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VÍDEO Y FOTOGRAFÍA

Once cámaras de vídeo profesional a precios para aficionados

Los 'prosumidores' ya pueden grabar en casa con resolución Full HD o 4K

Imagen de la cámara Black Magic Pocket, que graba vídeo en alta definición.
Imagen de la cámara Black Magic Pocket, que graba vídeo en alta definición.

Cada vez son más los cineastas aficionados que buscan crear en casa obras con calidad similar a las de los profesionales. Se hacen llamar prosumidores (acrónimo de productor y consumidor) y gustan de grabar vídeos con resolución Full HD o 4K captando una gran cantidad de información visual en cada fotograma.

La última de las cámaras que lo permiten aparecida en el mercado es la Black Magic Mini. Con un diseño similar al de las GoPro, pesa poco más de 300 gramos y cuesta 985 euros. Como principal cualidad, permite grabar vídeo con resolución Full HD en formato RAW, una característica de la que hasta la fecha solo podían presumir equipos muy costosos, como las cámaras de Red One. Por medio de esa función se puede alterar durante el montaje del vídeo el color o el nivel de luminosidad sin deteriorar el metraje final. Tan solo otra cámara de ese precio lo consigue también, la Black Magic Pocket.

Aunque ambos modelos están dotados de un sensor de formato súper 16 milímetros y pueden trabajar con objetivos del sistema Micro Cuatro Tercios, las reducidas dimensiones de la Black Magic Mini permiten que pueda montarse en un dron. De hecho, cuenta con una conexión pensada para controlar a distancia sus funciones.

La Black Magic Mini permite grabar vídeo con resolución Full HD en formato RAW, una característica de la que hasta la fecha solo podían presumir equipos muy costosos

Con el lema "Grabaciones 4K, ahora para los aficionados”, la Canon xc10 es otra cámara de cine digital recientemente presentada. Se trata de un producto híbrido diseñado para captar fotos y vídeos. Según la web especializada en tecnología fotográfica DPreview, su principal innovación estriba en su diseño, que incorpora una empuñadura giratoria para captar mejor vídeo o fotos.

Esta Canon también incorpora un visor extraíble que se acopla a la pantalla trasera para facilitar la grabación de vídeo. Debido a que puede captar hasta 305 megabits de datos por segundo —una cifra muy por encima de lo que ofrecen las cámaras de la competencia—, Canon ha dotado a este equipo con el nuevo estándar de tarjetas de memoria CFast 2.0.

Incorpora además un sensor de una pulgada de tamaño, similar al de las citadas Black Magic, que le permite captar fotos de 12 megapíxeles en formato RAW. Su objetivo de 10 aumentos abarca un rango de distancias focales que va de los 28 a los 250 milímetros, con una luminosidad máxima de f/2.8 en 28 milímetrosl. Su precio oficial será de 2.199 euros cuando se comercialice en España.

Otra cámara híbrida de foto y vídeo es la Panasonic GH4, que permite grabar vídeo 4K con flujos de datos de hasta 200 megabytes por segundo. Además, es capaz de convertir cualquier fotograma de vídeo grabado con ella en una foto de ocho megapíxeles en formato JPEG. Si trabajamos en el modo de fotografía, la cámara capta imágenes de 16 megapíxeles en formato RAW.

La Sony A7s ha sido la primera cámara capaz de alcanzar una sensibilidad de 409.600 ISO, lo que le permite captar imágenes prácticamente a oscuras

Esta máquina es la cuarta entrega de una serie que comenzó con la Panasonic Lumix DMC-GH1, un modelo que gozó de cierto éxito entre los realizadores de cortometrajes con poco presupuesto. El precio oficial de la GH4 es de 1.500 euros. Por unos 700 euros se vende la Panasonic Lumix LX-100, una cámara que también graba vídeo en 4K como la GH4 pero su objetivo es fijo y no cuenta con entrada de micrófono y eso limita su uso profesional. Aunque su calidad de imagen al captar imágenes en movimiento resulta bastante alta.

Entre las cámaras con sensores de mayor tamaño destinadas a los que desean iniciarse en el mundo del vídeo semiprofesional están la Sony A7s, con sensor full frame de 12 megapíxeles, y la Samsung NX1, con un sensor APS-C de 28 megapíxeles. El precio oficial de la primera es 2.400 euros y 1.500 el de la segunda. Ambas poseen objetivos intercambiables y pueden grabar vídeo con resolución 4K, aunque esta prestación en el caso de la Sony solo es posible si se usa un accesorio externo conectado a su salida HDMI.

El mayor tamaño del sensor de la Sony y su menor resolución le permite lograr imágenes de calidad con poca luz. Para entender de lo que es capaz basta con ver un vídeo grabado con ella utilizando como única fuente luminosa la luz de la Luna. De hecho, ha sido la primera cámara capaz de alcanzar una sensibilidad de 409.600 ISO, lo que le permite captar imágenes prácticamente a oscuras.

Desputan, entre las réflex bien equipadas para grabar vídeo, modelos como la Canon EOS 7D Mark II y la Canon EOS 70D. Ambas cuentan con una tecnología de enfoque especialmente ágil para captar imágenes en movimiento: el sistema Dual Pixel CMOS AF. También la Nikon D810 permite lograr vídeos de gran nitidez, sobre todo si se conecta mediante HDMI a un grabador externo.

Réflex para fotógrafos aficionados pero exigentes

El acercamiento de las empresas a los prosumidores en el terreno del vídeo también se ha producido en la fotografía. Crece la oferta de las cámaras réflex y Evil de alto nivel no destinadas a profesionales. Basta con ver algunas de las cámaras que Nikon vende para fotógrafos avanzados y las que Canon ofrece a los que denomina entusiastas de la fotografía. Algunos de estos modelos hace pocos años hubiesen colmado las exigencias de los profesionales más exigentes.

Un buen ejemplo lo constituye la Nikon 810, lanzada hace pocos meses. Una réflex de gama media con un sensor full frame de 36 megapíxeles y cuerpo sellado, una característica fundamental en las cámaras profesionales. La Nikon D3x, una máquina profesional, estuvo a la venta hasta el año pasado y cuando se lanzó costaba algo más de 6.000 euros. La Nikon D810 apareció hace casi un año por la mitad de precio y sus prestaciones son superiores.

Sony también está lanzando productos atractivos para los fotógrafos amateurs más exigentes. Su cámara sin espejo de objetivos intercambiables Sony A7 es la más económica del mercado con un sensor full frame, pues su precio oficial es de 1.299 euros. También su tamaño es menor que el de una cámara réflex.