Televisión

Marc Giró: “En la vida, uno tiene que hacer un poco de teatro. La sinceridad, para el psiquiatra”

El periodista, uno de los nombres de moda de la televisión gracias a la serie sobre Rocío Carrasco, cree que la lucha contra la violencia de género también ha cambiado la pequeña pantalla

El periodista e historiador Marc Giro, esta semana en Barcelona.
El periodista e historiador Marc Giro, esta semana en Barcelona.CRISTÓBAL CASTRO

España ha descubierto a Marc Giró (Barcelona, 1974) gracias a Rocío Carrasco. Pese a su dilatada trayectoria en medios de comunicación, sobre todo en Cataluña —actualmente es colaborador de TV-3 y tiene un programa diario en la emisora Rac1—, la serie documental de Telecinco sobre la vida, acoso mediático y los presuntos abusos sufridos por Carrasco le han proyectado a un nivel superior de fama. Sus intervenciones en los debates posteriores a la emisión de Rocío: contar la verdad para seguir viva le han convertido en uno de los animales televisivos del momento. En la última semana han aparecido como mínimo cuatro artículos en distintos medios con el título “¿Quién es Marc Giró?”. Él responde que es un “titiritero”. Más allá de esto, dice, le da igual quién es, “incluso desde un punto de vista metafísico”.

Pregunta. En una entrevista que le hicieron el pasado enero en Late motiv, Berto Romero manifestó que ante su manera de comunicar se sentía tan impactado “como un conejo ante los faros de un coche”. ¿Usted ensaya o es su manera genuina de ser?

Respuesta. A mí me gusta representar. En la vida, en la vida pública, en la de pareja o en general, uno tiene que representar, hacer un poco de teatro. No sé a qué se refieren con la sinceridad, pero la sinceridad, para el psiquiatra. Mucha gente me pregunta: “¿Pero usted es así?”. Pues sí y no. Esto de ser uno mismo debe ser la muerte. Con los años también acabas descubriendo que en este oficio no debes tener ni rincones ni miedos. Debes hablar de todo, sin caer en eso tan cursi de “ser transparente”.

P. ¿Usted cree a Rocío Carrasco?

R. Lo que me interesa es que es una señora que ha encontrado un espacio para contar su historia después de 20 años sin poder explicarla. Mucha gente se pregunta por qué lo hace en Telecinco. ¿Por qué no lo hace con Jordi Évole, en EL PAÍS o en la SER con Iñaki Gabilondo? Mi teoría es que lo hace en Telecinco porque la cadena es la propietaria de los archivos de todo lo que ha pasado y dicho sobre ella. Y ella necesita decir “estas son las imágenes que ustedes han dado, y esta es la realidad jurídica y lo que yo reclamaba”. Ella ha intentado ser justa, hacer las cosas bien, de forma conciliadora. Ahora también hay por su parte un ejercicio de justicia vindicativa.

P. ¿Si lo hubiera presentado Gabilondo, habría tenido el mismo éxito de audiencia?

R. Seguramente no porque muchísima gente mira Telecinco. Y es fundamental ver las consecuencias de ello, por ejemplo, el incremento de llamadas que se han producido en España a los teléfonos de ayuda y de denuncia de casos de machismo y de violencia de género.

P. ¿La cadena sabía de los hechos que relata Carrasco?

R. La aproximación a estos asuntos era muy difícil hace 20 años. Los mitos de la mala madre, de la mala mujer, son cosas que descubrimos ahora. La buena noticia es que hemos avanzado mucho en 20 años.

P. Uno de sus momentos más celebrados por la audiencia en los debates de la serie fue cuando replicó que la tertuliana del corazón Lydia Lozano había ofrecido una información falsa sobre el matrimonio entre Carrasco y Antonio David Flores…

R. Nosotros vemos el programa en directo, no tenemos información de lo que sucederá. Una vez visto, ella va colocando piezas. Esta gente vive en Telecinco, la propia maquinaria de la televisión les pide que no dejen de hacerlo, ellos han de seguir hablando y hablando. Y esto a veces es complejo.

P. Carrasco, además de ser víctima de su marido, ¿lo sería también de esta prensa rosa? La entrevista deja muy mal a la propia cadena por el trato dado a la hija de Rocío Jurado.

R. Claro que se han hecho cosas mal. Mire el procés [el conflicto sobre la independencia en Cataluña], mire España, mire la corrupción en el PP, mire la monarquía, mire el caso de Jordi Pujol. O no lo sabía nadie, o se sabía y no se dijo nada. Pues con Rociíto está sucediendo lo mismo, es una epifanía y ahora está cayendo todo. La gestión que hacía su madre y este tipo de artistas de los medios era muy diferente a la de ahora. La relación con la prensa, también la de la Casa Real, era muy diferente de la que hay ahora, o la de la casa real inglesa antes y después de Lady Di. Las cosas cambiaron. Pero Carrasco está cómoda en Telecinco porque es su medio natural.

P. ¿Cómo puede estar cómoda si es donde la han vilipendiado durante años?

R. No defenderé a Telecinco, pero la cadena lo ha ido haciendo porque nosotros [la audiencia] lo íbamos mirando. Yo recomiendo que, si se sienten incómodos, apaguen el canal.

P. En su nuevo libro, Pijos (Univers), usted se identifica como miembro de la clase trabajadora. ¿De dónde obtiene conocimientos tan avanzados de las élites sociales de Barcelona pero también de Madrid? ¿De sus años como editor de moda de Marie Claire?

R. Si uno está un poco atento, con dos frases que escucha, dos libros que lee, ya tiene un libro.

P. En Pijos hay personajes que recuerdan a personas reales, por ejemplo, un carismático camarero de un conocido club de prestigio de Barcelona que despidieron por tráfico de drogas. ¿Esas cosas se descubren escuchando dos frases?

R. Estas cosas han pasado toda la vida, lo que sucede es que ahora todo es aburridísimo.

P. ¿Estamos en una época más aburrida?

R. No sé si es más aburrida, no sé si la gente joven se lo pasa bomba. Pero ahora sí es una época más sana. La gente antes quería divertirse a toda costa, y ahora la gente lo que quiere es ser sano. La gente quiere vivir muchos años y ser sana. Quizá ahora se divierten con lo de la salud.

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