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Los sindicatos plantan cara a Lula a tres días de dejar la Presidencia

Acusan al ex sindicalista de impedir aumentar el salario base de los trabajadores

Al Presidente saliente, Luiz Inácio Lula da Silva le ha salido una espina donde menos podía esperarlo a tres días de dejar la Presidencia de la República: en el mundo sindical, que se le ha enfrentado en bloque por el aumento del salario base de los trabajadores.

Al ex sindicalista Lula, que desde su primer Gobierno en 2003 ha colocado en la administración pública en cargos importantes a un 45% de sindicalistas (incluidos muchos ministros) sus antiguos compañeros le acusan de negarse a dar un aumento mayor a los trabajadores. "Hasta parece que ha perdido parte de la sensibilidad social que demostró estos ocho años", ha afirmado el diputado Paulo Pereira, presidente de Fuerza Sindical, quien añadió: "El Presidente Lula negoció los siete primeros años de su Gobierno y dejó de hacerlo este último año".

Lula había propuesto un salario base de 540 reales (230 euros) y los sindicatos insisten en que solo 580 podrían cubrir la inflación de este año. "Es un absurdo que los trabajadores sean los únicos que acaben pagando la crisis del 2008", afirma Arthur Henrique, presidente de la Central Única de los Trabajadores (CUT). Se ha hecho eco de su reflexión Ricardo Patah, presidente de la Unión General de Trabajadores (UGT): "Estamos muy decepcionados con esta decisión. Lula tomó medidas correctísimas frente a la crisis y ahora tendría que recompensar a los trabajadores, que son los que más creyeron en él".

Fuerza Sindical ha emitido una nota criticando la decisión de negarse a un aumento, aunque sea pequeño, del sueldo base: "Los insensibles tecnócratas, aún enraizados en el área económica, insisten en dar un aumento ridículo para los trabajadores" afirma la nota.

Lula no ha cedido en sus treces y, por primera vez en su etapa de presidente, ha criticado directamente a los sindicatos, y recuerda que estos se niegan a aceptar un acuerdo firmado en 2007 que preveía aumentos del sueldo base teniendo en cuenta las pérdidas con la inflación y la variación del Producto Interno Bruto (PIB) de dos años anteriores.

Los analistas se preguntan por qué Lula ha querido enfrentarse al final de su mandato a los sindicatos, el mundo desde el que despegó su carrera política, por un aumento de solo 40 reales (unos 15 euros). Según algunos, por principio, ya que a Lula no le gusta perder; según otros, para dejarle a su sucesora Rousseff la posibilidad de poder empezar su mandato concediendo ese aumento para ganarse a los sindicatos y a los trabajadores.

El tema es más delicado teniendo en cuenta que los diputados y senadores brasileños, que son de los que más ganan del mundo, acaban de darse por unanimidad un aumento salarial del 63%. Entre sueldo y demás ayudas compensatorias y privilegios llegan a costar a las arcas públicas alrededor de 120.000 reales mensuales (unos 45.000 euros) cada uno de ellos.

Mientras Lula polemizaba con los sindicatos, varios cientos de estudiantes intentaron manifestarse frente al Palacio presidencial, en protesta precisamente por el aumento del sueldo de los congresistas. Acabaron siendo dispersados por la policía.