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OPINIÓN

‘Big data’, una nueva era en la medicina

La creación de sistemas que permitan analizar cantidades ingentes de información reportará grandes beneficios salud humana

Los avances tecnológicos y la legislación permisiva han supuesto el advenimiento de la llamada era de grandes volúmenes de información (big data), definidos por el McKinsey Global Institute como “bases de datos cuyo tamaño supera la capacidad de las tradicionales herramientas de software de extracción, almacenaje, gestión y análisis”, a la asistencia sanitaria.

Petabits de datos se capturan a diario durante la prestación de asistencia sanitaria; sin embargo, la mayor parte de la información no se emplea para guiar la práctica clínica, generar pruebas o descubrir nuevos conocimientos. Al mismo tiempo, la práctica médica sigue siendo extremadamente personalizada y variable por necesidad; y determinada por la interpretación que un facultativo tiene de las pruebas diagnósticas y el tratamiento aplicados en el contexto del paciente.

Las directrices médicas, desarrolladas con el fin de uniformar la asistencia sanitaria, se respaldan en hechos y pruebas que cuentan con limitaciones específicas. Específicamente, la interacción entre patología e intervenciones no se describe para todos escenarios clínicos y datos demográficos de los pacientes.

Por otra parte, la generalización de numerosos ensayos clínicos aleatorios se ve limitada por sus estrictos criterios de selección y el entorno de investigación artificial en el que se llevan a cabo. Con el fin de proporcionar una asistencia sanitaria efectiva y eficiente, los facultativos y los responsables de la política sanitaria podrían beneficiarse de las nuevas técnicas de extracción de conocimientos de grandes volúmenes de información.

Mientras que la medicina con base científica ha pasado por alto las terapias empíricas, todas y cada una de las interacciones con los pacientes, en especial cuando éstas se registran detalladamente de modo que resulten fácilmente accesibles y disponibles en un formato electrónico cómodo desde un punto de vista informático, podrían individualizar las recomendaciones para cada paciente.

Esta visión se sustenta sobre un sistema de aprendizaje alimentado por datos, que añade y analiza la experimentación diaria y la documenta mediante bases de datos clínicas, de las que se extraen y difunden constantemente nuevos conocimientos en aras a mejorar la calidad.

La práctica clínica se sustenta en resultados, no tanto en la experiencia y los conocimientos de un facultativo en concreto o la cultura médica local. Si bien hay que tomar en consideración cuestiones de privacidad, legislación e innovación técnica necesaria para alcanzar la visión anteriormente descrita, creemos que la creación de sistemas que permitan analizar cantidades ingentes de información será el punto de partida que reportará grandes beneficios en materia de eficiencia y salud humana.

 

Leo Cely es cofundador de Sana Mobil y miembro del Future Trends Forum de la Fundación de la Innovación Bankinter.

 


[i] McKinsey Global Institute. Big data: The next frontier for innovation, competition, and productivity. 2011.

[ii] Angus DC, Linde-Zwirble WT, Sirio CA, et al. The effect of managed care on ICU length of stay. JAMA 1996; 276: 1075–82.

[iii] Vincent JL. We should abandon randomized controlled trials in the intensive care unit. Crit Care Med 2010; 38(10): S534–38.