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La realidad virtual se prepara para ser social

Las compañías trabajan en la captura y la predicción de nuestros actos para que la realidad virtual deje de ser un acto aislado y se transforme en una actividad social

vTime, una de las primeras experiencias sociales de realidad virtual para Gear VR y Google Cardboard.
vTime, una de las primeras experiencias sociales de realidad virtual para Gear VR y Google Cardboard.

Pensar en realidad virtual y realidad aumentada, temas candentes desde la entrada al sector de grandes nombres como Facebook o Google, puede invitar a pensar en aislamiento o en experiencias personales que excluyan a lo que te rodea. Por el momento, es así.

La realidad virtual es todavía un nicho enfocado a los entusiastas dispuestos a pagar grandes sumas para disfrutar de una experiencia que les sumerja en la narrativa del videojuego, pero las grandes compañías de Silicon Valley son más ambiciosas; la realidad virtual tiene el potencial de ser un nuevo hito en la interacción entre personas, como ya lo fue Internet o el teléfono inteligente. Así lo cree Roberto Romero, fundador y Director de Tecnología de Future Lighthouse —empresa española pionera en la realización de contenido en realidad virtual—, quien asegura a EL PAÍS que la parte social será el principal atractivo para la gran masa de usuarios, como ya ocurrió con los videojuegos o el mismo Internet.

Facebook no compró Oculus, empresa de desarrollo de kits de realidad virtual, para ganar dinero vendiendo hardware. Lo hizo porque Mark Zuckerberg, su presidente y fundador, cree que en este nuevo paradigma tecnológico reside el potencial para adaptar su mina de oro, Facebook, a una nueva forma de comunicarse más humana y social, en la que el lenguaje corporal, las expresiones faciales y nuestra voz adopten presencia. “Esto creará numerosas oportunidades, no sólo en lo social, sino en educación y en el entorno laboral. Habrá asistentes personales dentro de esta nueva realidad, dependientes en las tiendas de ropa que te asesoren e incluso agentes de seguridad”, indica convencido Romero.

La parte social será el principal atractivo para la gran masa de usuarios, como ya ocurrió con los videojuegos o el mismo Internet

Lograr esta presencia física a la hora de interactuar con otras personas, pese a darse en un espacio virtual, transformaría la comunicación de pantalla a pantalla a una de persona a persona.

Ahora mismo, entrar a Facebook es como entrar a una cafetería con los ojos vendados en la que escuchas diferentes voces, pero todas con el mismo tono. Estás asimilando información comprimida, sin contexto, sin indicativos de la personalidad o forma de actuar de esa persona. Para comunicarnos como lo hacemos cara a cara de manera cotidiana, los gigantes tecnológicos han de idear, y ya están en ello, cómo lograr que estés en esa cafetería charlando con tu amigo. Tienes que poder mirarle a los ojos, escuchar su voz e interpretar sus gestos. De esta forma, la realidad virtual podría unir a personas que están lejos sin las barreras comunicativas que conllevan los mensajes de texto o las llamadas. Un abrazo, un gesto de cariño, una sonrisa confidente. Sentimientos y actos imposibles de comunicar por la red pero que la realidad virtual sí podrá ofrecer en el futuro.

La realidad virtual podría unir a personas que están lejos sin las barreras comunicativas que conllevan los mensajes de texto o las llamadas. Un abrazo, un gesto de cariño, una sonrisa confidente

Aunque parezca más propio de la ciencia ficción, el fundador de Future Lighthouse cree que todo está más cerca de lo que creemos, de lo que nuestra mente, tal vez, pueda asimilar: “Hemos llegado a un punto del progreso en el que una sola generación vive multitud de avances que cambian el mundo. Esto nunca ha pasado antes en la historia y el desarrollo e innovación son exponenciales”.

El objetivo de este progreso que viviremos, según los especialistas, es que la tecnología desaparezca para que la comunicación sea humana y genuina. El usuario ha de abstraerse al entrar en la realidad virtual, que no piense en el funcionamiento del casco, ni en la resolución de su pantalla ni en los problemas que conlleva; sólo se ha de pensar en la persona con la que está interactuando.

