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Cómo hacer que tu PC parezca una nave espacial

El fenómeno del 'hardmodding' impulsa a sus seguidores a modificar un ordenador hasta hacer que adopte las formas más rocambolescas

Suchao Prowphong, junto a su ordenador en Computex.
Suchao Prowphong, junto a su ordenador en Computex.

En su Tailandia natal, Suchao Prowphong se gana la vida como granjero. Pero en sus ratos libres se dedica a una actividad muy alejada del sector agrícola. Estos días se encuentra en Taipéi (Taiwán), en la Computex, la feria tecnológica más importante de Asia, para exhibir el fruto de su afición: un PC que parece una nave espacial.

El aparatoso ordenador se ve nada más entrar en el salón de la feria y ha sido la primera parada de muchos visitantes, que desenfundan móviles y cámaras para acribillarlo a flashazos. Es un producto de hardmodding o simplemente modding, un fenómeno que busca modificar la estética de un ordenador. Y se hacen auténticas virguerías.

En la Computex 2018, que tiene lugar en la capital taiwanesa, se pueden ver creaciones de este tipo repartidas por toda la feria. La de Suchao está acompañada de media docena de otras máquinas, en el mostrador de Thermaltake, una compañía que desarrolla tecnología de refrigeración para equipos informáticos. Alex Banks, un británico de 25 años cuyo ordenador también se exhibe, cuenta que el hardmodding viene de finales de los ochenta y principios de los noventa: “En aquellos años la gente que tenía ordenadores sabía mucho del tema y las opciones que tenían eran muy limitadas. Además, las cosas no estaban optimizadas. Las compañías que hacían ordenadores no ofrecían la mejor refrigeración. Había cosas que alguien, en su casa, podía hacer mejor”.

Se empezó por intentar que los ordenadores fueran más rápidos y, de ahí, se pasó al diseño. “Evolucionó hacia algo más como los coches”, comenta Alex en referencia a la fiebre por el tuneo. “No solo importa el rendimiento sino que a la gente le interesa la imagen. En aquella época todos los ordenadores venían en cajas grises y la gente decidió que quería algo único”.

Única es desde luego la creación de Suchao, que se inspiró en las naves espaciales de la película Avatar. “He usado el color militar y también he utilizado un lápiz para hacer que la pintura parezca vieja. Para que no parezca una nave nueva”, señala el tailandés, que ha dejado visibles todas las tripas del ordenador para mostrar el hardware.

El resultado tiene 1,7 metros de largo y un metro de envergadura. Suchao, que tiene 34 años pero aparenta diez menos, lleva ocho años con esta pasión. No ha cursado ningún estudio que le ayude a diseñar o a montar, tan solo ha investigado por su cuenta los vericuetos del hardmodding. “Solo necesitas una idea, imaginación y ponerte a hacerlo”, sonríe.

“Lo primero fue dibujarlo en un programa de 3D”, explica sobre su diseño. “Después, empezar a cortar las piezas y a reunirlo todo para montarlo”. En total: un mes para la producción de las piezas y cinco o seis días para el montaje. Para tratar los materiales presentes en su creación, como el metacrilato, utilizó una máquina láser de corte y otra de calor, para hacer las formas. Pero afirma que la mayoría del trabajo lo ha hecho con herramientas básicas, como un martillo o un destornillador.

Para Alex el hardmodding ha supuesto aprender a imprimir componentes en 3D, a diseñarlos, y a trabajar con distintos materiales, como metales y plásticos. Se inició en el mundo porque su ordenador hacía mucho ruido y se propuso refrigerarlo con agua en lugar de mediante ventiladores. “Empecé a cambiar cosas, a usar diferentes materiales, a pintar y cortar cristales de ventanas”.

En el caso de esta máquina, en cuya parte frontal destacan ventiladores de colores, Alex ha usado una cortadora por láser para agujerear el metacrilato y otra que funciona por chorro de agua para seccionar el aluminio, de cinco milímetros de espesor. Todo el trabajo le llevó 250 horas, lo que equivale a 31 jornadas de ocho horas.

“El sistema de refrigeración es lo más especial de este ordenador”, explica el británico. Todas las creaciones expuestas usan agua parar disipar el calor que produce su funcionamiento. Pero en el de Alex el refrigerante se distribuye de tal manera que, apoyado por un sofisticado radiador, permite que los ventiladores frontales den vueltas muy despacio. “El ordenador es increíblemente silencioso. Te puedes sentar al lado y no saber que está encendido”.

Alex Banks, junto a su ordenador en Taipéi.
Alex Banks, junto a su ordenador en Taipéi.

Los ordenadores de Suchao y Alex están en la feria por haber concursado en el Thermaltake CaseMOD Invitational, que organiza esta empresa y que tiene lugar todos los años. Es una excusa más para que estos aficionados den rienda suelta a su creatividad. “La mayoría lo hacemos por diversión”, apunta Alex. “Solo por el reto de poder hacerlo”.

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