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¿Me tengo que deshacer realmente de este PC?

Vidas y aplicaciones para un equipo que todavía puede ser útil

Ordenadores desechados. Ampliar foto
Ordenadores desechados.

Cada vez más ruidoso y perezoso, pero lo cierto es que todavía funciona; arrancar el ordenador a primera hora de la jornada, en ocasiones, nos hace reflexionar si realmente le ha llegado la hora. Va más lento y algunas aplicaciones ya han dejado de ser soportadas por la plataforma; alguien ha decidido por nosotros que nuestra fiel máquina está descatalogada, que no sirve. ¿Es realmente así? En un mercado arrastrado por el consumismo, la decisión de renovación de equipos resulta compleja, y sobre todo en el segmento de la tecnología, en el que las marcas se afanan en una carrera trepidante en la que en muchas ocasiones se dejan atrás al consumidor.

La Asociación de Internautas ha criticado amargamente la dinámica ‘de facto’ en la que el consumidor se ve envuelto: la receta contra la crisis, según denuncia este organismo, es “cuanto más consumas, mejor”. Una fórmula mediante la cual los fabricantes siguen haciendo caja aunque no haya una necesidad real para ello; es decir, que sus productos salen con fecha de caducidad impuesta y ya sea por la batería o porque el rendimiento parezca súbitamente frenado, nos vemos obligados a replantearnos comprar uno nuevo. Una mecánica que no solo exige un gran esfuerzo al consumidor, sino que además paga un alto peaje en el medio ambiente con toneladas de residuos que se acumulan a diario sin que haya una necesidad real para ello.

Este ordenador todavía funciona

Si uno se encuentra ante la duda de saber si su ordenador merece una digna sepultura o todavía tiene mucho potencial en su interior, lo conveniente es realizar uno mismo una ‘auditoría’ objetiva que ofrece más luz al asunto. Un PC o Mac tiene vida por delante si se cumplen estas variables:

- El equipo tiene menos de 6 años

- Si no está averiado realmente

- Si su procesador ofrece al menos 1GHz (a partir de Pentium III)

- Si cuenta con al menos con 512MB de RAM

Es posible que un equipo con estas características no pueda ejecutar programas modernos o de última generación, pero esto no quiere decir que no tenga más utilidades, y lo curioso del caso es que están al alcance de la mano de cualquier consumidor.

Cómo darle una segunda oportunidad

Un ordenador que sigue arrancando y no muestra problemas que no puedan ser solucionados (por ejemplo, una batería o fuente de alimentación pueden ser fácilmente sustituidos), es susceptible de servir todavía haciendo una serie de modificaciones como las que detallamos:

- Un nuevo sistema operativo: los equipos fueron creados en origen para funcionar con plataformas desktop con unas necesidades voraces y crecientes de recursos. Quien todavía tenga un PC con Windows XP funcionando (sí, todavía hay quien se resiste a abandonarlo), sabe que es muy probable que la actualización a una versión superior sea inviable. La propia plataforma ha dictado los requisitos mínimos del sistema y resulta imposible actualizar, pero… ¿por qué seguir con Windows o Mac? Con la llegada de modernos sistemas operativos que se basan en la nube como Chrome OS, hay realmente una alternativa ágil, segura y gratuita. La firma Neverware ha sido la que ha dado con una solución sencilla para que cualquier usuario con un pendrive y sin conocimientos técnicos sea capaz de transformar por completo su viejo ordenador. Los resultados son espectaculares y podrá seguir desempeñando el grueso de las tareas que llevaba a cabo con Windows.

- Sustituir viejos componentes: en muchas ocasiones, con una simple ampliación de memoria o sustitución del disco duro por uno más amplio (o mejor aún, por una SSD), basta para poder actualizar el ordenador a una versión moderna de la plataforma y seguir operando a la perfección. Hay que perder el miedo al destornillador y animarse a hacer un poco de ‘bricolaje’ actualizando algunos componentes.

Víctor Domingo, presidente de la Asociación de Internautas explica a EL PAÍS que, “por lo general, los sistemas operativos comerciales tienden a degradar su rendimiento al cabo de un tiempo, metiéndote de nuevo en la rueda del consumo”. En este sentido, aboga por apostar por los sistemas operativos libres que “se enfocan más a aprovechar al máximo la capacidad de tu ordenador”. Hay que vencer el miedo también a la compatibilidad o existencia de aplicaciones en otras plataformas ya que, según sus palabras, “para cualquier programa que necesites de forma habitual encontrarás una alternativa libre”.

 

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