Las grandes protagonistas del sector quieren que esta nueva realidad no sea sólo asunto de los videojugadores; pretenden crear representaciones de nuestro mundo en un nuevo entorno dibujado por un par de pantallas. Y, aunque servidos de caricaturescos monigotes que representan a cada persona, Google y Facebook ya mostraron varias intersecciones entre el mundo real y el virtual: jugar al ping-pong una partida alejados kilómetros de distancia, tomarse un selfi juntos o quedar para ir al cine. “La tecnología ya es capaz de ofrecernos experiencias sociales, aunque sea a través de avatares (representaciones imaginarias y virtuales de nuestro rostro) como ya lo hace AltspaceVR. Lo importante no es la imagen física, sino la que empleamos para mostrar lo que queremos expresar.”

Por desgracia, debido al primitivo estadio en el que se encuentra la realidad virtual, el protagonista es todavía la comodidad del casco, sus lentes, su refresco o resolución de pantalla. Para que las interacciones personales sean convincentes, genuinas y remotas, todo esto ha de pasar a un segundo plano. Las compañías trabajan incesantemente en la captura, la muestra y la predicción de nuestros actos para que la realidad virtual una familias separadas o sirva de escenario a una reunión de negocios en las que no se pierda valiosa información de nuestro lenguaje corporal.

“Se necesitan capturar los cuarenta y tres músculos de la cara con precisión cirujana para que el gesto de la persona con la que conversamos sea recreado en nuestra pantalla sin que seamos conscientes de que es algo virtual”, indicó Facebook en su presentación a desarrolladores el pasado mes de abril. Por lo tanto, se necesitan cámaras y algoritmos que transformen lo físico en algo virtual y que además, por si fuese poco, se pueda realizar con sensores muy baratos. Algo imposible a día de hoy como indicó Facebook, pero necesario para que la realidad virtual deje de ser un nicho para ser algo aceptado con normalidad por la sociedad, como ocurre con las redes sociales. Es aquí donde, según Roberto, entrará la inteligencia artificial como punta de lanza que abra un progreso exponencial en estos ámbitos: “Cuando la inteligencia artificial detecte todos los patrones de las expresiones humanas tal y como lo hace nuestro cerebro, no necesitaremos multitud de caros sensores para captarlos; el algoritmo sabrá capturar qué queremos expresar y sabrá mostrarlo.”

También ha de mejorar la representación virtual de nuestro rostro: mostrar a todo detalle nuestro pelo, pupilas y boca al hablar a cada instante es una tarea titánica todavía imposible para el potente hardware del que disponemos. Se ha de capturar cada movimiento, por sutil que sea, y recrearlo de la forma más fidedigna posible (y barata) para que no se pierda información y para que las personas no desconecten de esa nueva realidad en la que están viviendo. “Es importante, tanto en captura como en representación que las máquinas, aunque no sientan, comprendan sentimientos”, explica el productor de realidad virtual.

Hablamos de milisegundos, además. Un retraso en la comunicación, por leve que sea, haría preeminente al hardware y sus fallos, en detrimento de la importancia del cara a cara. “La tecnología que recree interacciones sociales ha de ser invisible y libre de frustraciones”, ha indicado Facebook a sus desarrolladores. Ahí es donde entrará en juego la tremenda fuerza en desarrollo e investigación de inteligencia artificial de Facebook, Google, Amazon o Microsoft: se ha de poder predecir el próximo gesto que se va a realizar para evitar retrasos debido a las conexiones.

Es el reto de la próxima década, según Romero: romper las barreras comunicativas y hacer más cortas las distancias. Por el momento, nos tendremos que conformar con experiencias de una sola persona ataviados con un pesado kit de realidad virtual. Roma no se conquistó en un día. “Además, Facebook, Google y resto de compañías tendrán que ingeniárselas para que la mentalidad de sus usuarios avance a la misma velocidad que su ritmo innovador”, concluye el producto de realidad virtual.

“La realidad virtual tiene el poder de implantar una nueva estructura social, determinada por las elecciones personales, no por la situación y proximidad”, dijo Yaser Sheikh del equipo de desarrollo de Oculus en la última conferencia a desarrolladores de Facebook.

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