acoge la edición española del juego. El programa además aprovecha las posibilidades paisajísticas y las localizaciones en torno a este enclave de Guadalajara. “En Holanda, el juego transcurría en un palacete y los jugadores se iban por la noche a dormir a un hotel. Nosotros queríamos hacer la producción en un lugar donde se pudiera rodar el juego y pudieran dormir los concursantes y el equipo, una infraestructura capaz de alojar a 80-90 personas”, explica Rubira sobre la elección del lugar.

Para asegurar que los concursantes llegaban libres de covid a la semana del juego (los ocho episodios se rodaron en nueve días), permanecieron aislados en apartamentos independientes los cinco días anteriores a comenzar la grabación, sin verse entre ellos y sin salir ni siquiera para comer. También tenían varios jugadores suplentes en ese mismo encierro por si alguno daba positivo. De hecho, confiesa Rubira, hubo quien se quedó a la puerta de participar por covid.

Sergio Peris-Mencheta, en los campos de lavanda de Brihuega (Guadalajara).
Sergio Peris-Mencheta, en los campos de lavanda de Brihuega (Guadalajara).Luis Miguel Gonzalez

‘Reality’ de plataforma vs. televisión generalista

HBO no fue la única interesada en hacerse con este formato para su emisión en España. “Había cola para comprarlo”, dice Tinet Rubira. La plataforma se adelantó pero había otras dos televisiones generalistas interesadas en él. Que fuera para HBO ha condicionado la adaptación, tanto en cuestiones de presupuesto como duración (capítulos de 55 minutos, menos incluso que su versión original de unos 70), el estricto protocolo covid que tuvieron que seguir y la selección de participantes. “Si hubiera sido para una tele generalista, habríamos hecho un casting más popular”, reconoce el productor. También han buscado dotar al programa de un acabado más similar a la ficción, como explica Nia Sanjuán: “El presentador en otras adaptaciones es más explícito en la explicación del juego, habla a cámara y da paso a las partes del juego. Nosotros queríamos aficcionarlo, con un narrador que viene de la ficción y narra fuera de cámara el juego, tiene un papel muy aséptico. El planteamiento visual y el tono también es más tirando hacia la ficción, con una pátina cinematográfica”, explica.

Otra diferencia es que los espectadores tendrán disponibles en HBO todos los episodios a la vez. “No sabíamos cómo se iba a lanzar”, reconoce Sanjuán. Por eso, el programa está organizado de forma seriada, con un acontecimiento final en cada episodio que deja al espectador con ganas de ver cómo se resuelve. Y quizá la principal diferencia de la versión española respecto a otras ha sido la que ha aportado el carácter de los jugadores, donde la picaresca y el temple latino sale a relucir y es habitual que los participantes mantengan varias conversaciones en paralelo, vivan intensamente las discusiones o incluso oculten información a la organización. ”En otros países los jugadores respetan las normas y no se plantean ir más allá. Aquí hay giros de guion desde el principio. Todo lo que veíamos como excepciones improbables ha pasado”, dice Rubira.

Sergio Peris-Mencheta, de pie entre Adrián Pino y Jaime Nava.
Sergio Peris-Mencheta, de pie entre Adrián Pino y Jaime Nava.Luis Miguel Gonzalez

En los nueve días que duró el juego, grabaron unas 1.000 horas que han tenido que reducir a ocho horas de programa. Para no perder detalle, grabaron con hasta 30 cámaras simultáneas, especialmente en los juegos en exteriores, y siempre con al menos cinco o seis cámaras al mismo tiempo. “La idea era alejarnos con las cámaras para que visualmente fuera diferente y ser menos invasivos. No es como Supervivientes, donde las cámaras están encima, aquí están con un operador pero detrás de una columna”, ejemplifica Sanjuán.

Cuando este miércoles se reunieron para la presentación del programa, muchos de los concursantes aún no sabían quién había ganado. ¿Quién llegará hasta el final? ¿La campeona de póker Leo Margets, experta en engañar y ocultar su juego? ¿El rapero Skone, habituado a destrozar con la palabra a su rival en las batallas de gallos? ¿La estrella del cine para adultos Apolonia Lapiedra, acostumbrada a fingir? ¿O el periodista y analista de realities Juan Sanguino? Y usted, ¿en quién confiaría más, en un político o en un actor? Prejuicios y estrategias entran en juego. Hagan sus apuestas.

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Sobre la firma

Natalia Marcos
Redactora de la sección de Televisión. Ha desarrollado la mayor parte de su carrera en EL PAÍS, donde trabajó en Participación y Redes Sociales. Desde su fundación, escribe en el blog de series Quinta Temporada. Es licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid y en Filología Hispánica por la UNED.

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